El Cairo. La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, aseguró este martes desde Damasco que el regreso de los refugiados sirios a su país es "muy importante" para la Unión Europea (UE), pero que este debe ser "digno y seguro".
"El retorno de los refugiados es muy importante para la Unión Europea" y debe hacerse "con dignidad y seguridad", por lo que "requiere que haya una reconciliación" nacional, dijo en una rueda de prensa junto a su homólogo sirio, Asaad al Shaibani, en alusión a los conflictos que hubo el año pasado entre las fuerzas gubernamentales y diferentes sectas religiosas en el país (alauitas y drusos), lo que llegó a causar cientos de muertos.
Kallas recordó que se estima que 1,8 millones de personas han regresado a Siria desde el extranjero tras el final de la guerra, cuando el presidente Bachar al Asad fue derrocado en diciembre de 2024 tras una ofensiva liderada por el actual mandatario sirio, Ahmed al Sharaa.
"Los retornos deben ser seguros, dignos y sostenibles. Quienes regresan necesitan viviendas, escuelas, hospitales y seguridad", insistió Kallas, quien visita Siria por primera vez.
"El éxito de la transición siria es de gran importancia para Europa", señaló, aunque apuntó que es más importante para los sirios, que "han esperado demasiado tiempo por la paz, la libertad y un futuro".
Es más, la UE está "utilizando sus herramientas políticas y económicas para ayudar a Siria en el camino hacia una transición inclusiva y pacífica. Tras la caída de Al Asad, la Unión Europea actuó rápidamente y levantó las sanciones económicas contra Siria para apoyar su recuperación y reconstrucción", recordó.
Estas declaraciones se producen una semana después de que la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF) de Alemania haya comenzado a revisar los permisos de residencia concedidos a una parte de los ciudadanos sirios acogidos con el fin de ir reduciendo progresivamente su número en el país, según confirmó una portavoz del Ministerio alemán del Interior a EFE.
La crisis de refugiados sirios comenzó en marzo de 2011 como consecuencia de la violenta represión gubernamental de Al Asad contra las manifestaciones públicas en apoyo a los adolescentes arrestados por pintar grafitis antigubernamentales en la ciudad meridional de Daraa, lo que dio lugar posteriormente a la guerra, que duró 14 años.
La caída del gobierno de Al Asad provocó retornos a Siria, sobre todo desde Turquía, Líbano y Jordania, y una encuesta reciente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) revela que más del 80 % de los refugiados esperan regresar a Siria algún día, un cambio significativo con respecto a la encuesta anterior, realizada en abril de 2024, que indicaba que solo el 57 % expresaba esa esperanza.