San Pedro Sula, Honduras. Un aumento de casos de ansiedad, dificultades para mantener la atención, señales relacionadas con la depresión y una relación cada vez más intensa con las pantallas forman parte de las situaciones que psicólogos han identificado en los centros educativos y que marcarán esta tercera edición de Mente Sana.
El proyecto, impulsado por Diario LA PRENSA junto al Colegio de Psicólogos de Honduras (Copsih), será lanzado oficialmente este viernes 18 de septiembre en la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), con una edición que recoge los aprendizajes de los últimos dos años y que también busca ampliar su alcance mediante la incorporación de nuevos componentes.
Este año, el abordaje estará centrado en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad, depresión y la adicción a pantallas y redes sociales, asuntos que han despertado especial interés entre los docentes por su presencia cada vez más visible en las aulas. Josías Guzmán, director nacional de la carrera de Psicología de UTH, explicó que esta elección responde a las experiencias recogidas durante las primeras ediciones y a lo que han podido observar en los centros educativos.
El primer año, dijo, permitió poner en marcha la iniciativa y recoger las primeras experiencias, mientras que el segundo ayudó a fortalecer la estrategia y a comprender con mayor claridad algunas de las necesidades que enfrentan estudiantes y docentes.
En el caso de la ansiedad, Guzmán explicó que se trata de una respuesta natural del cuerpo que puede comenzar a generar dificultades cuando los niños no logran identificarla o manejarla, al punto de interferir incluso con actividades cotidianas como realizar un examen. Algunos estudiantes, por ejemplo, pueden haberse preparado mucho para un examen y, al momento de enfrentarse a la evaluación, experimentar un bloqueo que les impide recordar lo aprendido, debido a la ansiedad.
Cuando vamos a los centros educativos y compartimos ese ejemplo, indicó, muchos estudiantes suelen sentirse identificados y comienzan a ponerle nombre a lo que estaban experimentando, sin saber de qué se trataba. Algo similar ocurre con el TDAH, otro de los temas que será abordado este año.
Guzmán señaló que sus manifestaciones pueden variar: algunos niños presentan principalmente dificultades para mantener la atención, mientras que en otros también aparecen hiperactividad o impulsividad, condiciones que pueden afectar su capacidad para concentrarse, completar tareas o seguir la dinámica del aula.Precisamente por esas diferencias, el especialista considera importante evitar que cualquier conducta inquieta o problema de concentración sea interpretado automáticamente como una “rebeldía” o como trastorno.
Recordó el caso de una estudiante que había sido diagnosticada con TDAH, pero cuya dificultad en realidad era un problema de visión que le impedía observar el pizarrón desde donde se sentaba, por lo que constantemente se levantaba de su asiento, y que mejoró una vez recibió el tratamiento correspondiente.
“La idea es que los materiales de Mente Sana, que son gratuitos, ayuden a docentes y las familias a reconocer señales y, al mismo tiempo, a diferenciar entre comportamientos propios de cada etapa del desarrollo y situaciones que podrían requerir una valoración profesional”, expresó.
La depresión también forma parte de las situaciones que se ven cada vez más en los centros educativos; factores como la desintegración familiar, el no sentirse acompañados, las dificultades económicas en el hogar e incluso la migración pueden afectar el bienestar emocional de niños y adolescentes.
En las aulas, la depresión puede manifestarse de distintas maneras y no siempre es fácil de reconocer, detalló Guzmán. Cambios en el comportamiento, aislamiento, pérdida de interés, dificultades para concentrarse o una baja en el rendimiento académico pueden ser algunas señales que lleven a docentes y familias a prestar mayor atención a lo que está viviendo el estudiante.
A ello se suma el uso excesivo de pantallas y redes sociales, cuyos efectos, según los especialistas, van mucho más allá de la distracción que puede provocar un celular durante las clases. Al respecto, la psicóloga Claudia Avilés advirtió que el uso excesivo de dispositivos puede llegar a alterar cosas elementales como el sueño y la alimentación.
A esto se añaden la pérdida de interés por actividades fuera de la pantalla y las dificultades para relacionarse de manera presencial con otros niños y adolescentes. Otro elemento son los riesgos derivados de la exposición en redes sociales.
Avilés mencionó el acoso, el grooming y el contacto con personas desconocidas como algunas de las situaciones frente a las que niños y adolescentes pueden encontrarse vulnerables, especialmente cuando utilizan estas plataformas sin acompañamiento. También existe preocupación por la circulación de retos y contenidos en redes sociales que pueden promover conductas de riesgo o autolesiones, con casos documentados en Honduras.
Sin embargo, el problema no se limita a niños y adolescentes, sino también a adultos, por lo que Avilés calificó como un acierto el que este año se hayan incorporado las Escuelas para Padres.
Tras su lanzamiento, el proyecto Mente Sana volverá a las aulas este lunes 21 de septiembre con visitas a los cuatro centros educativos, donde comenzará el abordaje de los temas a través de fascículos con historietas adaptadas a la realidad nacional y el acompañamiento de profesionales de la psicología.