La Dirección Policial de Investigaciones (DPI), a través de la Unidad Nacional Antisecuestros (Unas), reporta que, en lo que va de 2026, nueve hondureños, entre ellos dos menores de edad, han fingido sus secuestros.
Esta situación mantiene en alerta a las autoridades policiales. Según explican, se está convirtiendo en una modalidad recurrente que representa una inversión de recurso humano que, en lugar de combatir hechos criminales reales, se moviliza para atender denuncias que terminan siendo falsas.
Sumado a esto, refieren, se deben invertir recursos económicos, lo que representa un gasto innecesario para el Estado de Honduras.
Nueve autosecuestros en el país
Los casos se han reportado en distintas ciudades del país. Las motivaciones han sido diversas y van desde una menor que simuló su privación de libertad y afirmó que sus órganos habían sido vendidos; alejarse de la esposa para tener días de paz; pagar deudas, hasta menores que huyeron con sus novios.
El primer hecho se reportó en el departamento de Santa Bárbara el 5 de enero. Delmi Dolores Amaya Castellanos, ama de casa de 21 años, simuló su secuestro y pidió a su familia 500,000 lempiras por su liberación.
La Unas indicó que, luego de varias horas de investigación, los agentes lograron ubicarla sana y salva y corroboraron que todo se trató de una falsa alarma.
Dijo que vendieron sus órganos
El 19 de abril, la desaparición de una menor de 17 años llevó a su familia a vivir momentos de angustia en Intibucá.
“Su hija fue secuestrada por no dar la dirección donde vivía toda la familia. Ella ya está muerta, sus órganos fueron vendidos”, decía parte de un mensaje de texto que su madre recibió tras no saber nada de ella durante varias horas.
El seguimiento de los agentes de la Unidad Antisecuestros reveló que la menor salió de su casa en la comunidad de Yase, en Yamaranguila, hacia su centro educativo en La Esperanza. Sin embargo, un video de seguridad registró cuando abordó un bus con destino a Tegucigalpa, donde se reencontró con su novio.
La investigación técnica llevó a los agentes el 22 de abril hasta el caserío El Escarbadero, en el municipio de Lepaterique, Francisco Morazán. En una vivienda de la zona, los oficiales encontraron a la menor, quien, lejos de estar en cautiverio o herida, se encontraba sana y salva en compañía de su pareja, Fredy Reynaldo Yanes Ortiz (de 21 años).
Al ser interrogada, la joven confesó que ella misma redactó y envió los mensajes desde su celular cuando se encontraba en la nueva vivienda. Según dijo, argumentó el secuestro y la venta de sus órganos como una medida extrema para que su familia perdiera la esperanza de encontrarla y dejara de rastrearla. Tanto ella como su pareja fueron detenidos por las autoridades.
Reportó dos veces su secuestro
El departamento de Choluteca también ha sido escenario de autosecuestros. La particularidad de este caso es que una misma mujer simuló su secuestro en dos ocasiones y en fechas distintas.
De acuerdo con las autoridades, la primera simulación fue realizada el 21 de abril y la segunda, el 1 de junio. En ambos casos, la familia de la mujer recibió llamadas en las que les exigían 8,000 lempiras para que fuera liberada. Producto de las investigaciones, se logró constatar que ambos casos fueron orquestados por la misma supuesta víctima.
Las autoridades policiales indicaron que la mujer, cuyo nombre no fue dado a conocer, es buscada porque tiene una orden de captura por fingir su secuestro y falsificar constancias médicas.
Huyó con su novio
Otra menor protagonizó uno de los casos, dado a conocer el 7 de junio en el municipio de San Manuel, Cortés, tras ser encontrada. Se trata de una adolescente de 15 años que, según la Policía, huyó con su novio, también menor de edad. Las investigaciones establecen que ambos acordaron exigir a la familia 1.5 millones de lempiras por su supuesta liberación.
El reporte policial indica que la menor desapareció el viernes 5 de mayo de 2026, luego de salir a entregar unas donas al negocio donde trabaja su hermana.
Horas después, una voz masculina llamó a la madre de la menor para pedir el millonario rescate, aduciendo que mantenía cautiva a su hija en Villanueva. Sin embargo, los supuestos captores no realizaron nuevas llamadas.
Posteriormente, la misma menor se comunicó con sus padres para decirles que no la buscaran, por lo que los progenitores procedieron a presentar la denuncia. El 6 de junio, durante un operativo desarrollado en el sector de Brisas del Plan, siempre en San Manuel, Cortés, agentes de la Unas localizaron a la menor sana y salva.
Se manchó con salsa de tomate para simular golpes
Agentes de la Unidad Antisecuestros capturaron el 30 de junio a José Enrique Redondo Amaya, jornalero de 29 años, en el barrio San José de Morazán, Yoro. El hombre es acusado de fingir su propio secuestro para exigir 600,000 lempiras a su familia.
La Policía reveló que el sospechoso utilizó salsa de tomate para simular heridas y tomarse fotografías, las cuales envió a su hermana, radicada en Estados Unidos, para hacerle creer que estaba siendo torturado por supuestos secuestradores.
