Honduras comenzó a ejecutar un plan de choque para reducir la mora quirúrgica acumulada en la red hospitalaria, donde más de 16,000 pacientes permanecen en lista de espera, muchos con más de tres meses sin ser operados. Las primeras intervenciones ya se realizan en San Pedro Sula, bajo un esquema que combina recursos públicos y privados.
El viceministro de Salud, Eduardo Midence, aseguró que desde los primeros días de la administración se tomaron decisiones para responder a una problemática crítica. “Estamos dando la cara ante una situación heredada que afecta directamente a miles de hondureños”, expresó, al confirmar que ya se ejecutan cirugías en centros habilitados.
Según el subsecretario de Proyectos e Inversión, José Miguel Castillo, la mora refleja el deterioro acumulado del sistema. Detalló que hay pacientes con más de 90 días de espera, e incluso casos que superan los 350 días sin acceso a un procedimiento quirúrgico.
El programa arrancó en San Pedro Sula con intervenciones en el Hospital Cemesa, Hospital Porsalud, un policlínico y quirófanos habilitados por la alcaldía. En estos espacios se priorizan los casos en función del criterio clínico y el tiempo de espera, buscando atender primero a los pacientes en condiciones más críticas.
Midence explicó que una de las claves del plan es la articulación con el sector privado, permitiendo ampliar la capacidad quirúrgica de forma inmediata. “Muchas de estas cirugías pueden resolverse en un solo día si se cuenta con el espacio y el recurso humano”, indicó.
El Gobierno confirmó que el objetivo es intervenir las más de 16,000 cirugías pendientes tanto en hospitales públicos como en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), como parte de una estrategia nacional para descomprimir la demanda acumulada.
El presidente Nasry Asfura ratificó que las acciones comenzaron desde el viernes anterior, marcando el inicio de una intervención directa sobre uno de los problemas más sensibles del sistema de salud.
Emergencia sanitaria como punto de partida
La puesta en marcha de este plan se enmarca en la declaratoria de emergencia en el sistema de salud impulsada por el Ejecutivo, una medida que busca agilizar procesos administrativos, contratación de servicios y uso de recursos para atender el colapso hospitalario.
Esta emergencia responde a un sistema con limitaciones estructurales, caracterizado por escasez de insumos, déficit de personal y una alta demanda acumulada en áreas críticas como cirugía, lo que obligó al Gobierno a activar mecanismos extraordinarios para acelerar la atención.
La mora quirúrgica es solo uno de los síntomas de una crisis más amplia en la red sanitaria nacional, donde la falta de capacidad instalada ha prolongado los tiempos de espera y reducido el acceso oportuno a tratamientos.
Con la declaratoria de emergencia, las autoridades buscan no solo reducir la lista de pacientes pendientes, sino también recuperar la operatividad del sistema en el corto plazo, mientras se plantean soluciones de fondo para evitar que el rezago vuelva a acumularse.