Los niños sobreprotegidos se vuelven adultos inseguros e incapaces

Sépalo, la sobreprotección nace del propio miedo de los padres, no de un peligro real.

  • Actualizado: 14 de octubre de 2026 a las 15:39 -
Los niños sobreprotegidos se vuelven adultos inseguros e incapaces

SAN PEDRO SULA. Proteger a un hijo es una de las expresiones más naturales del amor, pero cuando el miedo de los padres comienza a decidir por ellos, la protección puede convertirse en una barrera para aprender a enfrentar el mundo, lo que trae grandes consecuencias a mediano y largo plazo.

Revisiones científicas han encontrado relación entre ciertas formas de control y sobreprotección parental con la ansiedad infantil, aunque se trata de una relación compleja en la que también intervienen factores individuales, familiares, sociales y biológicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los trastornos de ansiedad suelen comenzar durante la infancia o la adolescencia y pueden afectar diferentes aspectos de su vida.

Alinne Fonseca presenta "Pa'lante y pa'trás", su nuevo tema como solista

En este contexto, una crianza excesivamente controlada puede convertirse en uno de los elementos que mantienen el miedo hasta por cosas mínimas y dificultan que el menor se sienta capaz de afrontar determinadas situaciones.

Conductas de sobreprotección que dañan a los niños.

La psicóloga Elna Bendeck explica que la sobreprotección se da en circunstancias que parecen simples, pero en realidad, solo hacen que el niño al crecer no sea autosuficiente:

“El padre ansioso no sobreprotege por falta de amor, sino porque percibe el mundo como peligroso y a su hijo como algo frágil que se debe proteger. Lo vemos cuando el padre hace las cosas por el niño antes de que lo intente: le termina la tarea, responde por él o ella cuando alguien le pregunta algo, resuelve sus conflictos con sus amigos o ante cualquier contexto.”

Los niños sobreprotegidos se vuelven adultos inseguros e incapaces
" Dar autonomía no es retirar el apoyo, sino cambiar su forma: pasar de hacer las cosas por el niño a acompañarlo mientras él las hace. Yo recomiendo avanzar por pasos pequeños, de lo más fácil a lo más difícil, y celebrar el esfuerzo más que el resultado”.
Elna Bendeck - Psicóloga de Clínica Experiencia Humana

El problema aparece cuando evitar se convierte en la estrategia del padre o la madre para manejar el miedo. Por ejemplo, un niño siente nervios antes de una exposición escolar y mamá decide escribirle toda la presentación, hablar con la maestra y pedirle no participar.

En ese momento el menor se siente aliviado, pero también pierde la oportunidad de descubrir que puede equivocarse, ponerse nervioso y aun así salir adelante.

Padres miedosos, niños frustrados

“Cuidado, te vas a caer”, “no hagas eso”, “mejor lo hago yo” o “no vayas porque puede pasar algo”, pueden parecer frases normales, pero cuando se repiten constantemente transmiten un mensaje poderoso. “Los niños aprenden observando: si ven a papá o mamá preocuparse y evitar todo, aprenden que así se responde al mundo”, señala Bendeck.

Es decir, el niño puede aprender no solamente a temer una situación concreta, sino también a interpretar el entorno como un lugar lleno de amenazas que debe evitar. Algo similar puede suceder con el miedo a equivocarse.

Si los padres corrigen cada movimiento, solucionan cada problema y esperan que todo salga bien para mantenerse tranquilos, el niño puede comenzar a asociar el error con peligro, fracaso o decepción.

“El miedo nace del mismo mensaje implícito: ‘el mundo es peligroso y tú no puedes enfrentarlo solo’. Si siempre le advierto del peligro, el niño aprende a ver amenazas donde no las hay”, señala la experta. Esta dinámica favorece la inseguridad y la baja autoestima.

Consecuencias en cada etapa

En la infancia, esa dependencia puede aparecer de formas que a veces parecen únicamente “manías”: dolores de estómago antes de ir a clases, miedo intenso a separarse de mamá o papá, dificultad para realizar tareas propias de su edad o poca tolerancia cuando algo no sale como esperaba.

La historia puede cambiar durante la adolescencia, cuando buscar independencia es parte normal del desarrollo. Un joven acostumbrado a que sus padres decidan por él y le hagan todo, va a evitar nuevos retos y será muy inseguro.

Pero también está el otro extremo, algunos buscarán su autonomía y esto puede aparecer de manera brusca, mediante rebeldía o conductas de riesgo. Aquí es cuando muchos amenazan con irse de casa, buscan parejas mayores o comienzan a probar sustancias.

En la adultez, los estudios en jóvenes universitarios asocian este tipo de crianza con más ansiedad y depresión, menor satisfacción con la vida y dificultad para asumir responsabilidades. Además, existe el riesgo de repetir el mismo patrón con sus hijos.

¿Cuándo hay que buscar ayuda profesional?

Bendecke recomienda buscar apoyo de un psicólogo cuando la ansiedad interfiere en la vida diaria del niño: “no quiere ir al colegio (no porque algo haya pasado en la escuela), duerme mal constantemente, evita a sus amigos o deja de hacer actividades que siempre le han gustado hacer.

También cuando los síntomas duran varias semanas a pesar del apoyo en casa, cuando hay dolores físicos frecuentes sin causa médica o crisis de angustia, o cuando la rutina familiar gira en torno a evitar sus miedos.

La consulta debe ser inmediata si un adolescente expresa desesperanza, ideas de hacerse daño o se aísla de forma marcada. Además, si un padre reconoce que su propia ansiedad no le permite soltar, también debe buscar ayuda para sí mismo”.

app IOS diez

Descarga nuestra app

Lleva toda la información contigo, disponible para Android y iPhone.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Marisol Soto
Marisol Soto
elsa.soto@laprensa.hn

Periodista multimedia y presentadora de noticias, graduada de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. Con experiencia en cobertura social y de espectáculos.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias