Los sampedranos y visitantes han quedado fascinados con el florecimiento de los macuelizos que adornan aceras y bulevares de la ciudad. Muchos se preguntan quién impulsó esta iniciativa que hoy pinta de rosa la primavera en San Pedro Sula.
Por ello, reproducimos la entrevista que Roberto Elvir Zelaya concedió a LA PRENSA en 2023. Arquitecto paisajista, gestor cultural y escritor, es considerado el principal impulsor del proceso de arborización que transformó el paisaje urbano.
El encuentro se realizó en su residencia, en una tarde fresca en la Ciudad de los Zorzales. Rodeado de árboles y acompañado de café y pan, Elvir Zelaya repasó episodios clave del desarrollo urbano de San Pedro Sula, una ciudad que, según su testimonio, creció arquitectónicamente con esfuerzo y planificación a lo largo de décadas.
Elvir Zelaya impartió clases durante aproximadamente 30 años en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula. También fue catedrático en la Escuela Nacional de Ciencias Forestales (Esnacifor) y en la Escuela Agrícola Panamericana, Zamorano.
1) ¿Qué característica profesional ha marcado su vida?
“Hay particularidades que no son comunes aquí. Soy la única persona graduada como arquitecto paisajista que ha mantenido vigente la profesión desde 1967 hasta la fecha. Eso me permitió trabajar en los campos cultural, científico, urbanístico, arquitectónico y sociológico, con especialidad en parques. He recorrido el territorio hondureño construyendo parques para ciudades importantes. Esa es mi principal característica profesional”.
2) ¿Qué cargos desempeñó en la Municipalidad o el Gobierno?
“Inicié mi profesión en Honduras en 1967, pero fracasé y me fui a vivir a Estados Unidos. Trabajé en la Municipalidad de Houston como planificador de parques, en el Departamento de Parques y Bulevares, durante tres años.
Luego regresé y, junto con José Fernández Guzmán, inicié mi carrera como arquitecto planificador, liderando el área de urbanismo y el proyecto de arborización en San Pedro Sula. Durante cinco décadas estuve vinculado a la Municipalidad en diferentes períodos.
Me correspondió dar continuidad a proyectos del arquitecto Enrique Cervantes y al Plan Regulador de la ciudad. Aunque estaba desactualizado, fue una referencia para iniciar un trabajo de planeamiento urbano”.
3) ¿Qué proyectos de urbanización destaca?
“Como director de Planeamiento Urbano me correspondía toda la ciudad. Vi crecer el anillo de Circunvalación, iniciado en 1949 y concluido en 2002, cuando recibió el nombre de Juan Pablo II tras su visita.
También observé cómo se proyectaron los ejes viales hacia el norte, el este, el sur y el oeste. El crecimiento alrededor del anillo fue desorganizado y eso generó urbanizaciones dispersas, algo que hoy es irreversible.
He sido testigo de tragedias como el huracán Fifi y el Mitch. Vi incorporarse al plano urbano aldeas como Cofradía, Armenta, Río Blanco y Chamelecón, consolidando a San Pedro Sula como ciudad metropolitana.
También pasaron por mis manos planos de edificios emblemáticos como el del Banco Atlántida. Fui el arquitecto encargado de diseñar el estrado para recibir al papa Juan Pablo II, reconocido entre los mejores preparados para su visita”.
4) ¿Qué personas aportaron significativamente a la ciudad?
“Nunca trabajé con gobiernos nacionalistas, por lo que solo puedo dar fe de administraciones liberales. Reconozco a José Fernández Guzmán y a Juan Fernando López, a quien considero el mejor alcalde que conocí.
Destaco también a Roberto Larios Silva por la construcción de bordos tras el Fifi; a Jerónimo Sandoval Sorto por la recuperación de derechos de vía y pavimentación; y a Guillermo Guillén por su aporte al Museo de San Pedro Sula”.
5) ¿Qué lugares emblemáticos destaca?
“San Pedro Sula no tuvo gran relevancia durante la colonia. La antigua iglesia gótica construida en 1900 fue demolida para levantar la actual catedral.
En el plano arquitectónico, la infraestructura moderna se desarrolló a partir del siglo XX. El arquitecto Héctor Bustillo Oliva impulsó obras que deberían considerarse monumentos, como el Palacio Municipal y la Escuela Francisco Morazán”.
