Honduras busca cerrar la brecha entre empleo formal e informalidad

Con una informalidad laboral que el Cohep sitúa cerca del 78%, especialistas consideran que fortalecer las mipymes puede convertirse en una de las principales vías para ampliar el empleo formal en Honduras

  • Actualizado: 22 de septiembre de 2026 a las 17:34 -
Honduras busca cerrar la brecha entre empleo formal e informalidad

San Pedro Sula, Honduras. Expertos consultados por LA PRENSA coinciden en que fortalecer el sector de la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) puede ser una de las principales vías para ampliar el empleo formal en Honduras, siempre que ese impulso vaya acompañado de condiciones que permitan a los negocios crecer y avanzar hacia la formalización.

Las mipymes figuran entre los principales generadores de puestos de trabajo en el país; sin embargo, una parte importante de esa actividad económica y laboral todavía se desarrolla fuera de los esquemas formales. El desafío, por tanto, no es únicamente crear más ocupaciones, sino lograr que una mayor proporción de esos empleos cuente con seguridad social, estabilidad y las garantías establecidas por la legislación laboral.

Una mayor generación de empleo formal es también un indicador de una economía más dinámica: supone empresas con capacidad de crecer, trabajadores con mejores condiciones y protección social, y una mayor base de contribuyentes para el Estado.

En su boletín sobre el mercado laboral hondureño de mayo de 2026, el más reciente publicado, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) advierte que Honduras “es uno de los países de la región con el mayor nivel de informalidad laboral”.

Una de las mediciones utilizadas para dimensionar esa brecha es la cantidad de trabajadores que cotizan al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). Según el Cohep, al cierre de 2025 los cotizantes sumaban 915,222, con un crecimiento promedio anual de apenas 2.7% entre 2015 y 2025.

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Frente a una población ocupada de 4,075,415 personas, el Cohep estima que más de tres millones de trabajadores no cuentan con cobertura del IHSS, una situación que refleja una informalidad laboral cercana al 78%.

Ese escenario evidencia el tamaño del reto: Honduras necesita no solo generar nuevos puestos de trabajo, sino ampliar la cantidad de empresas y trabajadores que ingresan a la economía formal.

Para ello, expertos plantean que el fortalecimiento de las mipymes debe ir acompañado de acceso a financiamiento, simplificación de trámites, incentivos para formalizarse y condiciones que faciliten su crecimiento y contratación.

La informalidad, además, se concentra en pocas ramas de la economía. De acuerdo con el Cohep, cinco actividades reúnen alrededor del 73% del empleo informal: comercio (26%), industria manufacturera (15%), agricultura (14%), construcción (13%) y hoteles y restaurantes (6%).

El informe advierte que esta concentración coloca buena parte del empleo informal en sectores caracterizados por una menor productividad y una capacidad limitada para generar puestos de trabajo formales. Precisamente varias de estas actividades concentran también una importante presencia de micro y pequeños negocios, lo que refuerza el desafío de acompañar su crecimiento con mecanismos que faciliten su formalización.

De acuerdo con el mismo informe, el resultado de esta concentración es que la informalidad “se focaliza en sectores con menor productividad y limitada capacidad de fomentar empleo formal”.

Por otra parte, en su Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples de junio de 2026, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestra otra característica del mercado laboral hondureño: una elevada proporción de personas genera sus ingresos fuera de una relación asalariada tradicional.

Según la encuesta, de aproximadamente 3.7 millones de personas ocupadas, el 53% trabaja en el sector privado y alrededor del 29% lo hace por cuenta propia. A ellas se suman quienes trabajan en el servicio doméstico (6.7%), negocios familiares (3.4%), contratistas dependientes (4%) y otras modalidades laborales.

Estas categorías no equivalen automáticamente a empleo informal, pero muestran el peso que tienen el autoempleo y las formas de ocupación distintas al empleo asalariado tradicional.

Cifra

7.1%

es el nivel de desocupación en Honduras, según el dato más reciente del INE.

