San Pedro Sula. Las intensas lluvias de ayer en horas de la tarde en San Pedro Sula dejaron al menos 230 familias afectadas, según el último recuento oficial presentado por las autoridades de la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco).
Alberto López, meteorólogo de Copeco, detalló que el personal desplegado en el terreno continúa levantando información para actualizar las cifras en tiempo real. "Estas 230 familias perdieron todo: camas, electrodomésticos y enseres, debido a que las inundaciones superaron el metro y metro y medio de altura", explicó el funcionario.
Entre las zonas con mayor nivel de impacto están la parte baja del barrio Cabañas colindante con el segundo anillo, el sector de Montefresco Este —cerca de los juzgados—, el bordo Divina Providencia en Chamelecón, así como los tramos de la 9 a la 20 calle y áreas residenciales de Costas del Este. La jornada provocó además la caída de árboles, socavones, fuertes anegamientos urbanos y la paralización del tráfico vehicular.
Un factor determinante en la magnitud de los daños fue la acumulación de desechos en la red de drenaje pluvial. Según las evaluaciones técnico-operativas, se identificaron 34 puntos críticos bloqueados por grandes tapones y bolsas de basura que obstruyeron por completo los tragantes de la ciudad.
Pese a los severos daños materiales, no se reportan personas damnificadas o albergadas hasta el momento, ya que la población ha permanecido en sus viviendas realizando labores de limpieza. En respuesta, Copeco desplegó asistencia con bombas achicadoras durante la noche y mantiene el levantamiento de datos para la entrega de ayuda humanitaria.
Las autoridades hicieron un llamado urgente a la ciudadanía a mantener la basura en sus hogares mientras pasa el tren de aseo, advirtiendo que los desechos arrojados en la zona alta terminan inundando los sectores bajos.
Copeco alertó además que los pronósticos contemplan más episodios de precipitaciones intensas durante las tardes y noches de esta semana, una tendencia climática que podría mantenerse activa hasta los meses de octubre y noviembre.