El precio del cacao, que a finales de 2024 superó los $12,900 la tonelada, ha experimentado una caída drástica que obligará a los productores hondureños a tomar medidas para enfrentar momentos de vacas flacas.
El lunes, en Estados Unidos, el precio de la tonelada no superó los $3,400, una cotización similar a las observadas a finales de 2023, cuando el cacao salía de una racha de precios que oscilaron entre los $2,000 y $3,000 en el mercado internacional.
Frente a este escenario desalentador, el nicaragüense Dorwing Alexander Martínez, consultor independiente de este sector, explica que “la caída del precio responde a una combinación de factores; por un lado, el mercado está realizando una corrección natural tras un período excepcionalmente alto provocado por problemas de oferta en África Occidental y una fuerte presión especulativa. Por otro, los grandes fondos de inversión están liquidando posiciones para recomprar a precios más bajos, una práctica común en los commodities agrícolas, que provoca caídas bruscas en el corto plazo”.
Según Martínez, “a esto se suman expectativas de una leve recuperación de la oferta global y ajustes logísticos que reducen la presión alcista inmediata.
Cambio climático afecta la postcosecha
Sin embargo, “en Honduras y en gran parte de Centroamérica, el mayor impacto no proviene únicamente de la bolsa, sino del cambio climático. Las lluvias persistentes, la alta humedad y los frentes fríos afectan directamente la fermentación y el secado del cacao”.
“Cuando no existen buenas prácticas de postcosecha, el grano presenta exceso de humedad, defectos físicos, desarrollo de mohos y riesgos microbiológicos. En un contexto de precios internacionales bajos, estos problemas se traducen en mayores castigos, rechazos de lotes y una reducción aún mayor del ingreso del productor”, dijo en entrevista con Dinero & Negocios.
Dentro de un escenario de condiciones adversas, naturalmente, según este experto, no todos los cacaoteros sufren o experimentan las mismas consecuencias.
Martínez ejemplifica que los productores que comercializan cacao corriente o con deficiencias de manejo son los más golpeados, y el sector más afectado será aquel que no quiera invertir en sus plantaciones, ni en capacitación, ni en infraestructura de postcosecha.
“En contraste, el cacao bien fermentado, correctamente secado, con trazabilidad y perfiles sensoriales definidos sigue encontrando mercado y mejores precios. Existen empresa que continúan vendiendo entre $6,000 y $10,000 por tonelada, dependiendo de la calidad y del tipo de cliente. Esto confirma que el precio del cacao no está determinado por el país de origen, sino por la calidad del producto”, dice.
Capacitaciones para mejorar la calidad
Martínez le dijo a D&N que durante el año pasado, con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y en el Festival del Chocolate Artesanal Honduras, impartieron una serie de capacitaciones en postcosecha y control de calidad en diferentes regiones del país.
“Estas acciones permitieron que muchos productores, técnicos y pequeñas empresas comprendieran mejor la importancia de la fermentación, el secado, el manejo de la humedad y la calidad como herramientas clave para acceder a mejores mercados. No obstante, estos esfuerzos, aunque valiosos, no han cubierto aún a todo el sector cacaotero nacional, por lo que deben fortalecerse y ampliarse”, dijo.
A criterio de este experto, “el gobierno y las instituciones vinculadas al desarrollo rural deben apostar por más capacitaciones, asistencia técnica continua e inversión en infraestructura, tanto para productores como para empresas del sector”