Santa Bárbara, Honduras. Martha Leiva, pastora de la Iglesia Unción de Dios Pentecostés, aseguró que tenía los ojos cerrados cuando Alberto Parra, pastor argentino acusado de violación y otras agresiones sexuales agravadas contra dos menores, oraba por ellas en una vivienda de la comunidad de La Cuchilla, La Arada, Santa Bárbara.
La pastora Leiva explicó que llegó a la vivienda aproximadamente a las 7:00 de la mañana y permaneció allí cerca de dos horas, mientras realizaban oraciones por las dos menores. Según su relato, salió del lugar alrededor de las 9:00 de la mañana. “Yo no vi de nada, porque yo tenía los ojos cerrados”, afirmó en una entrevista a DIARIO LA PRENSA al ser consultada sobre lo ocurrido durante la jornada.
Sostuvo que no podía afirmar algo que no hubiera observado y aseguró que su posición no estaba relacionada con la amistad o procedencia del extranjero. “No es porque yo me lleve bien, ni porque sea de donde es, pero no puedo yo decir lo que yo no veo”, manifestó. Agregó que, según lo que ella sí observó, Parra estuvo orando durante ese tiempo.
De acuerdo con la denuncia, los hechos que dieron origen a la investigación ocurrieron esa mañana y los actos denunciados no fueron consentidos. La acusación señala que una de las menores habría sido víctima de una agresión sexual y que a la otra supuestamente le realizaron tocamientos y besos.
Leiva relató que durante la oración permaneció con los ojos cerrados y que en algunos momentos incluso se colocó de espaldas. “¿Cómo voy a ver lo que está pasando atrás? A veces me hice así en la pared”, explicó. También dijo que, según lo que conoció posteriormente, la madre de una de las menores habría sido quien observó la situación y presentó la denuncia.
Mujer con “hechizo” en el estómago
La pastora describió además el contexto de las oraciones realizadas por Parra en la comunidad. Según su relato, el argentino acudía a diferentes viviendas para orar y ungir casas, mientras algunas personas buscaban su ayuda espiritual. Dijo que en una de esas ocasiones se habló de una mujer que supuestamente tenía un “hechizo” en el estómago.
Sobre la permanencia del pastor evangélico Parra en la comunidad, Leiva indicó que llevaba 16 días hospedado allí cuando ocurrieron los hechos denunciados. Aseguró que durante ese período lo observó con un comportamiento que calificó de adecuado. “Bien portado usted, mire que a él hasta estuvo allí orando, solo hablando de Dios”, expresó.
La mujer contó que ella le proporcionaba comida, aunque el pastor no acostumbraba comer tortillas. Según explicó, Parra compraba harina y carne molida para preparar hamburguesas y también cocinaba huevos. “Si tengo algo y estoy comiendo, y usted está a tiempo, yo tengo que darle”, dijo al explicar por qué lo alimentaba.
Leiva relató que Parra inicialmente se quedó una o dos noches en un espacio de la vivienda y posteriormente permaneció en otro lugar, donde dormía en el suelo sobre un colchón. La pastora afirmó que incluso pensó en acondicionarle un espacio separado para que se quedara, pero él habría rechazado alojarse dentro de su casa.
Según Leiva, Parra le manifestó que no quería incomodarla ni irrespetar su matrimonio y que por eso prefería dormir en otro sitio. La pastora agregó que tiene nietas solteras y que observó que el extranjero no se acercaba a ellas cuando estaban solas. “Yo estuve observando”, afirmó al explicar que mantenía esa precaución.
La pastora recordó que incluso le había advertido a Parra que, si alguna persona presentaba una queja sobre su comportamiento, tendría que abandonar el lugar. “Si ellos me hubieran puesto quejas, yo le digo: ‘Mire, hermano Alberto, se me va a ir’”, manifestó. Añadió que durante los 16 días que estuvo en la comunidad nadie le había presentado una queja.
Leiva también contó que Parra llegó a la comunidad para buscarla a ella porque sabía que realizaba cultos. Según explicó, el argentino le dijo que quería acompañarla a predicar y que necesitaba una “cobertura” religiosa. Ella respondió que primero debían conocerlo, debido a que no era originario de la zona.
No se acercaba a mujeres solas
La pastora aseguró que su esposo también estuvo de acuerdo en apoyarlo y que, durante su permanencia, Parra conversaba principalmente sobre temas religiosos. “Todo el tiempo que estuvo aquí, solo de Dios hablaba”, afirmó. Dijo que cuando una mujer estaba sola, él no se acercaba y que las conversaciones religiosas se realizaban con otras personas presentes.
Leiva también relató que Parra decía haber atravesado 12 países para llegar a Honduras y que había viajado sin dinero. La mujer aseguró que lo observó orando por diferentes personas y que, según lo que ella presenció, acudía a viviendas para realizar oraciones. Sobre los señalamientos actuales, sostuvo que será la investigación la que determine lo ocurrido.
“Si a él le hallan pruebas de que violó, entonces va preso”, expresó la pastora, quien agregó: “Las máquinas no mienten”, en referencia a los exámenes y pruebas que puedan realizarse. También insistió en que no tiene responsabilidad en los hechos y dijo que permanece en la comunidad porque no considera tener motivos para huir.
La pastora explicó que actualmente los cultos de su congregación se realizan cuatro veces por semana: sábado, domingo, martes y jueves. Las personas comienzan a reunirse alrededor de las 6:00 de la tarde y el culto inicia a las 7:00 y termina entre las 8:00 y 9:00 de la noche. También señaló que en el centro de la comunidad existen otras dos iglesias y que el templo donde se congregan aún está en construcción, con unos diez días de trabajos, por lo que proyectan colocar una viga solera alrededor de la estructura.