La vuelta al trabajo no significa necesariamente el fin de la lactancia materna. Con organización y apoyo, madre y bebé pueden mantener este vínculo esencial.
El regreso a los horarios habituales como la reincorporación al trabajo y las horas de separación de su bebé, cambia la dinámica de las tomas, que durante las vacaciones suelen adaptarse con mayor flexibilidad a las necesidades del recién nacido y obliga a buscar nuevas formas de mantener la lactancia si así lo desea la madre.
Anticipar esta transición, conocer las diferentes alternativas de alimentación, adaptar las tomas y contar con el apoyo del entorno puede ayudar a cada madre a encontrar la fórmula que mejor se adecue a sus circunstancias y a las necesidades de su bebé.
En este contexto, María Cantos, coordinadora de especialistas de HM Hospitales en Madrid, recuerda que “Cada madre, cada bebé y cada lactancia son únicos. No hay una única forma de hacerlo bien: lo importante es conocer los recursos y las opciones disponibles para encontrar la que mejor se adapte a cada familia”, explica.
Uno de los principales cambios que pueden producirse con la reincorporación laboral tiene que ver con la frecuencia de las tomas. Durante los primeros días, la madre puede notar el pecho más lleno, tenso o incluso algún bulto en las horas en las que anteriormente se producía.
Si se espacian de forma habitual y no se sustituyen por una extracción, el pecho puede interpretar que existe una menor demanda y reducir progresivamente la producción.
La especialista recomienda preparar la transición con antelación y de forma progresiva, en lugar de esperar al primer día de trabajo. “Yo recomiendo empezar dos o tres semanas antes a ensayar cómo van a ser los días y mantener algunas tomas ancla que casi nunca se pierden: la de la mañana, la del reencuentro y las de la noche. Estas tomas pueden ayudar a sostener la lactancia, aunque el resto del día cambie”, señala Cantos.
La adaptación no solo afecta a la madre
El bebé también puede reorganizar sus tomas cuando pasa varias horas separado de ella, mamando menos durante ese periodo y compensándolo por la tarde y la noche.
“Muchas madres interpretan que el bebé se ha quedado con hambre o que su leche ya no le alimenta, cuando puede tratarse simplemente de una reorganización. Al reencontrarse con su madre también puede buscar el pecho por contacto y no únicamente por hambre”, explica.
Lactancia y trabajo
Mantener la lactancia materna durante la vuelta al trabajo es compatible con diferentes formas de organización. Algunas madres pueden optar por extraerse leche durante la jornada para que el bebé la tome posteriormente, mientras que otras pueden combinar las tomas directas con leche extraída o fórmula.
Cantos nos recuerda que “hay que quitarse de encima la idea del todo o nada. Una lactancia no tiene por qué ser exclusivamente a demanda las 24 horas: puede haber tomas directas y leche extraída, o tomas directas y fórmula. Lo importante es que cada mujer encuentre la opción con la que se sienta cómoda”.
Cuando la madre pasa varias horas separada de su bebé, la recomendación general es intentar que las tomas que realizaría el bebé durante ese periodo se sustituyan por extracciones. En una jornada laboral de unas ocho horas, esto puede suponer aproximadamente dos o tres extracciones, aunque las necesidades pueden variar en función de cada caso.
Además, no es necesario acumular grandes cantidades de leche antes de reincorporarse. “No hace falta tener un congelador lleno para empezar. Con la leche de un par de días por delante puede ser suficiente, porque lo que se extrae hoy puede utilizarse posteriormente”, explica.
Claves para la extracción y conservación de la leche materna
La extracción puede generar dudas, especialmente cuando la madre la utiliza por primera vez como parte de su rutina laboral. La especialista recuerda que la cantidad obtenida con un sacaleches no debe utilizarse como referencia directa para valorar cuánto está comiendo el bebé.
“Un sacaleches nunca saca lo mismo que un bebé. Si una madre obtiene 60 mililitros, eso no significa que su bebé tome 60 mililitros”, señala María Cantos.
La conservación requiere igualmente cierta planificación. Para facilitar la extracción, la especialista recomienda realizarla con las manos, limpias y secas, y el sacaleches además de buscar, en la medida de lo posible, un entorno tranquilo.
El momento también puede influir: algunas mujeres encuentran más sencillo extraerse leche por la mañana, cuando el pecho suele estar más lleno, o aproximadamente media hora después de una toma.
La matrona aconseja almacenar la leche en cantidades pequeñas, de unos 60 a 90 mililitros, etiquetar los recipientes con la fecha y utilizar primero la leche más antigua.
Para transportarla desde el trabajo hasta casa, una nevera portátil con placas de frío puede ser suficiente y, una vez en casa, debe conservarse en la nevera o el congelador según el uso previsto.
¿Y si el bebé rechaza el biberón?
Otra de las preocupaciones habituales antes de la reincorporación es que el bebé no acepte el biberón. En este caso, HM Hospitales recomienda empezar a practicar dos o tres semanas antes de la vuelta al trabajo, sin convertirlo en una obligación ni esperar a que el bebé tenga mucha hambre.
La postura y la forma de ofrecerlo también pueden facilitar la adaptación, el bebé debe estar relativamente incorporado y el biberón mantenerse en posición horizontal, utilizando una tetina de flujo lento y realizando pausas durante la toma. “Es preferible ofrecerlo cuando el bebé está tranquilo y contento. Si lo rechaza, no hay que insistir ni esperar a que tenga mucha hambre.
Se puede probar otro día, cambiar la tetina, la temperatura de la leche, la persona que se lo ofrece o incluso recurrir a otras opciones, como un vasito o una cuchara”, explica la matrona. En este proceso, además, puede ser positivo que sea la pareja especialmente cuando la madre se encuentra cerca.
De esta manera, la alimentación puede convertirse también en una vía para que el acompañante participe de forma activa en los cuidados del bebé. “Al acompañante y a la familia no hay que darles consejos, hay que darles tareas.Hacer la compra, preparar la cena, ocuparse de otros hijos, lavar el sacaleches o dejar preparados los recipientes para el día siguiente son formas concretas de apoyar a una madre que está dando el pecho”, destaca Amaia Osuna.