San Pedro Sula
Honduras registra en 2026 la inflación más alta de la región comprendida entre Estados Unidos y Colombia, condición que erosiona con mayor intensidad el poder adquisitivo de las familias hondureñas y genera presiones crecientes sobre los hogares.
A mayo, la inflación interanual de Honduras se ubica en 6.09%, según el Banco Central de Honduras (BCH), cifra superior a la de todos los países Centroamérica y vecinos de la región.
Dentro de Hondurasl, el BCH observó "mayor tasa de inflación interanual en la región oriental (6.96%), seguido del resto norte (6.80%), sur (6.78%), metropolitana San Pedro Sula (6.26%), y resto central (6.14%), ubicándose por arriba de la inflación interanual nacional (6.09%)"; mientras tanto, el litoral Atlántico (5.87%), Metropolitana Distrito Central (5.61%) y Occidental (5.16%), "presentaron una inflación con menor ritmo de crecimiento interanual"
A mayo, las autoridades monetarias de cada país establecen que Estados Unidos alcanzó una inflación interanual de 4.2%, México 3.94% y Guatemala 2.9%; El Salvador 2.53%, Nicaragua 4% (abril), Costa Rica -0.97 (deflación), Panamá 1.1 (abril), República Dominicana 5.35% y Colombia 5.84%.
Las cifras demuestran que la estrategia del BCH resulta menos eficaz que las de los países vecinos, los cuales contribuyen de manera efectiva a combatir el alza de precios generada por factores externos.
En el Programa Monetario 2026-2027, publicado el 27 de abril de 2026, el BCH consigna que “en el caso de la inflación, desde el fuerte y persistente aumento en los precios internacionales de los combustibles iniciado en marzo de 2026, el escenario base de pronósticos presenta riesgos al alza, por lo que la trayectoria de la inflación dependerá en gran medida de la duración e intensidad de este choque externo de oferta, siendo relevante los nuevos datos entrantes de los precios internacionales de los combustibles y sus derivados para la actualización de las nuevas proyecciones de inflación”.
Para Dante Mossi, expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), la inflación de Honduras constituye la “más elevada de toda la región” e insta al BCH a tomar medidas ante los daños que sufren las familias hondureñas.
Mossi le dijo a La Prensa que “el Programa Monetario habla de ajustes a la oferta de crédito: subir tasas de interés, requisitos de encajes legales, etc. La inflación es la variable que el BCH tiene que combatir como mandato central y ha estado muy al lado de pronunciarse de cómo plantea lidiar con el tema”.
“Para ser transparente, el problema se origina desde el lado fiscal al limitar el gasto en subsidios, los precios no tienen más alternativa que ajustarse al alza”, agrega Mossi, quien observa una mayor inflación después de que el gobierno redujera los subsidios a la energía.
La inflación erosiona el poder adquisitivo de las familias al reducir la cantidad de bienes y servicios que se pueden adquirir con el mismo ingreso. Cuando los precios suben de forma sostenida, los salarios y pensiones pierden valor real, lo que obliga a los hogares a destinar una mayor proporción de sus recursos a cubrir necesidades básicas como alimentos, transporte y vivienda.
Este fenómeno afecta con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos, quienes destinan la mayor parte de su presupuesto a consumo esencial y disponen de menor capacidad para ajustar sus gastos o generar ingresos adicionales.
En consecuencia, aumentan los niveles de pobreza y vulnerabilidad económica, se reduce el consumo interno y se genera un impacto negativo en el crecimiento económico general.
Las familias hondureñas enfrentan hoy mayores dificultades para mantener su nivel de vida, lo que acentúa las desigualdades y limita las oportunidades de desarrollo en el mediano plazo.