San Pedro Sula. La Mara Salvatrucha (MS-13), una de las estructuras criminales con mayor presencia e influencia en Honduras y Centroamérica, quedó incluida entre las 24 organizaciones que los países del denominado Escudo de las Américas acordaron identificar como amenazas narcoterroristas.
La decisión adquiere particular relevancia para Honduras, donde la MS-13 figura junto al Barrio 18 entre las principales pandillas y mantiene presencia, especialmente, en zonas urbanas como Tegucigalpa y San Pedro Sula y sus alrededores.
El presidente hondureño, Nasry Asfura, estuvo presente en Nueva York durante la firma de la declaración conjunta, adoptada en el marco de las reuniones paralelas a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Con la incorporación de Honduras al acuerdo, la MS-13 y las demás organizaciones incluidas en la lista quedan sujetas a un marco de cooperación regional que contempla medidas como el congelamiento de activos y restricciones migratorias, aunque su aplicación deberá ajustarse a la legislación de cada país.
La declaración contempla un total de 24 estructuras, entre ellas el Barrio 18, el Tren de Aragua y varios de los principales cárteles mexicanos. También aparecen organizaciones de Colombia, Brasil, Ecuador, Haití y Perú, como el Clan del Golfo, disidencias de las FARC, el ELN, Primeiro Comando da Capital, Comando Vermelho, Los Choneros, Los Lobos, Gran Grif y Sendero Luminoso.
La trascendencia de la medida para Honduras también está relacionada con la actividad que las autoridades atribuyen actualmente a la MS-13 dentro del país. Un informe actualizado sobre estructuras criminales señala que la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 son las dos organizaciones de pandillas predominantes en territorio hondureño, mientras que investigaciones nacionales han señalado a la MS-13 por actividades que incluyen narcotráfico, tráfico de armas y otras operaciones criminales.
La iniciativa regional contempla que los estados participantes puedan adoptar sanciones contra las organizaciones incluidas en la declaración, entre ellas el bloqueo o congelamiento de bienes y restricciones de visado para sus integrantes. El texto, sin embargo, establece que cada gobierno deberá aplicar esas disposiciones de acuerdo con las facultades que le concedan sus propias leyes.
El acuerdo también plantea fortalecer el intercambio de inteligencia, la cooperación entre organismos de seguridad y el acceso a tecnología y capacitación para enfrentar a las estructuras criminales señaladas. En ese esquema, Honduras se incorpora a un mecanismo de coordinación con otros gobiernos del continente para compartir información y desarrollar acciones conjuntas contra el crimen organizado.
La reunión fue impulsada por el gobierno de Donald Trump, quien había solicitado a los integrantes del Escudo de las Américas que reconocieran a las organizaciones señaladas como amenazas comunes y adoptaran sanciones contra ellas. La declaración fue suscrita por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
La lista incluye a la Mara Salvatrucha, Barrio 18, Tren de Aragua, Cártel de los Soles, Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo, Cártel del Noreste, Cártel de Juárez, Los Viagras, Clan del Golfo, ELN, disidencias de las FARC, Primeiro Comando da Capital, Comando Vermelho, Los Tiguerones, Los Lobos, Los Choneros, Chone Killers, Gran Grif, Viv Ansanm y Sendero Luminoso, además de otras estructuras incluidas en el listado acordado.
Aunque la declaración establece un marco común de cooperación, su aplicación no es automática ni uniforme. El propio documento señala que las medidas deberán ejecutarse conforme a los procedimientos y competencias legales de cada uno de los países firmantes.