Aunque la inflación interanual cerró 2025 en 4.98%, dentro del rango de tolerancia fijado por la Autoridad Monetaria, el comportamiento de los precios evidenció presiones significativas sobre el costo de vida de los hogares hondureños, especialmente en los rubros de consumo básico y servicios esenciales.
De acuerdo al informe del Banco Central de Honduras (BCH), la estabilidad inflacionaria observada respondió a una combinación de factores internos y externos, entre ellos una política monetaria prudente y una relativa estabilidad del tipo de cambio.
Sin embargo, estos elementos no evitaron que sectores clave para el gasto cotidiano de la población registraran aumentos por encima del promedio general, afectando de forma directa el poder adquisitivo, particularmente en los hogares de ingresos medios y bajos.
Alimentos: la mayor carga para los hogares
El rubro Alimentos y Bebidas no Alcohólicas fue el principal impulsor de la inflación, con una contribución de 1.81 puntos porcentuales, equivalente a más de un tercio del índice total. Este grupo registró un aumento interanual de 5.56%, muy superior al 1.48% observado en 2024.
El encarecimiento de productos esenciales como carnes, granos básicos (maíz y frijoles), huevos, lácteos, tortillas y alimentos industrializados tuvo un impacto directo en la canasta básica, reduciendo la capacidad de compra de los hogares y presionando el presupuesto familiar mensual.
Vivienda y servicios básicos: presión sostenida
El grupo Alojamiento, Agua, Electricidad, Gas y Otros Combustibles mostró un incremento de 3.52%, impulsado principalmente por el aumento en los precios del alquiler de vivienda y los servicios de mantenimiento del hogar.
Aunque la rebaja en la tarifa eléctrica ayudó a moderar el impacto, el costo de la vivienda siguió siendo una de las principales preocupaciones económicas para la población urbana.
Comer fuera del hogar: aumentos acelerados
Uno de los incrementos más elevados se registró en Hoteles, Cafeterías y Restaurantes, con una variación interanual de 8.46%, reflejo del encarecimiento de comidas y bebidas consumidas fuera del hogar.
Este aumento afecta tanto a los consumidores como a los trabajadores que dependen de estos servicios para su alimentación diaria, especialmente en zonas urbanas.
El rubro Educación presentó el mayor aumento interanual, con 10.01%, lo que representa una presión significativa para las familias con hijos en edad escolar o universitaria.
A ello se suman los incrementos en Cuidado Personal (5.74%), impulsados por el encarecimiento de productos de higiene y servicios como peluquería y servicios fúnebres.
Transporte: impacto moderado pero constante
El índice de Transporte aumentó 2.58%, debido principalmente a mayores precios de vehículos, mantenimiento, combustibles y tarifas del transporte público. Este incremento fue parcialmente compensado por la reducción en los precios de los pasajes aéreos internacionales, un alivio que beneficia solo a un segmento limitado de la población.
La inflación subyacente, que excluye precios volátiles, se ubicó en 5.43%, por encima del rango de tolerancia, lo que evidencia presiones estructurales en bienes y servicios de consumo frecuente.
Adalid Irías, representante de Defendemos tu Comida, manifestó que la continuidad de los subsidios a la energía eléctrica para aproximadamente un millón de hogares que consumen 150 kilovatios o menos mensualmente, así como el congelamiento del precio del cilindro de gas doméstico hasta abril de 2026 —medida extendida por Nasry Asfura, presidente de la República—, ayuda a aliviar el bolsillo de los hondureños y debería ampliarse, debido al alto costo de otros productos de la canasta básica.
Aunque el salario mínimo promedio mensual aumentó 6.3% en 2025, hasta 13,985.16 lempiras, el ajuste resulta limitado frente al encarecimiento sostenido de alimentos, educación y servicios básicos, lo que sugiere que el incremento salarial no compensó plenamente la pérdida del poder adquisitivo, especialmente en los sectores más vulnerables.
Se debe impulsar la agricultura en Honduras
En conclusión, durante 2025 la inflación se mantuvo bajo control desde una perspectiva macroeconómica; sin embargo, su composición reveló un impacto desigual, con aumentos concentrados en rubros esenciales. Esta dinámica explica por qué, pese a la estabilidad del índice general, una parte significativa de la población percibió un deterioro en su situación económica cotidiana.
El economista Rafael Delgado señaló que es poco probable que el costo de la canasta básica experimente una reducción sustancial, ya que, en el mejor de los casos, la tendencia es que los precios se mantengan estables. A su criterio, es necesario fortalecer la agricultura y la agroindustria.
“Mientras tengamos una agricultura en crisis, con bajo rendimiento, sin seguridad jurídica, capacitación ni acceso a crédito, seguiremos teniendo mucha demanda y poca producción. Debemos fomentar la producción agrícola”, sostuvo Delgado.