La crisis por falta de agua en la capital obligó a la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) a activar una emergencia hídrica por 90 días, una medida que permitirá agilizar acciones de respuesta ante el bajo nivel de las represas y las dificultades de abastecimiento en varias colonias de Tegucigalpa y Comayagüela.
Aunque la declaratoria fue aprobada este martes 26 de mayo por unanimidad en la Corporación Municipal, el impacto comenzará a sentirse en las próximas semanas con la contratación de pipas, controles contra el desperdicio de agua y nuevas medidas de contingencia para atender a los sectores más golpeados por el racionamiento.
Juan Diego Zelaya, alcalde capitalino, confirmó que la situación es crítica y que la emergencia podría extenderse si las lluvias no logran recuperar de forma suficiente las fuentes de abastecimiento.
“Hemos decretado emergencia hídrica, la situación es crítica. Vamos a habilitar un portal de transparencia para que la gente se dé cuenta de lo que estamos haciendo. Entre otras cosas, vamos a contratar pipas de agua, aunque sean privadas, para poder ampliar nuestra capacidad de operación en toda la capital”, informó Zelaya.
De acuerdo con los datos compartidos por la comuna, la represa Los Laureles se encuentra en 43.03% de su capacidad, mientras que La Concepción registra apenas 34.78%. Zelaya explicó que no todo ese volumen puede utilizarse, debido a que una parte del agua requiere tratamientos de alto costo.
Como parte de la respuesta inmediata, la AMDC busca habilitar al menos 80 pipas para llevar agua potable a colonias donde el servicio no está llegando de forma regular.
La medida apunta a reforzar la capacidad operativa de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), que enfrenta una fuerte presión por la baja disponibilidad del recurso en plena etapa crítica de la temporada seca.
Sanciones por desperdiciar agua
La emergencia también contempla sanciones para quienes desperdicien agua en actividades no esenciales, como llenar piscinas, lavar vehículos o hacer uso irresponsable del recurso mientras miles de familias enfrentan racionamientos prolongados.
“En este momento cada gota cuenta. Todos tenemos que poner de nuestra parte, tener conciencia, reciclar el agua que se pueda, reparar cualquier fuga y no desperdiciar el recurso”, exhortó Zelaya.
Zelaya advirtió que la crisis hídrica no necesariamente terminará con las primeras lluvias y que podría prolongarse más allá del verano, incluso hasta el próximo año, si las represas no logran una recuperación sostenida.
La capital hondureña enfrenta cada año problemas de abastecimiento durante la época seca, pero las autoridades municipales reconocen que el actual escenario ejerce una presión mayor sobre las reservas disponibles.
Llamado a racionar
Eliseo Castro, regidor de la AMDC, aseguró que la administración municipal trabaja con “compromiso y responsabilidad” para atender la emergencia a través de la UMAPS.
Castro indicó que el pronóstico de lluvias abre una expectativa positiva, pero aclaró que unos días de precipitaciones no son suficientes para resolver una crisis acumulada durante meses.
“Confiamos en Dios en que, en los próximos días, el suministro pueda comenzar a restablecerse de manera continua. Sin embargo, como ya lo explicaron el señor alcalde y el gerente de la UMAPS, el hecho de que llueva durante dos, tres o cuatro días consecutivos no significa que el problema esté resuelto; apenas representa una señal positiva de que comienza a generarse una respuesta”, expresó.
Castro insistió en que el llamado municipal no busca generar alarma, sino promover responsabilidad ciudadana ante una situación que afecta directamente la vida diaria de miles de capitalinos.
“Este no es un llamado alarmista, sino una exhortación a la ciudadanía para que cuide el vital líquido, evite su desperdicio y asuma responsabilidad desde cada hogar, industria, comercio y empresa”, enfatizó.
Mientras persiste la baja disponibilidad de agua, la AMDC mantiene el llamado a ahorrar, reparar fugas, reutilizar el recurso cuando sea posible y evitar actividades que aumenten el consumo innecesario en medio de la emergencia.