Las remesas familias siguen siendo el principal pilar de las economías del Triángulo del Norte al generar un flujo de más de $19,000 millones en los primeros cinco meses a esta zona que es la más integrada de Centroamérica.
Según el Banco Central de Honduras (BCH), hasta mayo, este país recibió $5,290.9 millones, contra $4,672.6 millones percibidos en igual período de 2025 (13.2% más).
Mientras las últimas cifras del Banco Central de Reserva (BCR) establecen que de El Salvador captó entre enero y abril $3,286.7 millones; registró una tasa de crecimiento acumulada de 6.8%. En esos meses del año pasado, recibió $3,076 millones.
El Banco de Guatemala contabilizó en igual lapso la suma de $10,653 millones, 7.5% más que en el mismo período de 2024: $9,910 millones.
Economistas consultados por Diario La Prensa consideran que para estos tres países las remesas estabilizan el tipo de cambio, fortalecen las reservas internacionales y sostienen el consumo interno de mercancías y servicios, gran parte producidos por empresas de la región.
Angel Jiménez, expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE) en el norte del país, dice que las remesas son utiizadas por las familias prinicipalmente "para consumo" y "muy pocas ahorran".
Dentro de la economía de cada país, "las remesas compensan el desequilibrio de la balanza comercial", agrega el economista.