Los retazos del sastre

El verdadero cambio no solo consiste en confesar nuestros errores o sentir remordimiento por ellos; implica también decidir apartarnos del mal.

  • Actualizado: 16 de octubre de 2026 a las 12:15 -

Cierto día, un maestro sastre cayó gravemente enfermo y, creyendo que estaba a punto de morir, llamó a su hijo Pepe para darle un último consejo. “Hijo mío, escúchame bien. Nunca robes absolutamente nada, ni siquiera un pedacito de tela. Debes saber que, en este preciso momento, el diablo me está mostrando todos los retazos que he robado a lo largo de mi vida. ¡Qué terrible es contemplar ahora las consecuencias de mis malas acciones!”.

Pepe, aterrorizado por las palabras de su padre, respondió inmediatamente: “Padre mío, os prometo que jamás robaré cosa alguna. No quiero verme algún día en semejante situación, sufriendo por mis errores y contemplando todas las cosas malas que haya hecho”.

Afortunadamente, quiso Dios que el sastre se recuperara de su enfermedad. Pasaron los días y, cuando ya se encontraba completamente restablecido, fue a trabajar a la casa de uno de sus clientes. Allí estaba cortando la tela para confeccionar una elegante capa cuando, de pronto, tomó un buen pedazo de paño y se lo entregó a su hijo. “¡Vamos, Pepe! Toma este retazo y escóndelo rápidamente. Nadie se dará cuenta de que lo tomamos”.

El muchacho obedeció al principio, pero, recordando la promesa que había hecho, dejó nuevamente la tela sobre la mesa. “Padre, ¿no recuerda lo que me contó cuando estaba enfermo? ¿No teme que, cuando llegue su hora, el diablo le muestre también este pedazo de tela?”.

El sastre se sonrió sarcásticamente y respondió con la más absoluta tranquilidad: “¡Bah, bah, hijo mío! No te preocupes por eso. ¡De ese color nunca me mostró ninguno!”.

Pasa muchas veces que, en momentos de una enfermedad grave o de una crisis tremenda, algunas personas prometen cambiar y vivir en integridad. Pero, cuando todo mejora y las aguas se calman, regresan a sus viejas costumbres, olvidando las promesas que hicieron en la hora de la aflicción.

La Biblia nos dice que: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). El verdadero cambio no solo consiste en confesar nuestros errores o sentir remordimiento por ellos; implica también decidir apartarnos del mal. Solo de esta forma alcanzaremos la misericordia de Dios para vivir bien y en paz.

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