San Pedro Sula, Honduras
Una persona mira a cámara y explica por quién votará. Parece un testimonio corriente, pero ni el elector ni la entrevista existen. Esa escena resume una coincidencia entre las elecciones brasileñas de 2026 y las hondureñas de 2025: la fabricación de voces ciudadanas para presentar preferencias políticas como expresiones espontáneas de la sociedad.
Honduras celebró sus elecciones generales el 30 de noviembre de 2025. Brasil realizó su primera vuelta el 4 de octubre de 2026 y la segunda el 25. Aunque separados por miles de kilómetros y calendarios distintos, ambos procesos muestran mecanismos compartidos para distorsionar la conversación electoral.
EH Verifica y LA PRENSA Verifica compararon la desinformación electoral que circuló durante el ciclo electoral del año pasado en el país con la registrada hace unos días en Brasil, un ejercicio que permite identificar similitudes y diferencias en los engaños sin equiparar ambos sistemas democráticos ni atribuirles las mismas consecuencias.
La evidencia hondureña procede de una serie de tres entregas de EH Verifica y LA PRENSA Verifica sobre la desinformación antes, durante y después de aquellas elecciones. Ese trabajo derivó en un informe científico elaborado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, a través de su observatorio de desinformación.
La desinformación electoral utiliza contenidos falsos o engañosos para alterar la comprensión de una elección. Puede distorsionar la valoración de una candidatura, confundir sobre cómo votar o desacreditar los resultados. Estas funciones afectan decisiones diferentes: a quién respaldar, cómo participar y en qué evidencias confiar.
Inventar ciudadanos para simular respaldo
Antes de la primera vuelta brasileña, el verificador Aos Fatos identificó 50 publicaciones con electores artificiales que acumulaban 7.4 millones de reproducciones en TikTok.
Los personajes recomendaban a Lula da Silva o a Flávio Bolsonaro. Eran testimonios simulados, no personas incorporadas fraudulentamente al padrón: el engaño fabricaba una apariencia de apoyo popular.
Honduras tuvo un equivalente. EH Verifica desmintió un video de supuestos pobladores de Olancho rechazando a Jorge Cálix, generado con inteligencia artificial.
La coincidencia revela una forma compartida de persuasión: presentar una posición política como experiencia ciudadana. La cercanía aparente de los protagonistas podía hacer que propaganda fabricada pareciera conversación espontánea.
La fabricación también alcanzó a figuras conocidas. LA PRENSA Verifica documentó videos falsos de respaldos políticos, incluido uno que recreaba al expresidente Ricardo Maduro apoyando a Salvador Nasralla.
El contenido se apropiaba del reconocimiento de una persona para atribuirle una decisión que no tomó.
El balance de la agencia Lupa sobre la primera vuelta brasileña identificó señales falsas de fuerza política en 17 de 80 afirmaciones verificadas en contenidos de redes. Quince involucraban inteligencia artificial. Estas proporciones corresponden a su muestra, pero ilustran un frente relevante: fabricar la percepción de quién suma apoyos y quién los pierde.
Una imagen verdadera también puede sostener un engaño
La tecnología no desplazó las técnicas tradicionales. El monitoreo de EH Verifica y LA PRENSA Verifica registró 96 incidentes de desinformación electoral: destacaron 25 contenidos sacados de contexto, 17 deepfakes —contenidos audiovisuales sintéticos que simulan personas o situaciones— y 16 citas falsas. También hubo suplantaciones y manipulación digital.
Circularon declaraciones de Nasralla de 2017 sobre Manuel Zelaya como si describieran una alianza vigente en 2025. Durante el segundo turno brasileño, Aos Fatos encontró 17 publicaciones falsas o engañosas difundidas del 7 al 13 de octubre por el canal de WhatsApp Tropa do Flávio, incluidas declaraciones descontextualizadas de Lula y datos económicos distorsionados.
Reconocer una cara o escuchar una voz auténtica, por tanto, no basta para validar un mensaje. El engaño puede estar en la fecha, en el fragmento eliminado o en la explicación añadida. La credibilidad del material original sostiene una interpretación que ese material completo no respalda.
De fabricar ventaja a sembrar sospechas
Las encuestas falsas trasladaron esa apariencia de evidencia al terreno numérico. Entre el 15 de noviembre de 2025 y el 15 de enero de 2026, los verificadores hondureños registraron 12 encuestas falsas; 11 circularon el día electoral. Una ventaja inventada puede instalar expectativas que luego sirvan para cuestionar el resultado oficial.
En Brasil, la Justicia Electoral desmintió durante la segunda vuelta que los simpatizantes de candidatos distintos debieran votar en domingos diferentes. Este engaño comprometía la información necesaria para ejercer el voto, además de la discusión sobre los contendientes.
También se fabricaron motivos para desconfiar. Lupa documentó videos descontextualizados y omisiones utilizados para alimentar acusaciones de fraude alrededor del balotaje brasileño.
En Honduras circularon escenas sintéticas de un jefe militar trasladando maletas electorales. Presentar montajes como pruebas dificulta distinguir las irregularidades verificables de las acusaciones fabricadas.
Las similitudes revelan mecanismos recurrentes para fabricar respaldo y alimentar desconfianza. Su relevancia democrática reside en que contaminan la información con la que las personas eligen y las evidencias con las que después fiscalizan, aceptan o cuestionan una elección.