En una magna operación de impacto, LA PRENSA conoció en exclusiva que la Policía Nacional busca a Esteban Ferrera, uno de los líderes del cártel del Diablo, en zonas montañosas de Marale, Francisco Morazán, y de Sulaco, Yoro, donde, según trabajos de inteligencia, se esconde.
Equipos élites de la Policía Nacional dan seguimiento a Esteban Ferrera desde el viernes y ya tienen ubicada la zona en donde los últimos días se ha movilizado. La Prensa conoció que está herido, por lo que esperan que la captura se dé en las próximas horas.
Se informó que se la acusará por los delitos de asociación para delinquir, secuestro, asesinato, entre otros.
Esteban Gumercindo Ferrera Rodas (de 33 años) figura desde el pasado 24 de abril en la lista de los 10 más buscados en Honduras y la Secretaría de Seguridad ofrece una recompensa de 300,000 lempiras por información que lleve a su captura.
El cártel del Diablo es, según la Policía, responsable de múltiples crímenes, entre ellos el del cafetalero y pastor Óscar Núñez (de 57), quien fue privado de libertad el 20 de abril mientras se dirigía a cumplir con sus actividades diarias en el municipio de Yorito.
El 23 de abril de 2026, su cuerpo fue encontrado en la aldea Agua Blanca, sector Ojo de Agua, en San José del Potrero, Comayagua. La Policía detuvo en Marale a Eduin Eraldo Palma Banegas (de 29), alias Puñal, quien habría participado en la recepción del dinero exigido por los captores (L1.4 millones) y que fue entregado por la familia de la víctima con la esperanza de obtener su liberación.
Organización criminal
El cártel del Diablo es una organización criminal que opera principalmente en Yoro y ha incrementado su notoriedad por su violencia.
Aunque Esteban Ferrera ha sido la cara visible, las investigaciones señalan que el verdadero líder es Yonatan Levi Estrada Villanueva, un individuo de bajo perfil con antecedentes en estructuras del narcotráfico en México y que habría fingido su muerte en ese país.
Según fuentes de investigación de LA PRENSA Premium, Estrada regresó a Honduras tras su paso por grupos ligados al cártel de Sinaloa en México y comenzó a trabajar con un grupo de los hermanos Urbina Soto, donde fortaleció su poder hasta liderar el cártel.
La organización pasó de actividades como robo de ganado y asaltos a centrarse en la distribución de drogas en varios lugares como Sulaco, El Negrito, Morazán, Orica y Arenales, imponiendo control territorial y restricciones a la población.
Además, se le atribuye la masacre de cinco hombres, registrada el 13 de marzo en la aldea El Espino de Sulaco. Yoro.
Las autoridades también investigan posibles nexos del cártel con policías y otras estructuras criminales, así como conexiones con redes de narcotráfico en otras regiones.