Cuando dejamos una pequeña área de nuestra vida sin entregar a Dios, esa grieta diminuta, ese punto débil, puede convertirse en la oportunidad que Satanás utilizará para entrar y destruir nuestra vida...
Nadie debe terminar como Judas. No importa lo que usted haya hecho, Cristo está con los brazos abiertos dispuesto a recibirlo, para demostrarle su amor y traer así perdón y restauración a su vida.
La conciencia no elimina la presión, pero transforma nuestra relación con ella. Nos enseña a hacer desde el ser, a actuar sin perder el centro, a tratarnos con más compasión cuando fallamos.