Puerto Cortés, Honduras. Las playas del norte de Honduras libran una carrera contra el tiempo para quedar habilitadas antes del Feriado Morazánico. La llegada de sargazo obligó a las municipalidades de Puerto Cortés y Omoa a intensificar las labores de limpieza justo cuando miles de familias se preparan para desplazarse hacia los destinos turísticos de la costa.
En algunos sectores de Puerto Cortés, el alga marina llegó a formar capas de hasta 70 centímetros de espesor, por lo que las cuadrillas municipales tuvieron que recurrir a maquinaria pesada para retirar, transportar y despejar las zonas de mayor afluencia.
La situación representa un desafío ambiental, pero también un gasto adicional para las municipalidades, que deben movilizar trabajadores, combustible, volquetas y equipo pesado para retirar el material antes de que comience a descomponerse.
En la playa principal del sector de El Porvenir, Puerto Cortés, las autoridades estiman que ya fueron retiradas más de 100 toneladas de sargazo.
Para acelerar las labores se han movilizado 22 volquetas, seis retroexcavadoras y una motoniveladora, además de las cuadrillas municipales. Los trabajos se desarrollan desde las 7:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde.
Nelson Velásquez, inspector del Departamento de Servicios Públicos de la municipalidad, explicó que la cantidad encontrada sorprendió incluso a los trabajadores acostumbrados a realizar estas labores.
“La cantidad de sargazo como llegó esta vez nunca se había visto; es primera vez que vemos esto. Había una capa aquí de aproximadamente 70 centímetros de espesor en la playa”.
El operativo también representa una fuerte erogación. Según las estimaciones de la comuna, solamente el uso diario de la maquinaria puede costar entre L60,000 y L100,000, dependiendo de las necesidades de cada jornada. A esto deben sumarse los gastos de personal, combustible, transporte y disposición del material.
Omoa ya despejó sus playas
En Omoa, la respuesta fue más rápida. Las autoridades municipales aseguran que comenzaron a retirar el sargazo de inmediato y que las principales playas quedaron despejadas en aproximadamente 24 horas.
Amílcar Fajardo, director de Turismo Municipal de Omoa, afirmó que las playas están habilitadas para recibir a los visitantes durante el feriado.
“La limpieza de playas se recogió, todo lo que era el sargazo se eliminó. Además, estamos ofreciendo accesos pavimentados y fumigados”.
Turismo espera el feriado
La limpieza llega en un momento clave para la economía de las comunidades costeras. Hoteles, restaurantes, vendedores, transportistas y pequeños negocios esperan un incremento en el movimiento de visitantes durante el feriado.
La presencia del sargazo había generado preocupación entre los comerciantes, debido a que las acumulaciones pueden afectar el acceso a las playas y generar malos olores cuando el material comienza a descomponerse.
María Ortega, comerciante de la zona costera, señaló que los negocios están preparados para recibir a los visitantes. La expectativa es que el movimiento turístico permita dinamizar las ventas durante estos días.
Aunque en algunos sectores las playas ya fueron limpiadas, las autoridades advierten que el problema no necesariamente ha terminado. Las condiciones del mar y las corrientes pueden provocar nuevas recalas de sargazo.
En Puerto Cortés, los monitoreos realizados mar adentro indican que la gran mancha de sargazo ha comenzado a dispersarse; sin embargo, todavía existe la posibilidad de que nuevo material sea arrastrado hacia la costa.
Por ello, las municipalidades mantienen vigilancia y preparan nuevas intervenciones en caso de que continúe llegando el alga.
El reto no termina con retirar el sargazo de la arena. El material ocupa grandes volúmenes y requiere numerosos viajes de maquinaria para su traslado. En Puerto Cortés, las 22 volquetas utilizadas dan una dimensión del esfuerzo logístico que implica la limpieza.
Con el Feriado Morazánico a las puertas, Puerto Cortés mantiene las labores intensivas en los sectores más afectados, mientras Omoa trabaja en conservar despejadas sus playas. El objetivo de ambos municipios es evitar que la llegada masiva de sargazo afecte la actividad turística y los ingresos de los negocios que dependen de los visitantes.