Washington, Estados Unidos. El respaldo republicano cayó 14 puntos en 64 condados de mayoría latina de EE.UU. durante las elecciones de medio mandato del martes, un desplazamiento que contribuyó a cambiar el mapa electoral en territorios donde el presidente estadounidense, Donald Trump, había ganado ampliamente en 2024 y que se tradujo en victorias demócratas en distritos que los republicanos habían rediseñado para ampliar su representación.
Entre los cambios más pronunciados figura el del condado de Hidalgo, en el valle del río Grande, Texas, donde el respaldo republicano cayó unos 25 puntos porcentuales respecto a las presidenciales de 2024.
En el vecino condado de Starr, el margen electoral se desplazó unos 72 puntos hacia los demócratas, el mayor giro registrado en el estado, según datos del Houston Chronicle.
El giro también se reflejó en las contiendas por la Cámara de Representantes. En el distrito 23 de Texas, que se extiende a lo largo de la frontera con México, la demócrata Katy Padilla Stout derrotó al republicano Brandon Herrera con el 52,1 % de los votos frente al 44 %.
Su victoria se sumó a la de Bobby Pulido en el distrito 15 y a las de otros demócratas que conquistaron cuatro de los cinco escaños que los republicanos habían rediseñado en el estado para intentar ampliar su representación en el Congreso.
En el suroeste de Kansas, los condados de Ford, Finney y Seward, tradicionalmente republicanos y con importantes comunidades inmigrantes dedicados a la ganadería, se inclinaron por los demócratas en la contienda al Senado.
La campaña estuvo marcada por las operaciones migratorias del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que incluyeron detenciones y alteraron la actividad de plantas procesadoras de carne.
La encuesta AP Voter Poll, elaborada por SSRS a partir de más de 100.000 votantes, refleja el cambio a escala nacional: alrededor de seis de cada diez votantes hispanos respaldaron al candidato demócrata a la Cámara de Representantes, frente a aproximadamente un tercio que apoyó al republicano.
En 2024, Trump había obtenido cerca de cuatro de cada diez votos latinos, según los datos de AP VoteCast. Por su parte, la organización UnidosUS estima que hasta 14,5 millones de latinos participaron en estas elecciones, una cifra récord.
El giro también alcanzó Florida, aunque los republicanos mantuvieron el control, por ejemplo Miami-Dade y Osceola, dos condados con importantes comunidades hispanas donde Trump había logrado avances en 2024, se desplazaron 19 puntos hacia los demócratas en la contienda al Senado.
Sin embargo, ese cambio no bastó para que los demócratas conquistaran el estado, donde los republicanos conservaron posiciones en distritos de mayoría hispana.
Los resultados no apuntan necesariamente a una realineación permanente del electorado latino, según los análisis previos y posteriores a los comicios.
En un artículo publicado el 30 de octubre en el Miller Center de la Universidad de Virginia, la investigadora Cristina López-Gottardi Chao había advertido que las preferencias de estos votantes eran cada vez menos predecibles y que el avance demócrata en las encuestas no debía confundirse con un regreso consolidado a ese partido.
Esa lectura encontró respaldo en los datos postelectorales publicados el 4 de noviembre por UnidosUS y la Latino Community Foundation, a partir de una encuesta realizada por BSP Research a 3.014 votantes latinos.
El estudio concluyó que el desplazamiento hacia los demócratas estuvo impulsado principalmente por el descontento económico y el rechazo a las políticas migratorias del Gobierno, más que por una identificación partidista, y señaló que los votantes esperan respuestas de ambos partidos a sus preocupaciones.