San Pedro Sula, Honduras. El sargazo continúa presente en amplias zonas del Caribe occidental, región que comprende las aguas frente a la costa atlántica de Honduras, aunque su cantidad comenzó a disminuir después de los elevados niveles registrados durante los meses anteriores.
El más reciente boletín del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida (USF), fechado el 31 de agosto de 2026, señala que el llamado cinturón de sargazo todavía se extendía desde la costa occidental de África hasta el Golfo de México.
Aunque la cantidad total disminuyó durante julio, la distribución del sargazo se mantuvo prácticamente estable. El informe señala que, salvo en el Atlántico oriental, las concentraciones continuaban por encima del percentil 75 de los registros históricos para agosto entre 2011 y 2025.
En el Caribe occidental, donde se ubican las aguas próximas a Honduras y otros países de Centroamérica, el informe estima alrededor de 1.7 millones de toneladas métricas de biomasa húmeda de sargazo durante agosto.
La cantidad estimada en el Caribe occidental equivale, de manera ilustrativa, a suficiente sargazo húmedo para cubrir unas 2,380 canchas de fútbol con una capa de 10 centímetros de espesor.
El mapa satelital incluido en el boletín muestra presencia de la macroalga distribuida por buena parte del Caribe, con manchas y concentraciones en sectores cercanos al litoral centroamericano. Sin embargo, el documento no permite establecer que todas las playas de Honduras estén siendo afectadas ni determinar con precisión qué cantidad llegará a cada zona costera.
La propia Universidad del Sur de Florida advierte que el boletín ofrece una perspectiva general para el Caribe y el Golfo y que no debe utilizarse para predecir las condiciones de una playa o localidad específica.
El informe indica que las acumulaciones y arribazones de sargazo continuaron durante agosto en distintas zonas del Caribe. Para los meses siguientes, los investigadores proyectaban una reducción progresiva de la cantidad de macroalga, posiblemente hasta noviembre, aunque las llegadas a las costas continuarían, con una intensidad menor a la observada durante el verano.
La USF mantiene además un sistema de vigilancia mediante imágenes satelitales y mapas de alta resolución que permiten observar con mayor detalle la presencia de sargazo en determinadas zonas costeras.
El sargazo es una macroalga marina parda del género Sargassum que flota libremente en la superficie del océano; en el Caribe predominan Sargassum natans y Sargassum fluitans. En mar abierto cumple una función ecológica importante: sus mantos sirven de alimento, refugio y zona de reproducción para peces, camarones, cangrejos y tortugas.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) incluso señala que sostiene hábitats esenciales para numerosas especies marinas. El problema surge cuando grandes cantidades son empujadas hacia las costas por los vientos y las corrientes, donde su acumulación y descomposición pueden reducir el oxígeno y la luz en el agua, afectar corales y fauna y generar impactos sanitarios, económicos y turísticos.
El Caribe mexicano, especialmente Quintana Roo, ha sido uno de los territorios más afectados. La Secretaría de Medio Ambiente de México documenta arribazones atípicas desde 2013 y una presencia prácticamente constante desde 2015, con efectos sobre el turismo, las playas, la conservación y la anidación de tortugas.
En 2026 el fenómeno volvió a alcanzar niveles elevados: el Gobierno mexicano informó que entre 40,000 y 90,538 toneladas de sargazo pueden circular diariamente por el Caribe mexicano, y estima que alrededor del 10% termina recalando en las costas de Quintana Roo. Las autoridades mexicanas estudian además su aprovechamiento como insumo productivo, dentro de una estrategia para transformar el material recolectado y reducir el volumen que termina como residuo.
Dos gigantescas islas de sargazo
El Mar de los Sargazos, del que toma su nombre esta macroalga, es una enorme región del Atlántico Norte de alrededor de cinco millones de kilómetros cuadrados y tiene una particularidad: es el único mar del mundo que no está delimitado por tierra, sino por grandes corrientes oceánicas.
La Corriente del Golfo lo limita al oeste, la corriente del Atlántico Norte al norte, la de Canarias al este y la corriente Ecuatorial del Norte al sur; ese sistema de circulación forma el giro subtropical del Atlántico Norte y concentra las algas flotantes en su interior.
Sin embargo, NOAA aclara que desde 2011 apareció y prosperó otra gran población de sargazo en el Atlántico tropical, conocida como el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, desde donde las corrientes transportan enormes cantidades hacia el Caribe y el Golfo.