Luego de varias horas de haber asumido el poder, el nuevo gobierno hondureño ha mantenido una postura cautelosa y reservada respecto a las relaciones diplomáticas con China, tema que despertó expectativas por promesas claras durante la campaña electoral.
Nasry Asfura, quien antes de las elecciones generales el 30 de noviembre de 2025, prometió reanudar las relaciones con Taiwán y más tarde dijo que tenía que revisar los compromisos con China, el pasado 27 de enero evitó el tema y la ruta que tomará su política internacional.
Fuentes cercanas al Ejecutivo indican que el enfoque inicial se ha centrado en anuncios internos sobre seguridad, economía y reformas institucionales, sin referencias directas a la política exterior sensible que involucra a Pekín y Taipéi.
Para Graco Pérez, experto en temas asiáticos y relaciones internacionales, “esta sería la primera promesa incumplida de parte del gobierno de Asfura pues, durante campaña, prometió restablecer las relaciones diplomáticas con Taiwán".
Según Pérez, “muchos sectores del país están esperando que Asfura se pronuncie sobre las relaciones con China porque este no es solo un tema de carácter diplomático, sino de relaciones económicas porque afecta, por ejemplo, a los camaroneros del sur y, en general, a la balanza comercial del país”.
El analista enfatiza que el silencio de Asfura podría interpretarse como un retraso en el cumplimiento de compromisos pro-Taiwán expresados en la contienda electoral.
Pérez añadió que “si Honduras quiere mantener una cercanía con Estados Unidos tendrá que romper relaciones con China y restablecer con Taiwán”, lo cual, “es parte de la nueva estrategia de Seguridad de Washington”.
La visión de Pérez se enmarca en el contexto geopolítico regional, el alineamiento con Washington reforzado por el respaldo recibido por Asfura de parte de Donald Trump días antes de las elecciones generales.
Sectores productivos, como los exportadores de camarón, temen impactos en acuerdos comerciales y posibles represalias si Honduras revierte el acercamiento con Pekín, que condiciona las relaciones de los países a respetar el "principio de una sola China".
En contraste con el silencio oficial, la embajada china en Tegucigalpa publicó en X que el representante de esa legación diplomática ha sostenido conversaciones con miembros del nuevo gobierno.
“El 27 de enero de 2026, el embajador de China en Honduras, excelentísimo, señor Yu Bo, asistió al acto solemne” de la toma de posesión presidencial de Nasry Asfura, celebrado en el Congreso Nacional.
“El embajador Yu sostuvo intercambios con el mandatario y otros altos funcionarios del gobierno. El embajador Yu felicitó al presidente Nasry Asfura por su investidura y expresó la voluntad de China de Trabajar juntos a Honduras, sobre la base del principio de una sola China, para seguir impulsando el desarrollo de las relaciones bilaterales que se traducirán en mayores beneficios de nuestros países”, publicó en X.
Para Pérez, esta “es una señal que China está haciendo lobby en Tegucigalpa para que la nueva administración no rompa relaciones diplomáticas”, destacando la activa presencia china como un factor de presión en las primeras decisiones del gobierno.
El 12 de enero, el embajador de China en Tegucigalpa se reunió con Anabel Gallardo, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), y ejecutivos de esa organización, “con quienes llegaron a un consenso de fortalecer aún más los intercambios y cooperaciones empresariales bilaterales y apoyar el desarrollo estable y sostenible de las relaciones entre China y Honduras”, según publicó la embajada china.