Violencia golpea en el occidente: "Crimen se desplaza a zonas menos vigiladas"

Sulaco, Arenal, La Campa, San Agustín, San Sebastián y Nueva Arcadia —en Yoro, Lempira y Copán— figuran entre los municipios con las tasas de muertes más alarmantes de Honduras, evidenciando focos críticos de violencia en el país

Violencia golpea en el occidente: Crimen se desplaza a zonas menos vigiladas
  • Actualizado: 02 de junio de 2026 a las 23:30 /
Tegucigalpa, Honduras

La violencia en Honduras ya no se mide únicamente desde las grandes ciudades. Sulaco, un municipio de Yoro con poco más de 11 mil habitantes, registra la tasa de homicidios más alta del país, seguido por Arenal, también en Yoro, y Concordia, en Olancho, según un análisis realizado por LA PRENSA Premium.

Los datos, que abarcan desde el 1 de enero hasta el 24 de abril de 2026, muestran un patrón bastante preocupante: en el occidente de Honduras se concentra la violencia, lo que se refleja en el número de muertes por cada 10 mil personas.

Solo Sulaco, en Yoro, registró una tasa de 5.01 homicidios por cada 10 mil habitantes; mientras que Arenal alcanzó 3.27 muertes violentas por cada 10 mil personas. En Concordia la tasa es muy similar, lo mismo que en El Rosario, en Comayagua, donde por cada 10 mil personas hubo 3.20 crímenes y en La Campa, Lempira, 3.07.

En la lista también están municipios como San Sebastián, en Lempira; Alauca, en El Paraíso; Orica, en Francisco Morazán; Nueva Arcadia y Dolores, en Copán, municipios que completan los diez primeros lugares con más muertes por cada 10 mil personas.

Estos no son los únicos lugares con preocupantes tasas de homicidios, ya que los datos de la Secretaría de Seguridad, obtenidos mediante la solicitud de información SOL-SSSS-3143, muestra casos de homicidio en 154 de los 298 municipios.

Para obtener la tasa de homicidios por municipio, LA PRENSA Premium cruzó las cifras con las proyecciones poblacionales de 2026 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), lo que permitió comparar territorios con poblaciones distintas. El análisis municipal se hizo por cada 10 mil habitantes, una escala que permite leer con mayor precisión el impacto de los homicidios en municipios con poblaciones reducidas.

Los análisis muestran que Yoro concentra tres de los diez municipios con las tasas más altas del país: Sulaco, Arenal y Santa Rita. Olancho reporta dos: Concordia y Silca. Lempira también aparece con dos: La Campa y San Sebastián.

Corredor criminal

Para Nelson Castañeda, director de Seguridad y Justicia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), la presencia de varios municipios de Yoro en el listado no puede leerse como un dato aislado. El departamento forma parte de un corredor donde han ganado terreno estructuras vinculadas al narcotráfico, la extorsión, el robo de ganado y otras economías ilícitas.

Aquí también aparecen departamentos como Colón, que colinda mar Caribe; Copán, que tiene fronteras con Guatemala; así como Cortés, donde recientemente fueron asesinados cinco policías que intentaban realizan un “quite” ilegal de droga en Corinto. Las autoridades le acreditan el crimen a la estructura criminal “Los Argueta”, liderada por Heber Noé Argueta.

En este predio de Rigores, Trujillo, Colón, fueron asesinadas unas 20 personas en mayo de 2026.

“La tasa alta en esos municipios no solo refleja homicidios, sino pérdida de control territorial. Cuando un municipio pequeño dispara su tasa, normalmente hay una economía criminal detrás: estructuras que imponen reglas, cobran extorsión, controlan el robo de ganado o usan la violencia para asegurar rutas y negocios ilícitos”, afirmó.

Castañeda ubicó a Yoro dentro de una franja de violencia que también toca a Olancho, Colón y Atlántida, departamentos donde las estructuras criminales disputan rutas, territorios y actividades económicas ilegales.

“Definitivamente es una situación que preocupa. Es una escalada que hemos ido visualizando desde hace varios meses en Olancho, Colón, Atlántida y ahora Yoro, que se suma a ese corredor del norte del país”, señaló.

La coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Migdonia Ayestas, atribuye este comportamiento al desplazamiento del narcotráfico y del crimen organizado hacia zonas con menor presencia estatal.

Donde se instala el crimen organizado, aumenta la violencia, según especialistas.

“Ahora estamos viendo que la violencia está proliferando en otros sectores del país porque así es como se expande el narcotráfico y el crimen organizado: se mueve a zonas donde no hay mucha presencia de las autoridades”, explicó.

Ayestas advirtió que la reducción nacional de homicidios no debe interpretarse como una mejora uniforme en todo el país.

“El error sería leer la baja nacional de homicidios como una mejora uniforme. Honduras puede bajar en promedio y, al mismo tiempo, tener municipios donde la violencia se vuelve más intensa porque las estructuras criminales se desplazan hacia zonas menos vigiladas”, sostuvo.