La encuesta del INE indica que un 3.5% de la fuerza laboral lo hace en el sector público.

El reto es lograr que una mayor parte de esas actividades económicas pueda incorporarse gradualmente a esquemas de formalidad, con acceso a seguridad social, financiamiento, protección laboral y mayores posibilidades de crecimiento.

Obstáculos

LA PRENSA consultó a varios expertos sobre el tema de la creación del empleo formal y sus dificultades, y, grosso modo, coinciden en que existe una serie de circunstancias que obstaculizan a las empresas su creación.

Estos obstáculos se agrupan en diferentes aspectos, que resumimos a continuación:

Tramitología y barreras burocráticas. Excesivos trámites administrativos, la lentitud en la emisión de licencias ambientales y los permisos municipales desincentivan la inversión y frenan la formalización de empresas.

Inseguridad ciudadana y extorsión. La violencia, los asaltos y el cobro de extorsiones por parte del crimen organizado ahogan al sector productivo, destruyendo la confianza para invertir y golpeando fuertemente a muchos negocios.

Debilidad del Estado de derecho e incertidumbre. La falta de certeza jurídica (lo que incluye las invasiones a propiedades agrícolas en producción y la incertidumbre regulatoria) frena la atracción de capitales nacionales y extranjeros.

Crisis energética e infraestructura deficiente. Los altos costos, la ineficiencia y los cortes en el suministro eléctrico hacen las veces de un cuello de botella crítico, sumado a la necesidad urgente de infraestructura vial, hídrica y portuaria adecuada.

Limitada capacidad del mercado. Dado que la informalidad abarca a la mayor parte de la economía (superando el 50% y alcanzando entre el 70% y 80%), la oferta de empleo formal es incapaz de absorber a las 150,000 personas que entran anualmente al mercado laboral, ya que este sector solo tiene actualmente la capacidad de absorber aproximadamente un tercio de esa cantidad.

Se calcula que cada año, unas 150 mil personas se incorporan a la fuerza laboral del país, pero el sector formal solo tiene capacidad para absorber a la tercera parte de esa cifra.

Desfase en la formación laboral. La oferta formativa del país no responde a las demandas reales de las empresas, ya que las instituciones tradicionales de capacitación técnica, como el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), resultan insuficientes.

Por supuesto que no todos los factores que dificultan la creación de empleo formal se relacionan con factores internos. El inestable panorama geopolítico internacional también juega un papel al respecto.

“Acordémonos que el alza a los combustibles, la guerra entre Estados Unidos e Irán han cambiado mucho el panorama mundial económicamente”, recuerda Menotti Maradiaga, dirigente empresarial y miembro de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés.

Fomentando la formalidad

Aunque no hay una fórmula única para cerrar la enorme brecha entre la formalidad y la informalidad, los expertos recomiendan algunas medidas concretas que pueden ayudar a revertir la situación.

Roldán Duarte, expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), señala cinco líneas estratégicas para generar empleo formal.

“La primera línea sería reducir el costo y tiempo de apertura de operación de una empresa”. Esto implica simplificar la emisión de permisos, de licencias y el registro tributario.

Una segunda línea, continúa el analista, tiene que ver con mayor financiamiento. “No hay suficientes fuentes de financiamiento para la para la micro pequeña y mediana empresa. A esta le faltan fondos de garantía, capital semilla, y mecanismos de financiamiento de largo plazo. O sea, sin financiamiento las empresas no pueden crecer”, señala Duarte.

Algunos cálculos sugieren que el nivel de empleo informal en Honduras se sitúa entre el 70 y el 80%.

En tercer lugar, el analista recomienda focalizar los incentivos a la producción y las exportaciones. “Los incentivos deben de estar focalizados en las empresas que crean empleo formal y que aumentan su productividad”, insiste.

