Por extorsión se paraliza otra ruta de transporte en San Pedro Sula

Miles de ciudadanos se ven afectados por la inseguridad en el transporte urbano en la zona norte; en lo que va del año ya se han paralizado al menos cuatro rutas.

Por extorsión se paraliza otra ruta de transporte en San Pedro Sula
San Pedro Sula, Honduras.

La inseguridad vuelve a golpear con fuerza al transporte urbano en la Capital Industrial, generando una nueva ola de zozobra entre conductores, ayudantes y usuarios.

A pocos días de haber iniciado el año, nuevas amenazas criminales obligaron a la paralización de la Ruta 2, que cubre los sectores de Pradera, el Centro y La Primavera, uno de los recorridos más concurridos de San Pedro Sula.

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De acuerdo con representantes del rubro, esta empresa ha sido víctima de constantes amenazas por parte de bandas criminales que, con la llegada del nuevo año, han incrementado de manera considerable las exigencias económicas a cambio de permitirles seguir operando.

Los extorsionadores incluso habrían advertido sobre posibles ataques armados si no se cumplen los nuevos montos exigidos. “Desde hoy decidimos no sacar las unidades. Las amenazas llegan directamente a la empresa, pero los que estamos más expuestos somos los conductores y los ayudantes. Necesitamos el trabajo, pero no podemos arriesgar nuestras vidas.”, expresó uno de los conductores, quien pidió no ser identificado por razones de seguridad.

El temor no solo se vive entre los empleados del transporte, sino también entre los pasajeros, quienes aseguran que la violencia se ha vuelto parte de la rutina en los buses urbanos.

Asaltos, amenazas y presencia de individuos armados son situaciones que, según denuncian, se repiten a diario sin que exista una respuesta efectiva por parte de las autoridades.

“Uno ya no viaja tranquilo, en cualquier momento se suben a robar y nadie hace nada. Pedimos presencia policial, porque esto se ha salido de control, a veces uno prefiere bajarse y caminar antes que arriesgarse”, comentó Carlos Martínez, usuario habitual de la ruta, quien utiliza el servicio para trasladarse diariamente a su trabajo.

Para miles de ciudadanos, la suspensión del servicio representa un golpe directo a su economía, ya que no cuentan con recursos para utilizar taxis o transporte privado. Muchos trabajadores y estudiantes han tenido que caminar largas distancias o buscar rutas alternas, encareciendo su traslado diario.

“Al pararse los buses nos vemos muy afectados viajamos en los buses porque no tenemos para pagar taxis, sabemos los grandes riesgos a los que nos enfrentamos, pero los buses son la única opción para los pobres. Pedimos seguridad en las unidades tanto para los empleados como para nosotros los pasajeros”, manifestó la sampedrana Juana López.

Este no es un hecho aislado. Hace apenas unas semanas, por el mismo tema de inseguridad, también paralizaron labores tres rutas de transporte de la zona norte, luego del asesinato de uno de los empleados de la Ruta 1, un crimen que conmocionó al gremio y encendió nuevamente las alarmas sobre la vulnerabilidad del sector.

Según los transportistas, son millones de lempiras los que pagan en extorsión a diferentes bandas criminales, una carga económica que se ha vuelto insostenible y que ha obligado a muchos empresarios a vender sus unidades para emigrar o dedicarse a otras actividades.

“Nos están asfixiando, e​​​ntre combustible, repuestos y extorsión ya no sale ni para mantener las unidades. Hay compañeros que han preferido vender todo e irse del país porque aquí no hay garantías. Este negocio ya no es rentable, es un riesgo de muerte”, relató un dirigente del rubro del transporte urbano.

Otros conductores aseguran que incluso han recibido amenazas personalizadas, con mensajes que incluyen fotografías de sus familiares o de sus viviendas, lo que ha incrementado el nivel de miedo entre el personal.

“Ya no solo es la empresa, ahora nos escriben a nosotros directamente, nos mandan fotos de nuestras casas, eso ya es terrorismo puro. ¿Cómo vamos a seguir trabajando así?”, denunció otro motorista afectado.

Por su parte, autoridades de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) aseguraron que actuarán de oficio, ya que la mayoría de los afectados no interponen denuncias formales por temor a represalias. No obstante, indicaron que mantienen operativos en los puntos de transporte y realizan recorridos en las diferentes rutas para reforzar la seguridad.

“Entendemos el temor de los transportistas, pero es importante que denuncien para poder actuar de manera más efectiva. Nosotros estamos realizando patrullajes constantes y operativos encubiertos en las rutas más afectadas”, señaló un portavoz de la Dipampco.

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Mientras tanto, conductores y usuarios claman por una respuesta urgente y sostenida de las autoridades, ante una problemática que amenaza con dejar sin servicio a más rutas y profundizar aún más la crisis del transporte urbano en San Pedro Sula.

El gremio advierte que, de no existir medidas concretas de protección, más empresas podrían suspender operaciones en los próximos días, dejando a miles de sampedranos sin su principal medio de transporte y agravando el impacto social y económico de la inseguridad en la ciudad.

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Redacción La Prensa
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LA PRENSA es el decano de los diarios impresos en Honduras y líder en audiencias en las plataformas digitales. Se fundó el 26 de octubre de 1964 en la ciudad de San Pedro Sula.

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