Sulaco es el caso que mejor resume esa concentración territorial de la violencia. Las autoridades de Seguridad han vinculado parte de la criminalidad en ese municipio con una estructura conocida como el Cartel del Diablo, señalada por operar con métodos similares a los utilizados por organizaciones criminales mexicanas.

“Qué casualidad que en los últimos meses aparece una nueva estructura criminal autodenominada el Cartel del Diablo, la cual tiene conductas y métodos similares a los usados en México”, dijo semanas atrás el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez.

" Cuando un municipio pequeño dispara su tasa (de homicidios), normalmente hay economía criminal detrás"
Nelson Castañeda, Seguridad y Justicia ASJ

La presencia de esa estructura ayuda a explicar por qué un municipio de menor población puede registrar una tasa proporcional más alta que ciudades con más homicidios en números absolutos. En municipios pequeños, pocos hechos violentos pueden elevar la tasa, pero también revelar una presión criminal más intensa sobre la población.

Los municipios reflejan un problema mayor

Los municipios con las tasas más altas no aparecen sueltos en el mapa. Varios pertenecen a departamentos que también encabezan la medición departamental de homicidios, lo que muestra que el fenómeno no se limita a casos locales.

El análisis de LA PRENSA Premium identificó que Yoro registra la tasa departamental más alta del país, con 14.26 homicidios por cada 100 mil habitantes entre el 1 de enero y el 24 de abril de 2026. Le siguen Olancho, con 11.17 muertes violentas por cada 100 mil personas, y Colón, con 10.12.

Aunque Cortés y Francisco Morazán siguen registrando más homicidios en números absolutos, el análisis por tasas muestra que la violencia está afectando con mayor intensidad a departamentos como Yoro, donde la cantidad de muertes resulta más alta en relación con el tamaño de su población.

Yoro arrastra desde hace años una fuerte carga de violencia. En los últimos 13 años ha sido el tercer departamento con más homicidios en números absolutos, superado únicamente por Francisco Morazán y Cortés.

Entre enero y mayo de 2026, Yoro registró cuatro homicidios múltiples que dejaron 15 víctimas, un indicador que refuerza las alertas sobre la presencia de estructuras criminales y la disputa por el control territorial en esa región.

Lempira, en la zona occidental de Honduras, también aparece como uno de los territorios bajo presión. Entre el 1 de enero y el 24 de abril de 2026 registró 39 homicidios y una tasa de 9.72 por cada 100 mil habitantes, la cuarta más alta del país. Dos de sus municipios, La Campa y San Sebastián, figuran entre los diez con mayor tasa municipal de homicidios.

Los municipios bajo la lupa de Seguridad

Los hallazgos de LA PRENSA Premium coinciden con el mapa de riesgo que actualmente construye la Policía Nacional. El director de la institución, Rigoberto Oseguera, confirmó que las autoridades ya identificaron los primeros municipios que serán intervenidos dentro de una estrategia orientada a reducir la incidencia criminal en las zonas más violentas del país.

Según Oseguera, la selección se realizó a partir de diagnósticos sobre incidencia delictiva y estudios de riesgo elaborados por la Policía. La primera etapa contempla 30 municipios, mientras que una segunda fase incorporará otros territorios una vez que los primeros alcancen niveles de estabilidad.

“Es así que nosotros ya tenemos analizados los municipios, por una parte con la incidencia delictiva y, por otra parte, con estudios de riesgo. Todos estos municipios ya están definidos”, afirmó.

El director policial agregó que varios de esos territorios ya se encuentran bajo monitoreo de unidades de inteligencia que trabajan en la identificación de estructuras criminales y sus principales operadores.

De forma preliminar, el portavoz de la Policía, Wilmer Mayes Ríos, informó a esta unidad de investigación que entre los municipios priorizados figuran territorios ubicados en Yoro, Olancho, Cortés y Francisco Morazán. Sin embargo, aclaró que las autoridades no divulgarán los nombres específicos para evitar alertar a las organizaciones criminales que operan en esas zonas.

Uno de esos casos es Corinto, en el departamento de Cortés, donde las autoridades mantienen operativos policiales y militares en busca de integrantes de la banda criminal Los Argueta, señalada por su presunta participación en el asesinato de cinco agentes de la extinta Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) ocurrido a finales de mayo.

Militares y policías hondureños mantienen operativos en la zona fronteriza de Corinto, Cortés, en busca de integrantes de la banda criminal Los Argueta.

La información coincide parcialmente con los hallazgos de esta investigación. Yoro concentra tres de los diez municipios con las tasas más altas de homicidios del país, mientras que Olancho coloca dos dentro del mismo ranking.

El contraste nacional

El comportamiento municipal y departamental ocurre mientras Honduras mantiene una reducción sostenida de su tasa nacional de homicidios. En 2023, el país registró 34.44 homicidios por cada 100 mil habitantes; en 2025 bajó a 23.28 muertes violentas por cada 100 mil personas; y hasta el 24 de abril de 2026 la tasa se ubicaba en 7.15 muertes.

Esa tasa no significa que los casos disminuyeron en comparación con el resto de años, sino que los datos corresponden a apenas cuatro meses de 2026, mientras que en el resto de año se recopilaron los registros de los 12 meses.

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