Costos altos y menos clientes, el menú que ahoga a restaurantes de Honduras

Los restaurantes hondureños libran una guerra de múltiples frentes por la supervivencia en el entorno económica actual

  • Actualizado: 09 de septiembre de 2026 a las 06:01 -

San Pedro Sula, Honduras. Costos que suben de un mes a otro, de una semana a otra y, a veces, de un día para otro, junto con una afluencia de clientes cada vez más escasa, son los platillos que conforman el peligroso menú que ahoga a los restaurantes hondureños.

Lo que alguna vez fue considerado una apuesta segura por los emprendedores, quienes partían de la premisa de que “la gente tiene que comer” para justificar su incursión en el rubro restaurantero, se ha convertido en toda una lucha por la supervivencia.

Datos de la Asociación Gastronómica de Honduras (Aghas) indican que, en lo que va del presente año, alrededor de un centenar de establecimientos han tenido que cerrar sus puertas, principalmente dentro del sector formal de la economía, cifra que bien podría llegar a varios cientos, si no más, en el caso del sector informal.

“Así lo hemos contabilizado nosotros. Estamos hablando de negocios formales, no estamos hablando de la informalidad. También la gente en la informalidad está sufriendo lo mismo”, manifestó Napoleón Murillo, presidente de la Aghas.

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El dirigente gremial agrega que las dificultades del negocio restaurantero no solo perjudican a los propietarios de los negocios, sino también a quienes dependen de que estos restaurantes se mantengan operando para conservar su fuente de empleo. El perjuicio también repercute en el Estado, que ve reducidos sus ingresos tributarios a medida que más restaurantes cierran sus puertas.

“También se afectan todos aquellos empleos indirectos también, también se han afectado proveedores, es una cadena que al final, cuando una empresa de cualquier rubro cierra, realmente no es bueno para el país”, advierte Murillo.

Atacados en varios frentes

Liliana Castillo, analista económica y anterior presidenta del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), al ahondar sobre las causas que han llevado a tantos restaurantes a salir del mercado, indica que, en esencia, estos emprendedores están librando una guerra que tiene múltiples frentes.

“Sabemos que tenemos altos costos en la producción de todas las actividades económicas y en este caso de los restaurantes, sabemos que al aumentar el precio de los combustibles, aumentan los precios de todos los servicios que ellos tienen”, dice Castillo.

A ello, le suma el hecho de que “el ingreso disponible de los hogares también se ha reducido bastante por las mismas razones, o sea, este conflicto del Medio Oriente le sube a los combustibles, la energía y todo lo que deriva de ahí, que eso al final le va restando poder adquisitivo a los hogares”, de lo que resulta que, en la práctica, los comensales ya no pueden visitar los restaurantes con la misma frecuencia y, en algunos casos, han tenido que restringirse por completo de salir a comer fuera.

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Pero la situación es todavía más compleja. A continuación, presentamos un resumen de los diferentes factores que juegan un papel en la crisis restaurantera, de acuerdo con la analista.

Doble presión económica: Los restaurantes sufren un impacto doble; por un lado, se enfrentan al incremento de sus costos de producción internos y, por el otro, a una reducción del consumo por parte de sus clientes.

Alza de costos fijos: El aumento en los precios de los combustibles, influenciado por factores externos como el conflicto en el Medio Oriente, eleva el costo de los servicios y de los insumos que utilizan. Esto se vio agravado por la eliminación gradual de los subsidios de energía eléctrica, lo que incrementó notablemente su facturación de energía.

Impacto de la sequía: La falta de lluvias en algunas zonas del país reduce la oferta local de vegetales y carne. Al disminuir la oferta, los precios de estos productos suben, lo que encarece directamente el costo de cada platillo del menú.

Migración al modelo digital (delivery): Como los altos costos —alquiler del local, planillas y servicios públicos— absorben el margen de ganancia o generan pérdidas, muchos dueños optan por cerrar la atención presencial en locales físicos y operar únicamente en línea mediante servicios de entrega a domicilio.

Pérdida de poder adquisitivo en los hogares: Al subir el combustible y la energía, las familias gastan más en sus necesidades básicas y ven reducido su ingreso disponible. Esto las obliga a recortar sus visitas a restaurantes.

Dificultades de financiamiento: Los dueños de restaurantes, en especial si su negocio es pequeño o están en la informalidad, con frecuencia no tienen el perfil crediticio requerido por los bancos para acceder a tasas de interés razonables.

Esto los empuja a financiarse por otros medios, con tasas superiores al 30%, o mediante tarjetas de crédito, con tasas cercanas al 50% anual, elevando aún más sus costos de operación.

Sobreviviendo a la crisis

Sr. Pibil es un pequeño restaurante ubicado en un populoso sector de San Pedro Sula, no muy lejos de la Avenida Circunvalación. Liliana Cardona, su propietaria y administradora, refiere que desde hace meses el negocio apenas produce lo suficiente como para cubrir sus costos operativos, no hablemos ya de producir ganancias.

“Ahorita realmente que hemos tenido un bajón increíble, porque, o sea, la canasta básica ha incrementado y los clientes quieren que uno les mantenga el precio”, comenta, apuntando a un factor que ha llevado a que algunos de sus clientes hayan dejado de frecuentar su local.

“Todo se ha disparado. Ha sido una cosa tremenda”, lamenta.

Cardona indica que, para mantenerse en el negocio, sería necesario un cambio en las condiciones bajo las que opera. “El apoyo del Gobierno sería bien importante para nosotros para poder crecer, para generar mejores oportunidades”.

Costos altos y menos clientes, el menú que ahoga a restaurantes de Honduras

Algunas de estas oportunidades podrían venir en la forma de acceso a préstamos a tasas de interés más bajas. A este respecto, la analista Liliana Castillo indica que el Gobierno podría asignar algunos fondos a través del Banco Hondureño de la Producción y de la Vivienda (Banhprovi), que, como banco de segundo piso, podría ofrecer créditos a tasas de entre 4% y 7%, similares a las que aplica al financiamiento de vivienda.

La analista también sugiere aplicar ciertas exoneraciones fiscales como las que se otorgan a otras industrias para la compra, por ejemplo, de algunos equipos. Al reducir sus costos operativos de esta forma, los propietarios de restaurantes podrían trasladar estos ahorros a sus clientes, incentivándolos a regresar.

Cardona, la propietaria de Sr. Pibil, estima que, de no producirse pronto un cambio de situación, duda que pueda mantener abierto su negocio por mucho tiempo, pero tampoco pierde la fe. “Todo lo ponemos en las manos del Señor y ahí el Señor es el que tiene la última palabra. Realmente que hemos estado sobreviviendo a pura oración”, dice con esperanza.

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