Las autoridades del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en la zona norte advierten sobre el aumento de casos de mordeduras de perros, una problemática que afecta principalmente a niños y niñas, el grupo más vulnerable ante este tipo de incidentes, los cuales, además del daño físico, representan serios riesgos para la salud.
Andrea Córdova, jefa de la Unidad de Epidemiología del Hospital Regional del Norte del IHSS, informó que durante el año 2025 el centro asistencial atendió 186 pacientes por mordeduras caninas.
La problemática continúa en ascenso al inicio de 2026, ya que en los primeros días de enero se han contabilizado 13 nuevos casos, de los cuales dos menores permanecieron hospitalizados debido a la severidad de las lesiones, principalmente en brazos, piernas y rostro.
La especialista explicó que este tipo de lesiones no deben subestimarse, ya que las mordeduras representan una puerta de entrada para infecciones bacterianas, tétanos y rabia, una enfermedad viral que es prevenible, pero 100% mortal una vez que aparecen los síntomas.
La transmisión ocurre cuando la saliva infectada entra en contacto con piel lesionada o mucosas, generalmente por mordedura o arañazo profundo. Vacunar a las mascotas salva vidas, toda mordedura debe considerarse una emergencia preventiva, no un tema estético. Actuar con rapidez marca la diferencia entre la vida y la muerte.
Por esta razón, la doctora subrayó la relevancia del Programa de Animales Transmisores de Rabia, el cual tiene como objetivo romper la cadena de transmisión entre animales y humanos a través de la vigilancia epidemiológica, la vacunación animal, el control de focos y la educación comunitaria.
De acuerdo con datos epidemiológicos del IHSS, la mayoría de los pacientes afectados son menores de edad, y los incidentes ocurren tanto en el interior de las viviendas como en la vía pública, especialmente cuando los niños interactúan con animales sin la supervisión adecuada.
En muchos de los casos, los perros involucrados pertenecen al entorno familiar o comunitario y no presentan antecedentes de comportamiento agresivo.
El personal médico detalló que, ante una mordedura, los hospitales activan protocolos estrictos que incluyen la evaluación del riesgo, el manejo clínico de la herida, la profilaxis posexposición con vacuna antirrábica y, cuando está indicado, la aplicación de inmunoglobulina antirrábica.
Además de la notificación obligatoria a los sistemas de vigilancia epidemiológica y la coordinación con las autoridades de salud ambiental y veterinaria para el seguimiento del animal agresor.
Asimismo, las autoridades sanitarias recalcaron que toda mordedura debe considerarse una emergencia preventiva, por lo que se recomienda lavar la herida inmediatamente con abundante agua y jabón y acudir sin demora a un centro de salud, aunque la lesión parezca leve, ya que una atención oportuna puede prevenir complicaciones graves y salvar vidas.
Finalmente, el Hospital Regional del Norte hizo un llamado a padres, madres y cuidadores para reforzar la supervisión de los menores, fomentar una convivencia segura con los animales y asumir la tenencia responsable de mascotas, que incluye la vacunación periódica, controles veterinarios y el manejo adecuado de los perros en espacios públicos.
Las autoridades enfatizaron que la prevención, la educación y la acción temprana son fundamentales para reducir estos incidentes y proteger la salud y la vida de la niñez.