Toledo, España. Familiares de los desaparecidos en el accidente de tren ocurrido este miércoles en España están alojados en Toledo, cerca del lugar del accidente, intentando saber qué ha sido de sus familiares y tratando de no desfallecer; como dice Manuel San Emeterio, hermano de uno de ellos: "La esperanza, siempre".
"Sé que está ahí", comentó a preguntas de los periodistas en referencia a su hermano, de 54 años, que viajaba en uno de los trenes siniestrados en Urda (Toledo) y que no figura en la lista de las 69 personas fallecidas hasta ahora, pero tampoco lo ha encontrado en los hospitales.
El accidente ocurrió cuando, según el Ministerio de Transportes , un tren Iryo que se encontraba detenido cerca de la localidad española de Urda con 147 pasajeros fue embestido por detrás por otro de alta velocidad de Renfe que llevaba 378 pasajeros.
Manuel, que vive en Sevilla -la ciudad a la que se dirigieron los trenes que chocaron ayer-, relató que se enteró del accidente por la televisión y además porque su hermano llevaba un reloj inteligente que avisa cuando el portador tiene un accidente.
A partir de ese momento comenzó a llamar a su hermano al teléfono, lo intenté unas seis veces y entonces decidió viajar a Urda, donde estuvo hasta que la Guardia Civil se trasladó a los familiares a la localidad a la Comandancia de Toledo.
Allí les hicieron las pruebas de ADN para las identificaciones y los llevaron a la Residencia Sacerdotal, en la que pasaron la noche y en la que siguen esperando.
Esther San Emeterio, también hermana del desaparecido, explicó que su hermano es el dueño del perro que fue encontrado por la Guardia Civil en el lugar del accidente, que viajaba en un transportín y fue entregado a su cuñada.
En cambio Manuel y Esther desconocen el paradero de su hermano, del que saben solo la última ubicación. "Lo que estamos deseando es que nos llamen y que nos digan que está en el hospital, que están operándolo, que está inconsciente y por eso él no nos ha llamado y es la única esperanza que nos queda", dice Esther.
También agradeció el trato que les están dando que en la Residencia Sacerdotal de Toledo , en la que se encuentran unos sesenta familiares de desaparecidos, ya que hay "muchísima gente colaborando" para que su espera sea más llevadera.
Una espera en la que, explica, alternan "picos de esperanza absoluta y otros en los que te vienes abajo".
"Hay muchísimo psicólogos, hay muchísima gente colaborando, muchísimos voluntarios, está todo el mundo pendiente de todo, ofreciéndote constantemente comida", subrayó Esther San Emeterio, que valoró especialmente el trato que les dio la Guardia Civil mientras los trasladaba a Toledo para que formularan las denuncias por desaparición y para extraerles muestras de ADN.
El apoyo que les está prestando la Guardia Civil fue también muy bien valorado por otros familiares que accedieron a hablar con los medios de comunicación de varios países que están desplegados frente a la Casa Sacerdotal.