¿Por qué chocaron los trenes en Toledo? Esto se sabe
El balance provisional es de al menos 68 muertos: 24 viajaban en el AVE de Renfe y 44 en el tren de Iryo. Además, se reportaron 15 heridos graves y 53 leves atendidos en hospitales
- Actualizado: 28 de octubre de 2026 a las 13:00 -
Al menos 68 personas murieron este 28 de octubre en el choque entre dos trenes de alta velocidad en Toledo, España: un AVE de Renfe y otro de Iryo. Las primeras hipótesis apuntan a un posible 'error humano' tras una falla en el sistema de seguridad ferroviaria. Esto es lo que se sabe sobre las causas del accidente.
La falla de un sistema de seguridad ferroviaria y una orden para reanudar la marcha sin limitar la velocidad figuran entre los principales elementos que explicarían el choque. Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, desde el centro de control se autorizó al AVE continuar cuando el tren Iryo permanecía detenido en la vía. El accidente ocurrió unos 17 minutos después de esa orden.
'Si ha habido negligencias, se sabrá', afirmó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una visita a la zona del siniestro, donde aseguró que se llegará hasta el final para determinar las responsabilidades.
Según la explicación ofrecida por el ministro de Transportes, Óscar Puente, la secuencia comenzó alrededor de las 8:30 de la mañana, cuando falló el sistema de seguridad LZB, utilizado para controlar la circulación de los trenes de alta velocidad en la línea Madrid-Sevilla.
El ministro atribuyó el fallo a un problema de comunicación entre los ordenadores. La avería provocó que el sistema detuviera automáticamente al menos seis trenes que circulaban por ese tramo, tres en cada sentido.
En condiciones normales, el sistema de señalización ayuda a controlar la circulación y a evitar que los trenes avancen cuando no es seguro hacerlo. Al dejar de funcionar, el control pasó a depender de las instrucciones del personal de Adif, el organismo encargado de gestionar la infraestructura ferroviaria.
De acuerdo con fuentes del Gobierno español, las comunicaciones y las órdenes emitidas durante esos minutos quedaron registradas por escrito y mediante audio, material que ya había sido revisado por técnicos.
Seis minutos después de la falla, aproximadamente a las 8:36, el centro de control de Adif autorizó a los seis trenes detenidos a reanudar la marcha con normalidad. Esa decisión es uno de los puntos centrales de la investigación, ya que el tren Iryo seguía detenido y el AVE que terminó chocando contra él se encontraba a unos 25 kilómetros de distancia.
Según Puente, uno de los trenes comunicó al centro de control que, ante la falla del sistema, el protocolo exigía circular 'a vista'. Esto significa avanzar con precaución, a una velocidad que permita detenerse ante cualquier obstáculo en la vía y sin superar los 40 kilómetros por hora, según la explicación del ministro.
Sin embargo, esa limitación no se habría comunicado al AVE accidentado, que recibió la autorización para continuar con normalidad. 'La decisión de retomar la circulación, no habiéndose restablecido ese sistema, es una decisión que corresponde al centro de control y es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables', afirmó Puente.
Otro elemento que genera interrogantes es que el centro de control tenía información de que el Iryo no había logrado reanudar la marcha. Según el relato del ministro, el tren permanecía detenido a la entrada de la estación de Urda y tenía delante una señal roja que impedía continuar con normalidad.
Además, alrededor de las 8:48, el centro de control recibió una comunicación del Iryo en la que se informaba que seguía detenido y no conseguía arrancar. Pese a ello, el AVE continuó avanzando. De acuerdo con las fuentes consultadas por medios españoles, las pantallas del centro de control mostraban la circulación del tren hacia el punto donde estaba detenido el Iryo, pero no se emitió una orden para que se detuviera.
El conductor del AVE, según la explicación de Puente, no disponía de un sistema informático que le advirtiera de la presencia del otro tren cuando el LZB estaba fuera de servicio. Por ello, dependía de las instrucciones que recibiera desde el centro de control. Las razones por las que no se aplicó el protocolo de circulación a la vista ni se ordenó detener el AVE siguen siendo objeto de investigación.
El ministro calificó el accidente como un suceso 'verdaderamente inverosímil' y señaló que, según la hipótesis inicial, pudo producirse por un error humano de un operador de Adif ante la avería del sistema principal de señalización. La investigación deberá determinar qué instrucciones se emitieron, qué información tenía disponible el personal del centro de control y por qué el AVE recibió autorización para avanzar mientras el otro tren permanecía detenido.