Madrid. Un hondureño se salvó de milagro y vivió momentos de terror tras el accidente ferroviario ocurrido ayer miércoles en Urda, en Toledo, España.
El hecho sucedió a las 8:54 horas y se produjo cuando un tren AVE (con 378 pasajeros registrados por Renfe) que viajaba hacia Sevilla embestió a un tren Iryo (con 174 personas a bordo, incluido un bebé), que se encontraba detenido en la vía. De momento, se registran 69 personas fallecidas y decenas de heridas.
El compatriota entrevistado se dedica a la construcción de jardines y se dirigía hacia la ciudad de Córdoba con el propósito de supervisar una obra.
El hondureño ofreció un conmovedor testimonio en exclusiva al medio capitalino HCH, detallando los minutos previos al brutal impacto. “Sí, hemos salido normal, ha corrido el tren media hora por lo menos. Luego se ha parado y estuvo como ocho o diez minutos estacionado. Pero hemos recibido un aviso del piloto de que pronto reanudábamos la marcha”, relató el sobreviviente.
El hondureño relató que, tras reanudar la marcha, se desplazó junto a su compañero desde el vagón ocho, ubicado cerca del conductor, hasta la cafetería situada en el extremo opuesto. Al regresar hacia sus asientos y pasar por el quinto vagón, se originó el impacto.
Sobre el instante del choque, el compatriota dijo: “No escuché nada, solo sentí que volé. Eso es claro, volé como a diez metros y empezó como un terremoto todo. Los asientos del tren arrancándose, gente gritando, gente sin piernas, gente con la cara deshecha. Y gente que le caía encima a uno, según iba el tren, ya descarrilado”.
Tras el impacto, el hondureño logró ponerse a salvo removiendo a los heridos que tenía encima y enfrentándose a fallas técnicas en los mecanismos de emergencia. “Los martillos que están ahí no funcionan. No funcionan, no funcionan. Entonces, entre la adrenalina, nervios y todo, yo he deshecho una mesa, he sacado la pata de la mesa y con eso pude romper el cristal de emergencia, y ahí empezamos a salir todos”, narró con angustia.
Una vez que salió del tren, expresó que vio “personas sin los dos pies, personas sin las manos, personas partidas por mitad, personas sin cabeza. Allí vimos de todo”.
Asimismo, recordó que su compañero intentó auxiliar a las víctimas en medio del caos. “Lo que más me impactó fue que mi compañero se ha puesto a rescatar a una chica y tenía los dos pies cortados. Y eso no pude yo, por más que quisiera ayudarle, no pude ayudarle, porque no estaba preparado, ya venía con nervios”, admitió consternado.
Para cerrar su relato, el hondureño agregó que la ubicación en la que se encontraba le salvó la vida, ya que el vagón donde originalmente debía estar quedó completamente devastado. “Dios me ha salvado”, finalizó.