Autoridades de la Cancillería de Honduras confirmaron la muerte de al menos tres ciudadanos hondureños quienes fueron encontrados sin vida el pasado 10 de mayo junto a tres migrantes más, dentro del vagón de un tren en Laredo, Texas, Estados Unidos.
Entre las víctimas hondureñas ya identificadas por las autoridades forenses se encuentra, Nelson Davián Portillo Martínez (de 14 años de edad), originario de La Masica, Atlántida; así como el joven Denis Isaía Anariba Herrera, de 25 años, procedente de El Negrito, Yoro.
Respecto a la tercera víctima de origen catracho, Flabia Zamora directora de asuntos consulares detalló que se maneja el nombre de Josué Cerón Valdés, aunque su identidad plena aún se encuentra en proceso de investigación y confirmación oficial por parte del cuerpo forense estadounidense.
Los reportes preliminares indican que la causa probable del fallecimiento fue hipertermia, conocida comúnmente como golpe de calor. Las víctimas quedaron atrapadas y sin ventilación dentro del vagón del tren, donde las temperaturas extremas llegaron a superar los 105 grados Fahrenheit (aproximadamente 40 grados centigrados).
Nelson Davián Portillo, quien era el mayor de dos hermanos, guardaba un lazo estrecho con Estados Unidos. Entre 2016 y 2025, el joven originario de La Masica, Atlántida, había vivido junto a su familia en ese país del norte antes de retornar a Honduras.
El anhelo de regresar seguía vigente, este año, su meta era emprender nuevamente la ruta migratoria con destino a la ciudad de Atlanta, Georgia. El hondureño deseaba volver a retomar sus estudios en la unión americana.
El viaje de Nelson comenzó en compañía de su madre, Ermelinda, y su hermano menor. Sin embargo, se conoció que al llegar a México, el destino los separó y el adolescente tuvo que continuar la ruta por su cuenta.
En el trayecto final, se unió al también hondureño Denis Isaías Anariba Herrera y a tres migrantes de nacionalidad mexicana cuyas identidades aún no han sido dadas a conocer.
Ante la tragedia, los padres de Nelson buscan coordinar esfuerzos desde la distancia. En Honduras, su padre ha iniciado los trámites correspondientes para solicitar una visa humanitaria que le permita viajar a Estados Unidos y coordinar la repatriación de su hijo.
Mientras tanto, en México, la madre ya se encuentran en comunicación directa con el personal consular hondureño para avanzar en el proceso de identificación oficial y gestionar el retorno del cuerpo a su tierra natal.