Como cuarta medida, habría que impulsar los sectores productivos con posibilidad de diversificación, más allá de la maquilación y los servicios digitales, tales como el turismo, la logística, la energía renovable, la economía creativa (economía naranja) y actividades vinculadas a las cadenas de exportación.

En quinto lugar, Duarte señala que para fomentar el empleo formal es necesario, como paso previo, mejorar las condiciones que determinan la decisión de invertir.

Estas condiciones incluyen la seguridad jurídica, un suministro de energía a precio razonable, seguridad ciudadana, reglas tributarias claras y previsibles y mayor eficiencia institucional para simplificar los procesos.

Formación laboral

Por su parte, Santiago Herrera, gerente de política económica del Cohep, señala que “no estamos formando a la gente para el trabajo, ni estamos formando a la gente para emprender. Entonces, si no hacemos eso, ¿cómo esperamos que esta fuerza de trabajo se constituya en un factor de competitividad?”, se pregunta.

Para poner las cosas en perspectiva, Herrera señala que, de acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la productividad por hora trabajada de un trabajador panameño es de unos $43, mientras que en Costa Rica es de un poco más de $30 y en Honduras solo llega a unos $9 por hora trabajada.

Los expertos coinciden en la necesidad de fomentar la formación técnica para satisfacer las necesidades del sector empresarial.

Herrera apunta que para mejorar tal situación “necesitamos una estrategia nacional de innovación y uso de la tecnología en los procesos productivos” y añade la necesidad de una política industrial para el desarrollo, algo que no se ha hecho desde el auge de la maquila en la década de 1980, es decir, hace ya 40 años.

“Mire que Costa Rica atrae $4,800 millones de inversión al año y Honduras no llega a los $1,000 millones. Esa es la diferencia”, dice Herrera, refiriéndose a que es necesario reducir esa brecha si se quieren generar suficientes oportunidades de trabajo para los hondureños.

En esto coincide Duarte, quien recalca la necesidad de crear más institutos técnicos y que en las universidades se ofrezcan “carreras cortas para formar mano de obra técnica, por ejemplo, en manejo de equipos de laboratorio, de rayos X y de otro tipo de cosas que son necesarias y que se pueden formar a corto plazo”.

Generación de empleo masivo

A lo largo de los años, Honduras ha probado con diferentes modelos y regímenes especiales para fomentar la creación de empleo, comenzando con las zonas libres y las zonas industriales de procesamiento (ZIP), la zona libre turística (Zolitur) y, en tiempos más recientes, las zonas especiales de desarrollo económico (Zedes), las cuales atrajeron a empresas como Próspera.

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Sin embargo, y a pesar de tales esfuerzos, Honduras todavía no ha consolidado una política de desarrollo a largo plazo, manifiesta Herrera. “No podemos estar sobreviviendo a esos vaivenes que hoy está este gobierno y se hace, y con el otro gobierno no se hace”, dice Herrera para dejar patente la necesidad de que haya continuidad en la implementación de las medidas, con independencia del color político del gobierno de turno.

“No podemos seguir en eso. El plan debe ser de largo plazo”, insiste.

Maradiaga, por su parte, reconoce que tales modelos sí pueden contribuir a generar una gran cantidad de empleos formales, como lo demuestran los buenos resultados que han tenido otros países; pero advierte que la solución no se limita a crear zonas de empleo.

“Muchas de estas maquilas y muchas de estas zedes están exentas de pagos de impuestos y eso no le deja al gobierno, solo le deja empleomanía”, indica.

En contraste, observa Maradiaga, un sector mipyme más fuerte significa más empleo, más riqueza y más ingresos tributarios.

Resumiendo la situación, Herrera recuerda que el fomento del empleo masivo y formal supera las capacidades de un solo sector. “Ni el gobierno nos puede sacar del hoyo, ni la empresa privada nos puede sacar del hoyo, ni la academia, ni la sociedad civil. Es de todos. Si no trabajamos todos, no vamos a ser capaces de sacar a Honduras del agujero”, sentencia.

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