Hansel y Gretel hoy

¿Por qué los cuentos clásicos siguen gustando, aunque algunos daten de hace siglos o milenios?

  • Actualizado: 09 de octubre de 2026 a las 21:44 -

¿Por qué los cuentos clásicos siguen gustando, aunque algunos daten de hace siglos o milenios? Quizás porque tocan, de forma sencilla, temas universales que nunca pasan de moda, como el miedo, el amor o la lucha entre el bien y el mal. Sin embargo, creo que mucho de su encanto radica en que poseen una flexibilidad que les permite transmitir valores y normas sociales adaptándose a cada cultura y a cada época.

Tomemos como ejemplo Hansel y Gretel. Para quienes no lo conocen, narra la historia de dos hermanos, hijos de un pobre leñador que, por la escasez de comida y empujado por su malvada esposa, la madrastra de los niños, decide abandonarlos en lo profundo del bosque. Hambrientos, los niños encuentran una casita hecha de pan, pasteles y dulces, que pertenece a una bruja. Ella los atrae con engaños, ofreciéndoles alimento “gratuito”, con el terrible propósito de engordar a Hansel para comérselo. Al final, los hermanos logran liberarse, encuentran el camino de regreso a casa y descubren que la madrastra ha muerto, de modo que viven felices junto a su padre.

Una de las enseñanzas universales de este cuento es la precaución de no aceptar regalos gratuitos de un extraño, porque puede resultar muy peligroso. Entonces, como bien plantea el autor Diego Blanco, ¿por qué hemos aceptado con tanta candidez las cuentas de redes sociales y demás servicios “gratuitos” de internet? ¿Son realmente gratis? Definitivamente no: pagamos con nuestros datos y con nuestra atención.

¿Y qué decir de la gula? Hansel y Gretel bien puede funcionar como una parábola de nuestra dependencia actual de los dispositivos electrónicos. Las plataformas digitales, cual casita de dulces, nos seducen y nos atrapan. Nos alimentan con contenido y nos engordan para su provecho, haciéndonos creer que disfrutamos de un banquete, cuando en realidad somos nosotros el platillo.

Al final, la sabiduría del cuento no se encuentra tanto en huir del bosque, sino en aprender a caminar por él con prudencia. Hoy, frente a las plataformas que quieren capturar nuestra atención y nuestro tiempo, la moraleja es la misma: naveguemos por el bosque, pero con mucha sensatez.

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