El talento de la niñez sampedrana fue el protagonista de una noche dedicada a la memoria, la gratitud y el arte. El Centro Cultural Infantil (CCI) celebró sus 34 años de trayectoria con una velada en la que rindió homenaje a dos figuras clave en su historia: don Héctor "Tito" Guillén, exalcalde de San Pedro Sula, y el artista plástico e ingeniero Marco Antonio Rietti.
A través de presentaciones de música, canto y danza, los niños y niñas de la institución rindieron tributo a quienes contribuyeron a poner en marcha este proyecto cultural en 1992. Las interpretaciones de "Que canten los niños" y "Lazos de amistad" acompañaron una celebración que destacó el valor de preservar la memoria institucional y mantener vivo el propósito con el que nació el centro.
Familiares de los homenajeados, miembros fundadores, invitados especiales, autoridades y representantes del Congreso Nacional asistieron al encuentro. La ceremonia también permitió recordar la importancia de crear espacios donde la niñez tenga acceso a la formación artística y encuentre oportunidades para desarrollar sus habilidades, descubrir vocaciones y expresarse mediante distintas disciplinas.
Desde su fundación, el CCI ha registrado más de 50 mil inscripciones en programas de danza contemporánea, ballet, teatro, música, dibujo, pintura y otras áreas. A lo largo de más de tres décadas, la institución se ha convertido en un punto de encuentro para generaciones de estudiantes que han encontrado en el arte una vía de aprendizaje, crecimiento personal y acercamiento a la cultura.
Uno de los momentos destacados fue el reconocimiento al ingeniero Marco Antonio Rietti, quien presidió la institución durante aproximadamente 30 años. Al recordar su experiencia, expresó su satisfacción por ver que antiguos alumnos han regresado al centro como profesionales y ahora contribuyen a mantenerlo en funcionamiento.
"La mayor satisfacción de quienes impulsamos este proyecto es comprobar que el Centro Cultural Infantil ha trascendido generaciones. Hoy vemos a aquellos niños que formamos regresar como profesionales y asumir la responsabilidad de continuar este legado. Esa es la verdadera trascendencia de nuestra labor", manifestó.
Esa continuidad también se refleja en la actual presidenta de la Junta Directiva, Kryztabeth Flores, quien conoció el CCI desde la infancia como alumna de danza contemporánea. Décadas después, su historia personal se entrelaza con la responsabilidad de dirigir una institución que fue parte de su formación y que hoy busca seguir abriendo sus puertas a nuevas generaciones.
Durante su intervención, Flores resaltó el valor de la cultura como una herramienta de transformación social y recordó que el nacimiento del centro fue posible gracias a la visión de personas que defendieron el acceso al arte para la niñez.
"Hace 34 años, hombres y mujeres visionarios creyeron que el arte debía estar al alcance de todos los niños. Hoy no solamente celebramos la historia de una institución; celebramos miles de historias de transformación, oportunidades y sueños cumplidos. Yo misma soy testimonio de ese legado. Ayer fui una niña que encontró aquí un espacio para crecer a través del arte y hoy tengo el privilegio y la responsabilidad de presidir esta institución", expresó.
La presidenta también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la sostenibilidad de los espacios culturales, ampliar su alcance y facilitar que más niños y niñas puedan acceder a programas de formación. Su mensaje puso de relieve el papel que desempeñan la gestión pública, los artistas y la participación ciudadana en la continuidad de proyectos que generan oportunidades educativas y culturales.
El aniversario sirvió para continuar el compromiso del CCI con la inclusión, el desarrollo del talento y la formación integral de la niñez hondureña. La historia de la institución evidencia cómo las iniciativas culturales pueden mantenerse vigentes cuando existe una comunidad dispuesta a respaldarlas y a transmitir sus valores a quienes toman el relevo.