Esparta, Atlántida. Éver Josué Larios murió en un ataque armado perpetrado por individuos que, según versiones preliminares, vestían indumentaria similar a la de la Policía.
El ataque mortal ocurrió en Esparta, Atlántida, donde la víctima se desplazaba en una camioneta blanca cuando fue interceptada por los agresores.
Los primeros reportes indican que el conductor habría sido seguido por los atacantes mientras transitaba por las calles de la cabecera municipal. Una vez que lo alcanzaron, los individuos dispararon contra el vehículo con armas de fuego, causándole heridas que le provocaron la muerte en el lugar.
Testigos señalaron que los responsables llevaban uniformes policiales, un elemento que ahora forma parte de las circunstancias que deberán esclarecer los investigadores. No se ha establecido oficialmente si utilizaron prendas falsas para hacerse pasar por agentes ni cómo se desarrolló exactamente la persecución.
Después del tiroteo, los atacantes abandonaron la escena y escaparon con rumbo desconocido. Agentes de la Policía Nacional llegaron al lugar para acordonar el área y comenzar las diligencias orientadas a identificar a los responsables y determinar el móvil del crimen.
Pasado
La víctima también tenía antecedentes de un proceso policial de años anteriores. En abril de 2015, Éver Josué Larios fue detenido en Esparta junto con otros hombres durante una operación de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic), que investigaba las actividades de una estructura delictiva vinculada con familiares y colaboradores de Carlos "Negro" Lobo, condenado en Estados Unidos por narcotráfico.
En aquella operación fueron arrestadas varias personas señaladas por su presunta participación en delitos como homicidios, robos y sicariato. Entre los detenidos figuraban Rodrigo Antonio, Francisco, Luis Alonso, Carlos Josemar y Sexenio Lobo, identificados entonces como primos de Carlos Lobo, además de Agapito Romero y Éver Josué Larios.
La Atic informó en ese momento que la organización estaba integrada por alrededor de 20 personas. Doce fueron capturadas durante el operativo, mientras que otras ocho tenían órdenes de captura pendientes, según el reporte divulgado entonces.
Las autoridades también señalaron que varios integrantes de esa estructura habían trabajado para Carlos Lobo y que, después de su captura y extradición a Estados Unidos, presuntamente continuaron involucrados en otras actividades criminales. Las investigaciones de aquel caso les atribuían asaltos y asesinatos, incluso contra personas que no tenían pertenencias de valor.
Tras recuperar su libertad, Larios habría emigrado a Estados Unidos y posteriormente regresado a Honduras. Ahora, su muerte vuelve a poner su nombre en el centro de un caso criminal en Atlántida, aunque las circunstancias y los responsables del ataque deberán establecerse mediante las investigaciones actuales.