Enee pierde L49 millones al día y los hondureños pagan el costo

Cortés, Yoro y Santa Bárbara son los departamentos que hoy pierden más energía que en 2021. Honduras pierde L565 por segundo por electricidad y el Gobierno se ve obligado a realizar millonarias transferencias a la Enee

Enee pierde L49 millones al día y los hondureños pagan el costo
Tegucigalpa, Honduras.-

Mientras usted lee este párrafo, que le tomará unos diez segundos, Honduras habrá perdido electricidad por un valor de unos 5,600 lempiras. Es el ritmo que se desprende de un análisis de LA PRENSA Premium de las estimaciones de Potencia Honduras, una plataforma de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ): L8,831.65 millones de pérdidas energéticas en el primer semestre de 2026, unos L565 por segundo, casi 49 millones al día.

Un contador que no se detiene de noche, ni los domingos, ni en feriado.

Samuel Rodríguez, generador de energía renovable, prefiere medir esa cifra con otra vara, la ubicó en “cerca de 50 millones de lempiras diarios” y preguntó: “¿cuántos médicos pudiéramos pagar?, ¿cuántos quirófanos pudiéramos tener listos para generar operaciones?, ¿cuántos hospitales pudiéramos tener abastecidos de medicamentos?”.

Por ahora, esa cuenta no llegará a la factura de los usuarios, pero sí de otra forma. Tras la aprobación de la Ley de Justicia Energética, el Gobierno anunció que la Secretaría de Finanzas cubrirá las diferencias de tarifa durante los próximos meses para mantenerla fija en L5.98 la tarifa promedio que paga el usuario.

El gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), Guillermo Peña, afirmó que “cualquier alza en la energía eléctrica la va a asumir el Gobierno”.Para quien paga la luz es un “respiro”. Para el país es una pregunta: si el usuario no paga el aumento, ¿alguien más lo hace?¿Qué significa perder energía?

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¿Por qué pierde la Enee?

Para entender la magnitud del problema, imagine un negocio que recibe 100 cartones de huevos para venderlos, pero al final del día solo registra la venta de 60.

Los otros 40 cartones no aparecen en la caja porque una parte se rompió en el camino, otra se entregó sin reportar y el resto se despachó sin que nadie lo anotara bien. Ese negocio perdió el 40% de su mercancía.

En el sistema eléctrico pasa algo parecido. Si a una zona llegan 100 unidades de energía y 40 no se registran, la pérdida es del 40%. Para medir esto se utiliza el kilovatio-hora (kWh), la misma unidad que aparece en el recibo de luz y que equivale, por ejemplo, a mantener encendida una plancha de 1,000 vatios durante una hora.

Una parte de lo que se pierde tiene causas físicas, como el calor que despiden los cables y transformadores, mientras que otra se debe a conexiones clandestinas, medidores alterados o errores de cobro.

A esa electricidad perdida también se le puede poner precio. Los 8,831.65 millones de lempiras son el valor de la energía que Honduras desperdició entre enero y junio de 2026, una cifra calculada con la tarifa promedio de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree), el ente que fija los precios.

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Pérdidas, un problemas histórico

Las pérdidas de energía en Honduras no son un problema exclusivo de 2026. Los registros que fueron tomados desde 2021 demuestran que el país lleva años atrapado en una crisis crónica que sube y baja constantemente, como una montaña rusa, sin que ninguna estrategia logre estabilizar la red nacional.

El departamento de Cortés, que es la región con mayor peso en el consumo, ilustra a la perfección esta inestabilidad. En 2021, el norte del país desperdiciaba el 33.7% de su electricidad.

La situación empeoró en los años siguientes cuando la cifra subió al 36.4% en 2022 y al 40.9% en 2023, hasta alcanzar su punto más crítico en 2024 con un histórico 41.3%. Aunque hubo un respiro en 2025 al bajar al 38.1%, el alivio duró poco y la ineficiencia volvió a repuntar hasta el 39.6% en el primer semestre de 2026.

Al traducirlo en dinero el impacto es devastador, pues el valor de la luz desperdiciada en el norte saltó de 4,484.64 millones de lempiras en 2021 a 8,075.59 millones en 2024, un aumento del 80%, cerrando el año 2025 en 6,255.94 millones.

