San Pedro Sula, Honduras. Mientras Omoa se prepara para la llegada de visitantes que espera recibir durante la Semana Morazánica, otro visitante no deseado se ha hecho presente: el sargazo.
Traídas por la corriente, esta clase de algas hizo su aparición desde hace dos días en las playas de este municipio del litoral caribe hondureño, sin embargo, no es primera vez que arriba a las playas.
Pronunciándose sobre este problema que ha plagado en tiempos recientes a Omoa, el alcalde, Ricardo Alvarado reconoció que “el sargazo es una preocupación latente” y agrega que, debido a esto “tenemos bastante trabajo para mantener limpias las playas”.
La llegada del sargazo a Omoa no solo afecta el disfrute de quienes visitan sus playas, sino también a los pescadores artesanales, que ven entorpecida su labor, dificultándoles la faena.
Blas Luján, quien fungió como inspector de caza y pesca en Omoa, citado por medios de comunicación, indicó que se trata de algo “impactante”, nunca antes visto, por lo que hizo un llamado a las autoridades que apoyen de manera urgente la tarea de recolección y limpieza.
Pescadores locales señalaron que, debido al efecto de las corrientes marinas, la capa de algas que cubre las aguas del mar podría llegar incluso más al este, hasta las playas cerca de Puerto Cortés.
Planes de contingencia
Consultado sobre la preparación del municipio de para enfrentar esta clase de contingencias, el alcalde Alvarado dice que las autoridades han unido esfuerzos con otras fuerzas del municipio, agrupadas alrededor de las cámaras de comercio y de turismo, con el objetivo de formar cuadrillas que se encarguen de las labores de recolección y limpieza, a fin de mantener limpias las playas y las aguas circundantes.
“Tenemos suficiente personal y aquí con la Cámara de Comercio, Cámara de Turismo, la misma municipalidad, pues nos unimos, unimos esfuerzo para que el turista se sienta cómodo”, acotó Alvarado.
La constante llegada de sargazo a Omoa, además de trastornar el desarrollo normas de las actividades comerciales, turísticas y de pesca, provoca pérdidas económicas, sin que hasta ahora se haya implementado una solución duradera al problema.
En agosto, el gobierno de Honduras articuló una mesa interinstitucional para brindar una respuesta al impacto del sargazo, basada en una estrategia que no solo incluye limpieza de playas, sino también acciones de prevención, monitoreo, contención, recolección y aprovechamiento responsable del sargazo como biomasa.
¿Qué es y cómo afecta el sargazo?
El sargazo es un alga marina parda que flota libremente en la superficie del océano y puede formar grandes mantos. En mar abierto cumple una función ecológica importante, porque sirve de refugio, alimento y zona de reproducción para peces, tortugas y otras especies.
El problema surge cuando grandes cantidades son arrastradas por los vientos y las corrientes hacia las costas. Desde 2011, este fenómeno se ha vuelto recurrente en el Caribe debido a la expansión del llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, que transporta enormes masas de estas algas hacia el mar Caribe y Centroamérica.
Cuando el sargazo se acumula en las playas puede generar impactos ambientales y económicos. Grandes concentraciones dificultan la navegación y las labores de pesca, cubren zonas costeras y pueden alterar ecosistemas marinos poco profundos.
Además, al descomponerse consume oxígeno del agua y libera gases, principalmente sulfuro de hidrógeno, responsable del fuerte olor característico. En comunidades costeras del Caribe estas arribazones también afectan el turismo, porque reducen la calidad de las playas y obligan a invertir en limpieza y disposición del material acumulado. NOAA advierte que los episodios masivos pueden afectar simultáneamente la pesca, el turismo, la navegación y los ecosistemas costeros.
En Honduras, el Caribe ya ha registrado episodios importantes de sargazo, especialmente en Islas de la Bahía y otras zonas de la costa norte. Este viernes 18 de septiembre se reportaron acumulaciones considerables en Omoa, Cortés, donde pescadores han advertido dificultades para sus actividades y preocupación por la posible llegada del material hacia Puerto Cortés.
Este 2026 ha sido un año excepcional para el sargazo: la Nasa informó que en junio el Gran Cinturón del Atlántico alcanzó niveles cercanos a récord y que tanto el Caribe como el Golfo registraron cantidades históricamente altas.