El reciente terremoto ocurrido en Venezuela, que ha dejado más de 3,000 personas fallecidas y daños en unas 58,000 edificaciones, ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que pocas veces se discute, qué tan preparada está San Pedro Sula para enfrentar un fenómeno de esta magnitud.
La inquietud no surge únicamente por las imágenes de destrucción vistas en otros países, sino también porque Honduras ha enfrentado eventos sísmicos en su historia reciente y San Pedro Sula, por su crecimiento urbano y económico, concentra una gran cantidad de edificios, centros comerciales, hospitales, escuelas, puentes y zonas residenciales donde a diario se movilizan miles de personas.
Expertos en ingeniería estructural y arquitectura consultados por LA PRENSA coinciden en que la ciudad ha tenido avances en esta materia, especialmente en proyectos nuevos y de mayor escala, donde ya se incorporan criterios de diseño sismorresistente, pero también advierten que todavía hay vulnerabilidades que no deben ignorarse.
Para el ingeniero civil y estructural, Orlando Avendaño, quien cuenta con 40 años de experiencia, Honduras no está exenta de sufrir movimientos sísmicos, debido a su ubicación en una región con actividad tectónica y su cercanía con la falla del Motagua, un sistema de gran importancia geológica en la región, donde convergen las placas del Caribe, la placa de Cocos y la de Norteamérica.
El especialista aclaró que no es posible anticipar cuándo, dónde o con qué magnitud podría ocurrir un movimiento telúrico, pero sí considera necesario asumir que el riesgo existe y prepararse mejor para reducir los daños en caso de que ocurra un evento como este.
El antecedente más recordado en la historia reciente del país es el terremoto de mayo de 2009, de magnitud 7.3, que se originó en el Caribe y se sintió con fuerza en San Pedro Sula y otras zonas de Honduras. Aunque el epicentro estuvo relativamente alejado de la ciudad, el movimiento dejó daños en viviendas, edificios y puentes, además de víctimas mortales en el país.
Para Avendaño, ese evento dejó claro que San Pedro Sula no puede ver estos fenómenos como algo lejano, ya que, aun cuando la distancia del epicentro evitó un impacto mayor, el sismo que duró 30 segundos fue suficiente para evidenciar daños en infraestructura y generar alarma entre la población, por lo que considera que el tema debe abordarse desde la prevención y no esperar a que ocurra una tragedia para revisar cómo se está construyendo en la ciudad.
Avances en criterios técnicos
El ingeniero señaló que hace 10 o 20 años la parte sísmica no se tomaba en cuenta con tanta rigurosidad como ahora. Según explicó, las obras modernas, especialmente torres, edificios de apartamentos, plazas comerciales y proyectos grandes, ya incorporan criterios estructurales para responder mejor ante movimientos sísmicos.
No obstante, aclaró que un diseño por sí solo no garantiza la seguridad de una edificación, ya que para que una obra responda mejor ante un sismo, ese diseño debe hacerse con criterios técnicos, siguiendo la normativa vigente, contar con materiales de buena calidad y una supervisión profesional.
El ingeniero Andhy Gómez, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras, capítulo Noroccidente, y especialista en estructuras, indicó que el país cuenta desde 2008 con un Código Hondureño de la Construcción, además de normas y herramientas técnicas que permiten diseñar edificaciones más seguras.
Herramientas como los mapas de Isoyetas y el de aceleraciones sísmicas, que clasifica la fuerza del viento y el comportamiento de las aceleraciones del sismo en Honduras por zonas, y que sirven para que los ingenieros calculen y transfieran estas fuerzas naturales en cargas de diseño que eviten el colapso de las estructuras.
Detalló que esto influye directamente en el cálculo del concreto y del acero, ya que determinan la relación de ductilidad, la cantidad y grado del acero, y la resistencia requerida del concreto para prevenir que la edificación falle o se quiebre ante un evento natural como un terremoto o un huracán.
En la práctica, dijo, no se diseña igual una vivienda que una escuela, un hospital, un centro comercial o un edificio de varios niveles, porque cada estructura tiene una ocupación y una función diferente. Por eso, los cálculos deben considerar la calidad del concreto, el acero, la cimentación, el tipo de suelo, la altura del edificio y las cargas que tendrá durante su vida útil.
