En un momento que los mercados internacionales exigen la reducción de agroquímicos, algunos productores nacionales de hortalizas incoporan el cultivo de girasol como herramienta de manejo integrado de plagas y como opción para generar ingresos adicionales con la producción de semilla.
Hace cinco años, el Centro Experimental y Demostrativo de Horticultura (Cedeh) de la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (Fhia) comenzó a distribuir ha semillas de girasol entre productores de cebolla, tomate, berenjena china y chile para el control de plagas (como trips, mosca blanca y áfidos) con lo cual logran reducir el uso de plaguicidas químicos en plantaciones de Comayagua.
La Fhia comenzó con ese prorama considerando que Honduras es un importante exportador de hortalizas frescas y procesadas hacia Estados Unidos y Europa, mercados que exigen el cumplimiento de estadares fitosanitarios estrictos. Sin embargo, en 2026, son pocos los que continúan con el girasol.
Además de control biológico, el girasol ofrece ventajas agronómicas: sus raíces profundas mejoran la estructura del suelo, rompe ciclos de enfermedades específicas de solanáceas y cucurbitáceas, y facilita la rotación de cultivos.
Estudios realizados en diferentes años por la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano establecen que en algunas zonas de Honduras hay condiciones, como temperaturas entre entre 24 grados y 30 grados, es adecuado para el desarrollo de esta planta, aunque su viabilidad comercial y agronomía dependen del propósito del cultivo.
Es un cultivo viable y rentable, pero en el país no ha habido un desarrollo con fines industriales, es decir, este es un rubro que aún si explorar a escala comercial.
Estudios de El Zamorano indican que el girasol (Helianthus annus), perteneciente a la familia Astareaceae, se considera una especie alternativa con la cual se puede producir forrajes, debido a los bajos requerimientos de producción que presenta, en comparación con otras especies (Escalante Estrada et al. 2008).
El girasol permite obtener un forraje de buen rendimiento y calidad nutricional para animales. Después de la pandemia, los hondureños comenzaron a conocer más esta planta cuando el empresario Mauro Cueva abrió El Paseo de los Girasoles en La Estanzuela, Copán Ruinas, con fines turísticos, no con propósitos industriales.
"Nosotros tenemos esta pequeña plantación de girasoles para que las personas que nos visitan se tomen fotos durante la floración, es con fines turísticos. Para producir semilla con fines industriales es necesario tener grande extensiones utilizar otra variedad de girasol", dice.
En Flores, Comayagua, los propietarios de la finca Terrapez también establecieron una plantación de girasoles entre 2024 y 2025 para que los visitantes de Terrapez Finca y Restaurante se tomaron fotos e hicieran videos.
"Esta plantación era para los turistas que nos visitaban en la finca de tilapia. Ellos venían y se tomaban fotos y hacían videos. Desde este año, ya no tenemos girasoles porque comenzamos a construir un complejo turístico que tendrá hotel, piscina y restaurante. Cuando terminos la construcción, volveremos a sembrar girasol", dijo Alex Andino, gerente de Terrapez Finca y Restaurante.