San Pedro Sula, Honduras. El costo de los medicamentos, las dificultades para acceder a los servicios de salud y los gastos de transporte representan barreras para las personas que viven con enfermedades crónicas.
Médicos advierten que suspender o modificar los tratamientos sin supervisión puede provocar complicaciones graves, mientras familiares y pacientes renales relatan las dificultades económicas que enfrentan para continuar con sus atenciones.
La diabetes mellitus y la hipertensión arterial figuran entre los principales desafíos para los sistemas sanitarios, debido a que pueden permanecer durante años sin síntomas evidentes y ocasionar daños importantes cuando no se mantienen bajo control.
La diabetes es una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia a nivel mundial. Se estima que cerca de 589 millones de adultos de entre 20 y 79 años viven con esta condición, lo que representa entre el 11% y el 12% de la población mundial.
En Honduras, alrededor de 1.5 millones de personas padecen la enfermedad, una cifra que evidencia la importancia del diagnóstico oportuno, el acceso a los medicamentos y la continuidad de los tratamientos para prevenir complicaciones.
Laura Giacamán Abudoj, médica epidemióloga, explicó que la diabetes tiene un impacto significativo tanto en la salud de los pacientes como en la economía familiar y los servicios públicos de salud.
Según la especialista, entre las complicaciones asociadas a la diabetes se encuentran la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, así como las alteraciones de los niveles de colesterol y triglicéridos. También pueden presentarse daños en la vista, los nervios y otros órganos.
Giacamán señaló que abandonar el tratamiento puede desencadenar descompensaciones graves, como niveles elevados de glucosa en la sangre y cetoacidosis diabética, una complicación que requiere atención médica urgente.
La especialista indicó que las dificultades económicas constituyen una de las principales barreras para mantener el control de la enfermedad. A ello se suman la falta de medicamentos en algunos servicios de salud, los problemas de transporte y la distancia entre las viviendas de los pacientes y los centros asistenciales.
En el Instituto Nacional del Diabético, explicó, las citas de seguimiento se programan según la condición de cada paciente. Quienes mantienen un adecuado control de la glucosa pueden recibir atención cada tres meses, mientras que las personas que necesitan ajustes en su tratamiento requieren una evaluación individualizada.
Riesgo de complicaciones
El doctor Javier Alberto Girón señaló que la diabetes y la hipertensión pueden causar daños cardiovasculares y cerebrovasculares, enfermedad renal crónica, deterioro de la visión y neuropatía diabética, que puede favorecer la aparición de úlceras, infecciones y amputaciones.
El médico advirtió que suspender los medicamentos para controlar la presión arterial puede elevar el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y daño renal.
En los pacientes con diabetes, interrumpir la insulina o los antidiabéticos puede ocasionar descompensaciones metabólicas potencialmente graves.
Girón enfatizó que la continuidad del tratamiento no depende únicamente de la voluntad del paciente. El precio de las medicinas, los análisis clínicos, las consultas y el transporte puede obligar a las familias a priorizar otros gastos esenciales.
Por ello, destacó la importancia de garantizar medicamentos esenciales, controles médicos periódicos, pruebas de laboratorio, orientación nutricional y seguimiento oportuno para prevenir complicaciones.
El costo de llegar a diálisis
Las dificultades económicas también forman parte de la realidad de los pacientes renales que deben trasladarse varias veces por semana para recibir diálisis, un tratamiento indispensable para quienes presentan determinadas etapas de insuficiencia renal.
Una familiar de una paciente que viaja desde Villanueva para recibir atención explicó que el proceso representa un esfuerzo constante para su hogar.
“Es un proceso muy difícil: el Gobierno debe apoyar con el transporte a los pacientes que hacen diálisis”, expresó.
La mujer señaló que su madre debe acudir al tratamiento los lunes, miércoles y viernes, por lo que los traslados se convierten en una necesidad recurrente. Agregó que, cuando los medicamentos no están disponibles en los centros de salud, deben comprarlos por su cuenta, pese a sus elevados precios.
“Hay muchas necesidades; el Estado solo pone la máquina y la enfermera”, manifestó al describir las dificultades que, según su testimonio, enfrenta la familia durante el proceso.
Otro paciente, Omar Paredes, quien lleva seis años sometiéndose a diálisis, también describió las dificultades para costear sus traslados. Según relató, debe asumir gastos y esperar un taxi que lo lleve a recibir el tratamiento, un proceso que ha enfrentado solo.
Los testimonios evidencian que, además de la atención médica, los pacientes deben resolver gastos de movilización y medicamentos que pueden representar una carga constante para sus economías.
Atención continua
Los especialistas coinciden en que el diagnóstico oportuno, el acceso a medicamentos y el seguimiento médico son fundamentales para controlar las enfermedades crónicas y reducir el riesgo de complicaciones.
En el caso de la diabetes y la hipertensión, los controles deben ajustarse a las necesidades clínicas de cada persona, mientras que los cambios o suspensiones de medicamentos deben realizarse únicamente bajo supervisión profesional.
Las dificultades económicas y de acceso a los servicios sanitarios, sin embargo, siguen siendo desafíos para los pacientes que necesitan atención continua.
Para quienes reciben diálisis, el traslado periódico y la compra de medicamentos se suman a las exigencias de un tratamiento que no puede interrumpirse arbitrariamente.