¡Viajes y lujos! Acusan a Mayra Velázquez de asesinar a su mejor amiga en Texas
Mayra Velázquez fue capturada en Texas, Estados Unidos, acusada de asesinar a su amiga con más de 100 puñaladas. El caso fue resuelto 14 años después gracias al ADN
- Actualizado: 25 de julio de 2026 a las 14:25 -
Una investigación que permaneció sin resolver durante 14 años dio un giro decisivo luego de que las autoridades de Arlington, Texas, arrestaran a Mayra Velásquez, de 42 años, acusada de asesinar a su amiga Irasema Chávez.
Irasema Chávez fue encontrada con más de 100 heridas de arma blanca dentro de su apartamento el 20 de enero de 2012.
La captura se llevó a cabo el pasado 17 de julio, tras una investigación conjunta entre la Policía de Arlington y el Buró Federal de Investigaciones (FBI), que utilizó técnicas avanzadas de genealogía genética para identificar a la presunta responsable del crimen.
Según las autoridades, Irasema Chávez, originaria de Allende, Nuevo León, México, tenía 32 años cuando fue asesinada en su apartamento ubicado sobre South Collins Street, en Arlington.
El cuerpo de la mujer fue encontrado por familiares luego de que perdieran comunicación con ella.
Desde el inicio de las investigaciones, los agentes determinaron que no existían señales de que la puerta hubiera sido forzada, por lo que sospecharon que la víctima conocía a su atacante.
Durante la inspección de la escena, los investigadores detectaron que hacía falta un televisor del dormitorio y localizaron una pequeña gota de sangre sobre el mueble donde estaba colocado el aparato.
Esa muestra de sangre se convirtió en la principal evidencia del caso, aunque durante años no pudo ser vinculada con ninguna persona debido a que el perfil genético no coincidía con las bases de datos disponibles en ese momento.
Las primeras pruebas únicamente permitieron establecer que el ADN pertenecía a una mujer de origen hispano, mientras que los testimonios recopilados resultaron insuficientes para identificar a la responsable.
Las imágenes captadas por cámaras de vigilancia la noche previa al crimen mostraban a una persona con sudadera de capucha y pantalones holgados subiendo las escaleras del edificio, tocando la puerta del apartamento e ingresando al lugar.
Sin embargo, la calidad de las grabaciones no permitió establecer la identidad de quien aparecía en las imágenes, por lo que el caso quedó estancado durante más de una década.
El avance llegó en noviembre de 2024, cuando la Unidad de Homicidios de Arlington solicitó el apoyo del FBI para aplicar la técnica de genealogía genética investigativa (IGG), utilizada en casos donde las pruebas tradicionales de ADN no ofrecen resultados.
Esta metodología combina el análisis genético con la reconstrucción de árboles familiares para identificar posibles sospechosos a partir de parientes lejanos.
En abril de 2026, el análisis permitió obtener una pista clave que condujo a los investigadores hasta Mayra Velásquez, quien residía en Texas y trabajaba como agente inmobiliaria.
Las autoridades iniciaron una vigilancia discreta sobre la mujer y, durante una reunión con amigos, recogieron de la basura varios tenedores plásticos que ella había utilizado.
Los utensilios fueron enviados a un laboratorio para comparar el ADN con la muestra de sangre hallada en la escena del crimen.
Los resultados confirmaron, según la Policía de Arlington, que el perfil genético coincidía con la evidencia recolectada en el apartamento de Irasema Chávez hace 14 años.
El jefe de la Policía de Arlington, Al Jones, explicó que durante un ataque con arma blanca es común que el agresor sufra algún corte accidental, lo que habría provocado que la sangre de la sospechosa quedara en el lugar.
Con esos resultados, Mayra Velásquez fue arrestada y permanece detenida en la cárcel del condado de Tarrant sin derecho a fianza mientras enfrenta un proceso por asesinato capital.
De acuerdo con las investigaciones, la acusada y la víctima eran amigas cercanas y ambas eran originarias de Allende, Nuevo León, además de residir a pocos kilómetros de distancia en Arlington.
Las autoridades señalaron que, hasta el momento, no han determinado el móvil del crimen ni qué ocurrió entre ambas mujeres antes del ataque.
Durante los años que el caso permaneció sin resolverse, Mayra Velásquez continuó con su vida cotidiana. Trabajó como agente inmobiliaria con licencia vigente y también colaboró con una empresa de transporte privado.
En sus redes sociales compartía fotografías y videos de viajes realizados a destinos como París, Londres, Dubái, Nueva York, Florida y Cozumel, además de reuniones familiares y actividades personales.
La defensa de la acusada sostiene que el ADN encontrado en el apartamento no demuestra su responsabilidad en el homicidio, argumentando que ambas mujeres mantenían una relación de amistad y que Mayra visitaba con frecuencia la vivienda de la víctima.
El abogado Fran Sellars también cuestionó la forma en que fue preservada la evidencia biológica y aseguró que la presencia del ADN, por sí sola, no prueba quién cometió el asesinato.
Pese a esos señalamientos, las autoridades consideran que las pruebas obtenidas mediante la genealogía genética representan el avance más importante desde que ocurrió el crimen.
La familia de Irasema Chávez manifestó su esperanza de que, después de 14 años de incertidumbre, el proceso judicial permita esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.
El caso también se ha convertido en un ejemplo del impacto de las nuevas tecnologías forenses en la resolución de homicidios que durante años permanecieron sin respuesta.
Ahora será un tribunal de Texas el encargado de valorar las pruebas presentadas por la Fiscalía y definir la responsabilidad penal de Mayra Velásquez en la muerte de su amiga Irasema Chávez.
Durante los 14 años en que el crimen permaneció sin resolverse, Mayra Velásquez proyectó en redes sociales un estilo de vida marcado por los viajes y el aparente éxito profesional.