La tendencia sostenida de reducción de homicidios que caracterizó al país durante más de una década muestra señales de quiebre en 2026. A poco más de un trimestre del año, las cifras oficiales reflejan un repunte en las muertes violentas, en medio de una creciente presión social por el deterioro de la seguridad.
El secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez, reconoció que el contexto de violencia ha evolucionado de forma significativa en los últimos años y que ya no responde a una sola dinámica.
“Estamos conscientes de que este problema se manifiesta en diferentes formas: como extorsiones, robos con violencia, conflictividad producida por el accionar del narcotráfico y del narcomenudeo”, admitió el funcionario.
Sus declaraciones se dan en un contexto en el que, por primera vez en 12 años , con la excepción de 2021, el país deja de registrar una reducción interanual en los homicidios. Entre 2013 y 2025, la constante había sido una caída progresiva de las muertes violentas; sin embargo, en 2026 la tendencia apunta en sentido contrario.
De acuerdo con datos del Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol), entre el 1 de enero y el 20 de abril se contabilizan 700 homicidios, lo que equivale a un promedio de seis muertes violentas por día. La cifra representa 19 casos más que los 681 registrados en el mismo período de 2025.
El incremento, equivalente a un 2.79%, si bien no es abrupto en términos porcentuales, resulta significativo por el cambio de tendencia que implica. Las autoridades advierten, además, que estos datos aún están sujetos a validación por parte de las instituciones que integran la Mesa de Validación de Homicidios, por lo que podrían ajustarse.
Comportamiento mensual irregular
El análisis por meses evidencia un comportamiento dispar en la incidencia de homicidios durante el arranque de 2026. Enero cerró con 179 muertes violentas, cuatro menos que las 183 registradas en el mismo mes de 2025, lo que inicialmente sugería una continuidad en la tendencia a la baja.
En febrero ocurrió una situación similar: 168 homicidios en 2026 frente a 171 en 2025, una leve reducción de tres casos. No obstante, marzo marcó un punto de inflexión que alteró el comportamiento acumulado del año.
Durante ese mes se registraron 219 homicidios, frente a los 178 del mismo período de 2025, lo que implica un aumento de 41 muertes violentas. Este salto encendió las alertas dentro de la Secretaría de Seguridad y terminó por inclinar la balanza hacia un incremento general.
En abril, al menos en los primeros 20 días, la tendencia volvió a moderarse. En ese lapso se reportan 134 homicidios, 15 menos que los 149 ocurridos en igual período de 2025. Aun así, la reducción parcial no ha sido suficiente para revertir el aumento acumulado en lo que va del año.
Violencia concentrada en polos urbanos
La incidencia de los homicidios continúa concentrándose en los principales centros urbanos del país, particularmente en municipios con alta densidad poblacional y dinámica económica activa.
El Distrito Central encabeza la lista con 73 muertes violentas entre el 1 de enero y el 20 de abril de 2026. Le sigue San Pedro Sula, con 42 casos, consolidándose como uno de los focos más sensibles en materia de seguridad.
Otros municipios con alta incidencia son El Progreso, con 23 homicidios; Choloma y Danlí, con 19 cada uno; así como La Ceiba y Olanchito, que reportan 17 casos respectivamente. Juticalpa y Comayagua registran 15 homicidios por municipio, mientras que Nueva Arcadia, Choluteca y Catacamas acumulan 14 cada uno. En Tocoa, la cifra alcanza 11 muertes violentas en el período analizado.
Este patrón confirma que la violencia sigue estrechamente vinculada a territorios urbanos donde convergen factores como el crimen organizado, la actividad económica informal y disputas territoriales.
Ante este escenario, el titular de Seguridad explicó que el Gobierno ha diseñado un eje estratégico enfocado en atacar directamente a las estructuras criminales responsables de la mayor parte de los homicidios.
“Convengamos que este no es un problema que solo la Secretaría de Seguridad y la Policía Nacional puede atender; tenemos que buscar el compromiso de otros actores sociales, tanto de la institucionalidad del país, pero también de la sociedad”, sostuvo Velásquez.
El funcionario detalló que una de las principales líneas de acción será golpear las economías ilícitas de las organizaciones criminales, con el objetivo de debilitar su capacidad operativa y reducir su influencia en los territorios.
La estrategia, sin embargo, enfrenta el desafío de contener un fenómeno que, según las propias autoridades, ha mutado en sus formas de expresión y mantiene su impacto en la vida cotidiana de los hondureños.
Las cifras de los primeros 110 días de 2026 dejan en evidencia que, pese a los avances reportados en años anteriores, la violencia continúa siendo uno de los principales retos estructurales del país y un factor determinante en la percepción de seguridad de la población.