El rostro de la caficultura hondureña está cambiando. Lo que antes era una lucha agotadora contra el clima y el esfuerzo físico extremo, hoy se transforma en una actividad técnica y eficiente. La visión de desarrollo del campo cafetalero ha sido una prioridad para el gobierno de la presidenta Xiomara Castro junto con la Secretaría de Agricultura y Ganadería, (SAG) a través del Programa Nacional de Desarrollo Rural y Urbano Sostenible(Pronaders), con la introducción de secadoras solares para optimizar la calidad del grano, y redefinir el papel de las familias en la economía rural.
Son unas 200 secadoras solares las que se han puesto a disposición y beneficio de cooperativas cafetaleras para apoyar a 4,000 familias hondureñas a nivel nacional. Las cooperativas seleccionadas para este programa fueron priorizadas por su vulnerabilidad económica y su potencial asociativo. Al fortalecer sus capacidades, el país mejora su balanza comercial agrícola y reduce la dependencia de fuentes energéticas tradicionales, asegurando un futuro más próspero para el sector cafetalero.
Con menos esfuerzo más ganancia
Para el productor rural, la dignidad del trabajo diario se traduce en herramientas que le quitan un peso de encima. Tradicionalmente, el secado dependía de la exposición total a la intemperie, obligando al productora vigilar el cielo las 24 horas. Mientras que, con la tecnología de secado solar, la jornada deja de ser una batalla.
De acuerdo a Luis Hernández, gerente técnico de Pronaders, son varios los beneficios que recibe el productor con las secadoras solares. “Protección total para trabajar sin importar si hay lluvia, sol abrasador o frío extremo. Mejor salud y energía, al reducir el esfuerzo físico y la exposición al clima, el productor conserva energía para su familia y mejora su calidad de vida. Así como menos tiempo dedicado al “requinto” (movimiento manual constante del café), para un mayor control sobre el proceso y mejores ingresos al evitar contaminantes externos”.
Tal como la experiencia de la Cooperativa de Fe y Esperanza Honduras, ubicada en San Marquitos, Orica, que han logrado un incremento significativo en los ingresos de sus productores. Antes de contar con la secadora, el café se comercializaba sin un proceso adecuado de secado, alcanzando un precio aproximado de L6,500 por saco. Ahora con el secado solar, el mismo producto se vende en L7,000 por saco, reflejando una mejora directa en los ingresos familiares.
Secado solar cuida valor del café
Otro beneficio de utilizar una secadora solar, es que los productores deciden cómo se implementa la tecnología y cómo se comercializa el producto final. “Esta autonomía económica también fortalece el núcleo familiar y garantiza que el relevo generacional en el campo sea una opción atractiva y rentable paralos jóvenes” nos explica Hernández de Pronaders, (SAG).A diferencia del método tradicional al aire libre, la secadora solar funciona como un horno pasivo que protege el grano mientras extrae la humedad de forma delicada.
De acuerdo a Hernández, hay tres puntos de valor de las secadoras solares para la producción del café: La estructura con paredes transparentes que captan la radiación y retienen el calor; el efecto chimenea, al subir el aire caliente por las bandejas de café, mientras el aire fresco que entra por la base, crea una ventilación natural constante. Y por último su velocidad, lo que antes tardaba hasta 20 días secar al sol, ahora se logra en solo 5 a 6 días. Esto representa una reducción de tiempo de hasta el 68%.
Todo esto mejora la calidad del grano que se traduce en precio, ya que el secado homogéneo estabiliza la humedad entre el 10% y 12%, eliminando fermentaciones indeseadas. El resultado es un café con mayor puntaje sensorial, que accede a mercados de especialidad y mejores precios. Esta iniciativa promueve la producción sostenible, el incremento de ingresos rurales y el uso de energías limpias.