6) ¿Cómo fue el proceso de arborización?
“Ese es un trabajo muy personalizado, nunca estuvo enmarcado en el plan de trabajo de ninguno de los alcaldes ni arquitectos. Empezamos de cero, construimos un pequeño vivero en el Parque Las Palmas, empezamos por adiestrar a la gente, ya que no había presupuesto.
Teníamos que trabajar con las uñas, comenzamos y llenamos las calles y avenidas de Guamilito, de manera que se fue cubriendo tres cuartas partes partes de la ciudad, en diferentes períodos, cinco para ser específicos.
Lo importante de este proyecto es que se hizo en silencio porque no era un proyecto que se podía ver a futuro, excepto yo. Cuando sembrábamos los árboles estaba viendo la ciudad a futuro, ahora ustedes lo disfrutan en el presente, en un proceso que duró un aproximado de 45 años.
Fueron varias personas que colaboraron, con este proyecto se creó la necesidad de tener una ciudad arborizada con una paleta de colores que adornaran la ciudad durante todo el año. Parte de los árboles que se utilizaron fueron importados de diferentes partes del mundo.
El proyecto se elevó al grado de ser reconocido internacionalmente, como uno de los mejores proyectos a nivel mundial, por la Selección de Proyectos de Paisajistas Internacionales, una casa americana editora.”
7) ¿Qué debe hacerse para continuar estos proyectos?
“Cuando yo empecé esto en San Pedro Sula, habían unos siete barrios: El Benque, Guamilito, Medina, Concepción, Barandillas, y comenzaba el bulevar Lempira y atrás Paz Barahona. Creo que habían solo cinco o seis escuelas públicas. Lo que yo recomendaría es que se introduzca en las escuelas la cátedra de Ambiente y Ecología para poder conocer nuestro medio, mientras no lo conozcamos, no lo aprenderemos a respetar.
Yo inicié el proyecto del Jardín Botánico Pérez Estrada que ahora está en el Ocotillo, con la recuperación de un terreno municipal e invité a uno de los mejores botánicos del mundo. Cuando él vio el terreno me dijo: “Arquitecto, este es el único acueducto que queda en el Valle de Sula, de lo que era la flora en ese valle, ¡cuídelo!”. Se cuidó de alguna forma, pero el proyecto no continuó, ojalá se le dé la importancia que merece.”.
8) ¿En qué ha mejorado la ciudad?
“Desde los años 50 comenzó el verdadero desarrollo. En los 60 llegaron arquitectos formados en Brasil, Estados Unidos y México. Se fundó la Escuela de Arquitectura en San Pedro Sula, de la cual fui fundador y director. Con el crecimiento profesional, la ciudad transformó su desarrollo”.
9) ¿Qué extraña del pasado?
“La sociedad. Antes había menos diferencias marcadas. El Instituto José Trinidad Reyes y el San Vicente de Paúl formaron generaciones que consolidaron una sociedad más homogénea. Olvidar el pasado es como olvidar nuestros apellidos”.
10) ¿Qué mensaje final envía?
“Tenemos que vivir orgullosos de San Pedro Sula porque esta ciudad ha sido particular. Aunque no tengamos un pasado glorioso, sí tuvimos a Cicumba que fue un cacique a la altura de Lempira y no lo hemos honrado. Hemos tenido personalidades en el desarrollo de esta ciudad. Hemos tenido momentos históricos que podrían ser estudiados y reconocidos.
Pero hay algo que no tenemos, y yo insisto mucho en ello; no tenemos nuestra historia escrita, no lo hay en San Pedro Sula. Tenemos algunos documentos escritos por Gonzalo Luque y una historia de San Pedro Sula escrita por Rodolfo Pastor. Una relación de cuentos en mis escritos. Pero no hay un texto que nos narre la evolución de esta ciudad desde su fundación hasta estos días.
Yo quiero invitar al señor alcalde Roberto Contreras, y a las fuerzas intelectuales para que la historia se escriba. Personas como yo podemos ayudar un poco, no quedamos muchos. Y los que quedan quedarán investigando y no es fácil conseguir los elementos históricos que haberlos relatado en vida.
Gracias sampedranos por escuchar mi consejo y gracias autoridades de esta ciudad. Gracias sampedranos por cuidar a San Pedro Sula, ¡nuestra San Pedro Sula, nuestra ciudad!"