Las imágenes fueron acompañadas por un mensaje en el que le indicaban a la pariente que, si en 24 horas no realizaba el pago de los 600,000 lempiras, José Redondo sería asesinado.
Tras las investigaciones, los agentes localizaron al hombre escondido en un hotel del mismo barrio San José. La rápida intervención de la Unidad Antisecuestros evitó que la familia realizara el pago exigido por el supuesto rescate.
Necesitaba pagar deudas
La necesidad de pagar deudas llevó a Sindel Nicol Mejía Durón, estudiante de 26 años, a simular su secuestro y pedir a su familia 10,000 dólares por su rescate, equivalentes a 266,700 lempiras.
El reporte de las autoridades indica que la mujer fingió su secuestro en noviembre de 2025 e hizo creer que varios individuos la habían interceptado cuando se dirigía a su vivienda. Tras varias llamadas de los supuestos captores, la familia realizó el pago.
Sin embargo, luego de las diligencias investigativas posteriores a la aparición de la mujer, los agentes determinaron que todo se trató de una simulación y que ella misma organizó la situación con el objetivo de conseguir el dinero, ya que atravesaba problemas económicos y mantenía deudas pendientes.
Fue capturada el 2 de julio en el barrio Suyapa, en Comayagua, luego de que el juzgado de esa localidad emitiera una orden de captura en su contra el 16 de junio por el delito de simulación de infracción inexistente.
Quería días de paz lejos de su pareja
El nombre de Guillermo Danilo Solano García, ingeniero de 42 años, tomó notoriedad en el país el 5 de julio, luego de ser capturado en Tegucigalpa por fingir su secuestro, pedir 40,000 lempiras por su rescate y decir que lo hizo porque “quería alejarse de su pareja sentimental y tener tiempo de paz”.
La Dirección Policial de Investigaciones indicó que el hombre fue reportado como desaparecido el 23 de junio, luego de que sus familiares denunciaran que presuntamente había sido interceptado por supuestos integrantes de una estructura criminal mientras realizaba diligencias personales en la capital.
Con el paso de los días, la preocupación aumentó cuando los allegados comenzaron a recibir mensajes enviados por WhatsApp en los que se exigía el pago de 40,000 lempiras a cambio de su supuesta liberación, lo que motivó la intervención de la Unidad Antisecuestros.
Sin embargo, los agentes localizaron al ingeniero dentro de una vivienda ubicada en la residencial Los Robles, en Tegucigalpa, donde se encontraba tranquilo y sin señales de haber permanecido retenido contra su voluntad. Estaba escondido a pocas cuadras de la residencia donde su familia sufría por su desaparición.
Exigió el pago a través de TikTok
El caso más reciente de autosecuestro se dio a conocer en San Pedro Sula, luego de que las autoridades policiales localizaran a Ronal Geovany Mejía Lara (de 21 años), quien había desaparecido en San Marcos, Ocotepeque.
Una denuncia realizada a través del Sistema Nacional de Emergencias 911 reportó que, el martes 7 de julio, un hombre se encontraba secuestrado, por lo que agentes antisecuestros procedieron a dar seguimiento al caso.
Según las autoridades, ese mismo día la expareja de Mejía Lara recibió mensajes a través de la cuenta de TikTok del joven, en los que le decían que se encontraba secuestrado. La mujer avisó de inmediato a sus familiares.
El 8 de julio, el padre de la supuesta víctima recibió una llamada telefónica procedente del número de su hijo. Una voz masculina le dijo que este se encontraba secuestrado y que debía pagar 50,000 lempiras a cambio de su liberación.
Al ser de escasos recursos, la familia dijo no tener la cantidad solicitada, por lo que los supuestos secuestradores accedieron a recibir solo 20,000 lempiras.
La familia realizó una transferencia a la cuenta del propio hombre, pese a las recomendaciones de los agentes antisecuestros. Tras labores de seguimiento e inteligencia, la supuesta víctima fue localizada horas después en la colonia La Puerta, en San Pedro Sula, Cortés.
El hombre fue encontrado con 19,800 lempiras, el comprobante del retiro bancario y el celular con el que realizó las llamadas a su familia. Según las investigaciones, el autosecuestro fue realizado porque la supuesta víctima pretendía emigrar hacia Estados Unidos.
Cargos penales
El Código Penal de Honduras tipifica estas conductas como el delito de simulación de infracción inexistente. En ese sentido, las nueve personas enfrentan procesos judiciales bajo esta acusación, que, según la información proporcionada, conlleva penas de seis meses a dos años de prisión.
Sin embargo, al ser señalado como un delito no gravoso, los acusados enfrentan medidas distintas a la prisión, y solo se les aplicó el pago de una fianza, la obligación de firmar una vez al mes en los juzgados.
La Dirección Policial de Investigaciones indica que la mayoría de las personas que simulan su desaparición o secuestro, lo hacen como una vía de escape para abandonar el hogar de sus padres o parejas. En ocasiones para iniciar una vida junto a una nueva pareja sentimental sin dejar rastro aparente.
Asimismo, por que el individuo buscan obtener una ganancia monetaria ilícita a expensas de la desesperación y el sufrimiento de sus propios familiares.