Cinco cuentas concentran casi la mitad de los bulos difundidos por perfiles reincidentes

EH Verifica y LA PRENSA Verifica hallaron una recurrencia concentrada: 34 cuentas acumularon 151 registros, principalmente en Facebook y mediante citas falsas, entre enero y agosto

  • Actualizado: 22 de octubre de 2026 a las 18:09 -
Cinco cuentas concentran casi la mitad de los bulos difundidos por perfiles reincidentes

San Pedro Sula, Honduras

La reincidencia en la difusión de desinformación en Honduras entre enero y agosto de 2026 no se distribuyó de manera uniforme.

El análisis de EH Verifica y LA PRENSA Verifica revela una concentración en tres niveles: un grupo reducido de cuentas acumuló una parte sustancial de los registros, Facebook dominó ampliamente entre las plataformas y las citas falsas sobresalieron como principal tipología.

En total, 34 cuentas aparecieron al menos dos veces vinculadas con contenidos falsos o engañosos y acumularon 151 registros. Sin embargo, solo cinco perfiles —el 14.7% de las cuentas reincidentes identificadas— concentraron 69 registros, equivalentes al 45.7% del total.

La diferencia muestra que la recurrencia no consistió únicamente en que determinados perfiles reaparecieran, sino en que algunos lo hicieron con una frecuencia considerablemente mayor.

NoticiasDigitalhn representa el caso más marcado: acumuló 26 registros (17.2%), más del doble que Señor Ortografia y Libertad Digital, con 12 cada una. Espacio Democrático HN registró 10 y Saúl López Gómez, nueve.

En contraste, 16 cuentas —casi la mitad de los perfiles analizados— tuvieron únicamente dos registros cada una.

La distribución dibuja así distintos niveles dentro del mismo universo: una base amplia de cuentas con repetición limitada y un grupo mucho menor con mayor frecuencia. Los datos permiten identificar esa asimetría, aunque no explican por sí solos si responde a diferencias en actividad, capacidad de publicación, audiencias u otros factores.

Para Javier Franco, experto en desinformación, la reincidencia permite identificar un fenómeno que trasciende la publicación aislada de información falsa.

“La reincidencia revela que la desinformación ha dejado de ser, en determinados espacios digitales, un fenómeno ocasional para convertirse en una práctica sostenida. Cuando se mezclan hechos verdaderos con contenidos falsos, se dificulta distinguir entre información y manipulación”, explicó.

La concentración aumenta al observar las plataformas. Facebook reunió 136 de los 151 registros, el 90.1%; X contabilizó ocho y TikTok, siete. Mientras cinco cuentas concentraron casi la mitad del universo analizado, una sola plataforma reunió nueve de cada diez registros.

Ese predominio sitúa a Facebook en el centro del patrón observado, pero no implica necesariamente mayor impacto. La base contabiliza registros de desinformación y no establece cuántas personas estuvieron expuestas a ellos, cuánto circularon posteriormente ni qué nivel de interacción alcanzaron.

Edwin Ordóñez, docente de Periodismo Digital de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), advirtió sobre los posibles efectos de la exposición repetida a publicaciones desinformativas en redes sociales.

“Las personas ven abarrotadas las redes con desinformación, entonces, cuando lo ven de manera repetitiva, creen que es cierto”, señaló.

Julio quebró el descenso y agosto mantuvo un nivel elevado

La dimensión temporal muestra un comportamiento menos lineal. Los registros aumentaron de 10 en enero a 17 en febrero, permanecieron en 17 durante marzo y alcanzaron 23 en abril. Después descendieron a 19 en mayo y 14 en junio.

Julio alteró esa trayectoria: los registros se duplicaron frente a junio y llegaron a 28, el máximo mensual del período. El cambio, sin embargo, no terminó en ese pico. Agosto contabilizó 23, cinco menos que julio, pero todavía nueve por encima de junio.

Julio puede leerse, por tanto, no solo como un máximo aislado, sino como la ruptura de dos meses consecutivos de descenso seguida de un nivel todavía elevado en agosto. Juntos, julio y agosto acumularon 51 registros, el 33.8% del total analizado.