Casi todos los departamentos con registros históricos siguieron este mismo camino desfavorable. Regiones como Yoro, Santa Bárbara y Colón también tocaron fondo en 2024 al registrar pérdidas del 47.1%, 49.4% y 45.0% respectivamente.

Hoy en día, sus tasas siguen siendo críticas al marcar un 45.1% en Yoro, un 44.3% en Santa Bárbara y un 42.2% en Colón, niveles que están muy por encima de lo que reportaban hace cinco años.

Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), describió ese vaivén constante al advertir en una entrevista con LA PRENSA Premium que el país seguirá “viendo pérdidas que bajan a 38%, que suben a 40%, que bajan a 34%, que suben a 42%”.No hay, advirtió, soluciones radicales que lleven las pérdidas en 2% o 3% de un día para otro. La serie de Cortés, con sus 41.3%, 38.1% y 39.6% en tres períodos seguidos, se parece bastante a la descripción.

El panorama nacional es el mismo. El valor estimado de la energía perdida fue de L10,970.22 millones en 2021, llegó a L19,001.98 millones en 2024 y bajó a L15,109.13 millones en 2025. El porcentaje subió de 31.2% en 2021 a 36.8% en 2023, bajó a 33.6% en 2025 y fue de 34.3% en el primer semestre de 2026.

No es un problema aislado, “es un problema nacional”, dijo Edgar Aguilar, experto en energía de la ASJ, en entrevista con LA PRENSA Premium.

Para equiparar el semestre con los años completos, el análisis de los promedios diarios revela pérdidas de 41.4 millones de lempiras al día en 2025, un máximo de 51.9 millones en 2024 y hasta 48.8 millones diarios en la primera mitad de 2026.

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¿Quién paga la cuenta de la Enee?

Cuando se pierde energía, el costo de producirla no desaparece. Según la Secretaría de Energía, unas dos terceras partes de la factura corresponden a generar la electricidad y entre el 20% y el 23% a distribuirla. Producirla y llevarla cuesta, aunque una parte no se cobre. El usuario es el primer candidato a pagar, pero hoy tiene un respiro.

El ingeniero Rodríguez advirtió que en los meses de calor el consumo sube y que eso iba a “impactar fuerte en la tarifa”, la cual ya había subido tres veces en 2026.

La nueva ley congela el precio por seis meses y el Gobierno promete cubrir cualquier alza con subsidios.

El economista Wilfredo Girón, ante esta medida, cuestionó: “¿Pero después qué viene, qué pasa con el hoyo financiero de la Enee? ¿Cómo se va a financiar eso?”

La segunda afectada es la propia Enee. El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó el 29 de junio de 2026 que la empresa no cumplió la meta de reducir sus deudas atrasadas con proveedores al cierre de 2025, aunque le otorgó una excepción.

Previamente, el organismo señaló que los altos precios de los combustibles presionan las finanzas estatales, poniendo como prioridad reducir el endeudamiento y el desperdicio de electricidad.

El tercer implicado es el Estado. José Arriaga Yacamán, exgerente de la Enee, advirtió que el Estado aporta fondos públicos para apoyar a la empresa “en detrimento de recursos que debe asignar a necesidades básicas de la población”. Con la tarifa congelada, este auxilio se convierte en subsidio. Girón fue más contundente al asegurar: “Todo indica que el Estado no tiene ahorita la capacidad para enfrentar la demanda de potencia y energía”.

La falta de energía también se siente en la calle. Rodríguez explicó que los racionamientos, es decir, los cortes de luz por turnos, que se ven en algunos barrios, colonias y zonas comerciales ocurren porque “los tendidos de las líneas de distribución se sobrecargan dado que la demanda incrementa”.

Cuando hace calor, la gente enciende más aires acondicionados y “el mismo calor hace que se estresen más los conductores”, detalló el experto en generación de energía y el economista lo resumió así: “La energía más cara es la que no se tiene”.

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Karol Pavón
Karol Pavón
karol.pavon@laprensa.hn

Periodista de investigación con experiencia en temas de alto impacto. Máster en Márketing Estratégico, formación en análisis de datos, verificación, SEO y estrategias digitales.