Gómez explicó que muchas edificaciones recientes suelen pasar por profesionales especializados, ya sean locales o internacionales, y deberían estar diseñadas para soportar las aceleraciones sísmicas contempladas en el mapa de aceleraciones de Honduras. No obstante, advirtió que aún persisten desafíos en cuanto al cumplimiento normativo y la revisión efectiva de los proyectos.
Según reveló, pese a contar con una normativa, no todos los proyectos pasan por el Colegio de Ingenieros Civiles. De acuerdo con Gómez, en la zona noroccidental del país por ejemplo, apenas entre un 2% y 3% de los proyectos son evaluados por el colegio, mientras que a nivel nacional la proporción podría rondar entre 20% y 30%.
Ese dato, afirmó, debe llamar la atención de autoridades, inversionistas y ciudadanos, porque una construcción sin revisión estructural completa puede representar un riesgo no solo para quien invierte, sino principalmente para las personas que vivirán, trabajarán o transitarán dentro de esos espacios.
Viviendas y ampliaciones, entre los mayores desafíos
En el caso de viviendas, ampliaciones o proyectos pequeños, consideró que aún falta mayor rigurosidad en la aplicación de las normas, pues todavía es común que se construya con criterios empíricos, sin estudios técnicos o sin supervisión profesional.
El experto indicó que San Pedro Sula no ha tenido un crecimiento ordenado y carece de controles efectivos cuando se trata de construcción de viviendas, ya que no suelen hacerse estudios de suelo y muchas familias construyen sin conocer los riesgos.
Subrayó que la ciudad está asentada en el Valle de Sula, donde existen zonas con suelos aluviales, arcillosos o blandos que pueden influir en la forma en que una estructura responde a un movimiento sísmico, un deslizamiento o inundaciones. Para los expertos, no basta con que un edificio o vivienda tenga un buen diseño si antes no se conoce con claridad el terreno donde será construido.
Al respecto, el arquitecto Aldrin Paz, máster en Ingeniería de Estructuras, expresó que el comportamiento de una edificación no depende únicamente de sus columnas, vigas o materiales, sino también de las condiciones del suelo. Por eso, considera que los estudios geotécnicos no deben verse como un gasto adicional, sino como el primer paso para proteger vidas humanas y evitar fallas.
También hizo énfasis en la responsabilidad de las autoridades locales al momento de extender permisos de construcción, el que aseguró no debería verse como un trámite administrativo o el pago de una tasa, sino como la confirmación de que un proyecto fue revisado desde sus componentes urbanísticos, arquitectónicos, estructurales, geotécnicos, hidráulicos y de seguridad.
Los especialistas consultados coinciden en que la seguridad de una obra no termina con la aprobación de un plano. También depende de que el diseño se respete durante la construcción, que se utilicen materiales de buena calidad y que las autoridades mantengan controles efectivos al momento de otorgar permisos.
En ese sentido, los colegios profesionales insisten en que su participación no debe verse como una carga burocrática, sino como una garantía adicional para la población.
Actualización del código y más registro sísmico
Actualmente el Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras trabaja en la actualización del Código Hondureño de la Construcción, un proceso que busca incorporar criterios más recientes en áreas como concreto, acero, materiales y geotecnia.
Avendaño explicó que el objetivo es fortalecer la normativa y hacerla más exigente, aunque señaló que su impacto dependerá de que las autoridades respalden su aplicación y de que los profesionales y desarrolladores cumplan con lo establecido.
Gómez por su parte, agregó que Honduras también necesita fortalecer su capacidad de registro sísmico con más sismógrafos, pues considera que, aunque el país utiliza parámetros conservadores basados en normas internacionales, contar con información propia permitiría, a largo plazo, actualizar con mayor precisión los mapas de aceleración sísmica y ajustar mejor los diseños a la realidad nacional.
Para los expertos, lo ocurrido en Venezuela debe verse como un llamado de atención y, al mismo tiempo, como una oportunidad para revisar qué tan preparadas están las ciudades de la región ante fenómenos de gran magnitud.
El arquitecto Paz resumió que las ciudades modernas no se construyen únicamente con concreto y acero, sino también con planificación, conocimiento, ética y responsabilidad, recordando que detrás de cada permiso, cada plano, edificio, puente, escuela o vivienda no solo existe una inversión económica, sino familias, comunidades y vidas humanas que deben ser protegidas.