El diputado liberal por Cortés, Fernando Castro, dijo que la instalación de medidores prepago de energía eléctrica no forma parte, por ahora, de una iniciativa de ley presentada por él ante el Congreso Nacional, sino de una idea planteada como una posible medida para aliviar la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) y, al mismo tiempo, permitir a los usuarios controlar mejor su consumo.
En entrevista con LA PRENSA, Castro explicó que el tema surgió luego de que un periodista le consultara qué medidas consideraba viables para ayudar a la Enee y reducir la presión sobre los abonados. Entre varias opciones, mencionó los medidores prepago, pero insistió en que sus declaraciones fueron tomadas como si se tratara de una propuesta formal.
“No es una iniciativa de ley que yo tengo. Me preguntaron qué medidas miraba yo que se podían hacer en la Enee para aliviar su situación y aliviar el precio de la energía, y yo di como cuatro o cinco medidas; una de esas es esa”, explicó el parlamentario.
El diputado defendió que este tipo de sistema podría ayudar al autocontrol del consumo, ya que permitiría a los usuarios saber cuánto están gastando y recargar energía según sus posibilidades, de forma similar a otros servicios prepago.
Según Castro, la medida no debería aplicarse de manera generalizada ni obligatoria, sino de forma voluntaria para quienes deseen solicitar ese tipo de medición ante la Enee.
Así funciona la energía prepago
“El medidor no sería para ponerlo generalizadamente. Viene Jessica y va a la Enee y dice: ‘yo quiero que me pongan el medidor prepago’”, ejemplificó el diputado durante la entrevista.
A su criterio, un sistema de este tipo podría reducir costos asociados a lectura, facturación y otros procesos administrativos, además de evitar que muchos usuarios reciban facturas elevadas al final del mes sin haber tenido control sobre su consumo.
Castro también planteó que los medidores prepago podrían ser útiles en zonas donde la Enee enfrenta dificultades para ingresar a realizar mediciones, así como en propiedades alquiladas, donde los propietarios quedan expuestos a deudas dejadas por inquilinos.
El congresista aseguró que el debate se generó a partir de una interpretación parcial de sus declaraciones y sostuvo que la propuesta debe ser evaluada por la Enee y las autoridades del sector energético.
Castro adelantó, además, que en el Congreso se prevén reformas fuertes a la ley energética, por lo que consideró que este tipo de ideas podrían ser discutidas dentro de un paquete más amplio de medidas para enfrentar los problemas del sistema eléctrico nacional.
Abonados de la Enee
- Residencial: 2,005,839 abonados
- Comercial: 149,684 abonados
- Gobierno: 14,538 abonados
- Municipal: 4,395 abonados
- Autónomo: 1,749 abonados
- Industrial: 1,209 abonados
Los medidores prepago funcionan mediante una recarga anticipada de energía: el usuario compra un monto determinado, ya sea en bancos, comercios autorizados, aplicaciones o plataformas digitales, y ese saldo se acredita al medidor instalado en la vivienda o negocio.
A medida que se consume electricidad, el equipo va descontando el valor utilizado y permite al abonado consultar cuánto crédito le queda disponible, lo que facilita controlar el gasto diario. Cuando el saldo se agota, el servicio puede suspenderse automáticamente hasta que el usuario realice una nueva recarga.
En algunos modelos, el sistema incluye alertas de bajo saldo, crédito de emergencia o restricciones para evitar cortes en horarios sensibles, según la regulación de cada país.
Un sistema ya utilizado
El sistema de medición prepago no es nuevo en el sector eléctrico. En Colombia, por ejemplo, Empresas Públicas de Medellín (EPM) desarrolló un programa de electricidad prepago orientado a que los usuarios pudieran autogestionar su consumo y comprar energía según su capacidad de pago.
Un análisis de la Universidad del Rosario sobre el caso de EPM señala que el programa estuvo dirigido especialmente a hogares vulnerables o con riesgo de desconexión, y que la instalación del medidor permitía al usuario monitorear en tiempo real cuánto consumía.
En ese modelo colombiano, la afiliación no se plantea únicamente como una forma de cobro, sino también como una herramienta de control del gasto familiar.
Según el estudio, los hogares afiliados redujeron su consumo eléctrico en 13% frente al promedio previo al cambio de medición, debido a que podían ver con mayor claridad el comportamiento de su consumo y ajustar el uso de energía a sus ingresos.
Argentina también ha regulado el uso de medidores prepagos, aunque bajo el concepto de “medidor autoadministrado”. En el área de concesión de Edenor, el reglamento estableció que la instalación debía contar con adhesión expresa del usuario titular del servicio y que la distribuidora tenía la obligación de explicarle el funcionamiento del dispositivo, la forma de controlar el consumo y los puntos disponibles para comprar energía anticipada.
Ese modelo argentino incluyó salvaguardas para usuarios vulnerables. El reglamento contempló su uso para hogares con dificultades de pago, usuarios que voluntariamente quisieran adherirse y familias provenientes de planes de vivienda o asentamientos en regularización, pero excluyó a personas electrodependientes por razones de salud.
Durante la emergencia sanitaria de 2020, el regulador argentino también instruyó a Edenor a habilitar paquetes mínimos de energía para usuarios de medidores prepagos que no pudieran recargar o no contaran con crédito de emergencia.
En Honduras, la idea ya había sido planteada en 2016 por la extinta Empresa Energía Honduras (EEH), operador que entonces administraba la distribución eléctrica.
Según una publicación de LA PRENSA, la empresa esperaba lanzar el sistema de prepago en enero de 2017 y trabajaba en la plataforma para ofrecerlo.
La propuesta contemplaba la instalación de medidores inteligentes sin costo para los abonados y una meta inicial de 21,538 consumidores en el primer año, equivalente al 1.3% de los abonados de la Enee; a siete años, EEH proyectaba llegar a 250,000 clientes bajo el sistema de pago anticipado.
El plan, sin embargo, no fructificó como un esquema masivo dentro del sistema nacional interconectado. La propuesta de EEH estaba vinculada al programa de reducción de pérdidas, especialmente por conexiones directas, manipulación de contadores y mora, en un contexto en el que las pérdidas eléctricas rondaban el 32% y entre 20% y 22% correspondían a pérdidas no técnicas, según los datos citados entonces.
En Honduras ya se implementa la venta de energía prepago. En Islas de la Bahía, el caso claramente documentado de energía prepago es Útila, donde opera UPCO, Utila Power Company.
La propia empresa informa que en UPCO “la compra de energía eléctrica es de manera prepago” y que los usuarios pueden pagar mediante transferencia bancaria, ACH, PayPal o de forma presencial; luego reciben un código de energía comprada.
Además, la CREE confirma en un informe tarifario de 2025 que UPCO utiliza un sistema de prepago, aunque también mantiene algunos clientes bajo el esquema tradicional de pospago.