San Pedro Sula, Honduras
El sector productor de leche en Honduras enfrenta crecientes dificultades para competir en el mercado internacional debido al aumento de las importaciones de leche en polvo provenientes de países como Estados Unidos.
Los productores, afectados además por el cambio climático, las sequías, la escasez de mano de obra, la falta de industrialización y tecnificación, así como por las limitaciones de financiamiento y los altos costos de producción, aseguran que la ausencia de incentivos gubernamentales pone en riesgo la sostenibilidad de la actividad lechera.
Héctor Ferreira, presidente de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), declaró a LA PRENSA que los retos para el sector siguen siendo los mismos: falta de financiamiento, altos costos de producción y afectaciones derivadas del cambio climático.
Ferreira señaló que también es necesario identificar qué productores no han querido y cuáles no han podido saldar sus deudas con el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa).
Agregó que la producción nacional de leche, estimada en promedio en 1.5 millones de litros diarios, junto con los quesos artesanales, cubre la demanda nacional; sin embargo, los quesos madurados deben importarse debido a la falta de oferta local.
“Mercado tenemos suficiente en Honduras, pero debe haber un compromiso real de industriales y artesanos en comprar la leche nacional. Cuando el precio internacional de la leche en polvo baja es mejor importar y procesarla o rehidratarla para meterla en el mercado y manejar los mismos precios actuales con margen de ventas superior”, expresó Ferreira.
El dirigente añadió que algunos sectores dejan de comprar leche nacional e importan toneladas de leche en polvo, lo que —según afirmó— afecta a los productores locales.
Aumenta la importación de lácteos desde Estados Unidos
Según cifras del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en 2025 Honduras importó 22,000 toneladas de productos lácteos por un monto de 81.68 millones de dólares, superior a los 68.54 millones reportados en 2024.
Los productos lácteos ocupan la sexta posición entre las diez mercancías más importadas por Honduras desde Estados Unidos.
Honduras compra a ese país leche condensada y evaporada, leche descremada y entera en polvo, crema, yogur, leches fermentadas, mantequilla, grasa láctea, helados, queso, cuajada, caseína, suero de leche y otros derivados.
En la última década, de acuerdo con cifras del Servicio Agrícola Exterior, Honduras ha importado un promedio anual de 52.89 millones de dólares en productos lácteos y las compras han crecido un 473%.
Cae la producción de leche y carne en Honduras
Sergio Villar, productor ganadero, manifestó a LA PRENSA que, al igual que ocurre con los granos básicos, en los últimos años la producción de carne y leche ha disminuido, mientras que la producción de pollo y huevo se ha mantenido.
“Lo que ha venido afectando son las importaciones, sobre todo las importaciones de leche en polvo, que la industria ha hecho y los artesanales están utilizando también”, afirmó Villar.
El productor indicó que la falta de seguridad jurídica, financiamiento, mano de obra y las consecuencias del cambio climático son algunos de los retos que enfrentan diariamente. Aunque no precisó cifras, aseguró que la producción de leche ha disminuido.
“Sé que estamos bien a la baja. Lo cuantifico por los sectores: antes venía todos los días la cisterna a recoger leche en el sector de los bajos de Choloma y en el lado de occidente igual; ahora viene día de por medio. Los productores que entregamos a la industria somos muy pocos, igual que los artesanales, ha decaído bastante. He conocido productores que antes cuajaban entre 10 mil y 15 mil litros; hoy están en 5 mil litros”, relató Villar.
La producción diaria de leche ya no alcanza el millón de litros, como antes
El ganadero consideró que actualmente Honduras podría no estar alcanzando el millón de litros diarios de producción de leche.
El sector artesanal procesa entre el 60% y el 65% de la leche captada, mientras que el sector industrial procesa entre el 35% y el 40% restante.
Se estima que el sector lechero en Honduras genera aproximadamente 600,000 empleos directos e indirectos; sin embargo, Villar afirmó que la cifra ha disminuido debido al cierre de fincas, la migración y el cambio hacia otros rubros productivos.
En Honduras, los municipios donde se concentra el sector artesanal de leche se ubican principalmente en Olancho —Catacamas, Juticalpa, Patuca y San Esteban—; en El Paraíso —Danlí y Trojes—; además de Colón y Yoro.
La infraestructura industrial se concentra principalmente en el Valle de Sula, en municipios de Cortés como San Pedro Sula y Choloma.
Los productos lácteos procedentes de Estados Unidos ingresan a Honduras libres de aranceles, situación que, según productores, incentiva el aumento de las importaciones y reduce la competitividad del productor nacional.
“Hay un montón de productos que no son lácteos, son procesados, con químicos, con sabor a lácteos; abaratan costos, pero dañan la salud”, sostuvo Villar.
La producción de leche en Olancho ha disminuido en un 30%
Edgar Oliva, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de San Esteban (Agase), explicó a LA PRENSA que, en lo que va del año, la producción de leche en Olancho ha disminuido un 30% debido al fuerte verano.
“En San Esteban producíamos 200 mil litros diarios y actualmente estamos produciendo entre 140 mil y 150 mil litros diarios. Los costos se han disparado”, aseguró Oliva.
En Olancho hay más de 15,000 productores artesanales y el 80% corresponde a pequeños productores.
Oliva explicó que el mercado es limitado porque la industria únicamente compra el 15% de la producción de Olancho.
La importación de leche en polvo está impactando al sector productor
“Esto por la importación de leche en polvo. La necesidad de procesamiento de leche cada vez es mayor, pero compran cada vez menos leche en el país; la sustituyen con leche en polvo”, señaló.
En San Esteban se generan alrededor de 250,000 empleos vinculados a la producción de leche y carne; no obstante, Oliva aseguró que se han perdido puestos de trabajo y varios establecimientos han cerrado operaciones.
“Estamos en temporada de subsistencia. Si esto sigue así, el pequeño productor de leche está condenado a desaparecer”, advirtió.
Oliva añadió que la producción ganadera no crece debido a la falta de acceso a financiamiento y a la ausencia de programas específicos para el sector.
“Siempre nos pegamos a otros programas de agricultura para poder subsistir. Si tenemos una emergencia tenemos que vender vacas para poder subsistir; no avanza la ganadería”, concluyó.