La serie evidencia una intensificación hacia los últimos dos meses del período, pero no determina qué la produjo. Asociarla con acontecimientos políticos, sociales o informativos específicos requeriría cruzar las fechas con las temáticas y narrativas de cada registro.

Franco considera importante diferenciar la reincidencia de las cuentas de otro fenómeno relacionado con la repetición de contenidos falsos: la reaparición de narrativas desmentidas.

“La repetición favorece que una falsedad se vuelva familiar y, en determinadas circunstancias, termine pareciendo creíble. Sin embargo, debemos distinguir entre reincidencia de cuentas y lo que he denominado reflujo de la desinformación: la posibilidad de que una narrativa falsa reaparezca y recupere circulación después de haber perdido visibilidad, incluso cuando ya fue desmentida”, consideró.

La recurrencia también se concentra en cómo se desinforma

El tercer patrón aparece en las modalidades. Las citas falsas reunieron 62 registros, el 41.1%, casi el doble de los 33 hechos falsos (21.9%). Los deepfakes contabilizaron 16; los contenidos sacados de contexto y las propuestas falsas, 14 cada uno; la manipulación digital, siete; y la suplantación, cinco.

La distancia entre las categorías muestra que, dentro del universo analizado, atribuir declaraciones inexistentes o alteradas apareció con mayor frecuencia que fabricar hechos. Una sola modalidad —la cita falsa— superó incluso los 40 registros que sumaron cuatro categorías: contenidos sacados de contexto, propuestas falsas, manipulación digital y suplantación.

A la concentración por cuenta, plataforma y modalidad se suma la del veredicto: 144 de los 151 registros, el 95.4%, fueron clasificados como falsos y solo siete como engañosos.

Ordóñez advirtió que la exposición reiterada a contenidos falsos puede “tener mayores efectos entre personas que no cuentan con herramientas de alfabetización mediática para evaluar la información que reciben”.

Por su parte, Franco señaló que los efectos de la desinformación recurrente pueden extenderse más allá de la aceptación de una afirmación falsa y afectar la confianza en las fuentes informativas.

“El daño más profundo no siempre consiste en lograr que una mentira sea creída, sino en conseguir que la ciudadanía comience a desconfiar de todo. La desinformación recurrente puede erosionar la credibilidad de las instituciones y de los medios, debilitar el diálogo democrático y generar incertidumbre”, sostuvo.

Vistas en conjunto, las cifras describen una estructura de recurrencia desigual: pocos perfiles acumularon una proporción elevada de los registros dentro de un universo fuertemente concentrado en Facebook y en el que las citas falsas destacaron sobre las demás modalidades.

Esa convergencia, sin embargo, no demuestra coordinación entre las cuentas. Para establecerla sería necesario examinar coincidencias de narrativas, secuencias y tiempos de publicación, reutilización de piezas, relaciones entre perfiles u otros indicadores de comportamiento coordinado.

El hallazgo se sitúa un paso antes: la reincidencia detectada por EH Verifica y LA PRENSA Verifica tuvo distintos niveles de concentración. Un número reducido de cuentas acumuló buena parte de los registros, Facebook dominó como plataforma y la atribución de declaraciones falsas se consolidó como la modalidad más frecuente del período analizado.

  • Fuentes
  • Información de EH Verifica
Nuestras clasificaciones
VERDADERO

Cuando las pruebas son fehacientes y confirman la información.

FALSO

Todas las fuentes arrojan que la información no es cierta.

ENGAÑOSO

Contiene datos mezclados entre verdadero, falso, o sacado de contexto.

VERDAD A MEDIAS

La información es correcta pero omite elementos clave del contexto.

INEXACTO

La información que se aproxima a la exactitud.

SIN EVIDENCIA

No hay datos públicos ni alternativos para probar la información.

José Quezada
José Quezada
jose.quezada@elheraldo.hn

Coeditor en LA PRENSA Verifica y El Heraldo Verifica. Principalmente hace fact-checking político, pero también desmiente bulos, trata y visualiza datos. Licenciado en Periodismo por la UNAH.

Te gustó este artículo, compártelo
Ultimas Noticias