Desde Aldea Guacamaya, en El Progreso, Yoro, surge una propuesta que une ciencia, anatomía y arte con un enfoque educativo sin precedentes en el país. Se trata de Origen, una exposición creada por Fredys Chávez, estudiante de Medicina de 33 años, quien ha logrado transformar el estudio anatómico en una experiencia accesible para el público en general.
Fredys Chávez es el único creador de Origen y una de las cinco personas en Latinoamérica que domina 16 técnicas de conservación de tejidos y órganos. De estas, cuatro pueden apreciarse en la exposición: osteotecnia, plastinación, diafanización e inyección-corrosión. Su trabajo, desarrollado con rigor científico y respeto ético, busca despertar la curiosidad, el pensamiento crítico y el interés por la ciencia, especialmente en niños y jóvenes.
¿Cómo nace Origen y qué le motiva, desde su formación como estudiante de medicina, a crear una exposición que une anatomía, ciencia y arte para el público en general?
ORIGEN nace de una pasión y de una responsabilidad. Como estudiante de Medicina entendí que el conocimiento no sirve de mucho si no se comparte. Cada hueso y cada órgano que se muestra en la exposición representa horas de estudio, trabajo y respeto por la vida.
En Honduras necesitamos más espacios que inspiren, que despierten curiosidad y que hagan que los niños y jóvenes se pregunten qué quieren ser mañana. ORIGEN no es solo una exposición, es una experiencia pensada para tocar la mente y el corazón, y para demostrar que desde nuestro país también se puede hacer ciencia, arte e innovación de alto nivel.
Para quienes visitan la exposición por primera vez, ¿cómo definiría el concepto de Origen y qué la diferencia de una muestra anatómica tradicional?
La gran diferencia es que trabajamos con piezas reales, pero presentadas de una forma artística, educativa e inmersiva. Cada montaje está pensado para contar una historia, para que la persona entienda qué está viendo, por qué es importante y cómo se conecta con la vida y la naturaleza.
A diferencia de una muestra anatómica clásica, aquí no se necesita tener conocimientos previos. Cualquier persona, desde un niño hasta un adulto, puede entrar, sorprenderse y aprender. ORIGEN busca despertar curiosidad, respeto por el cuerpo y por la ciencia, y demostrar que la anatomía no solo se estudia: también se puede sentir, comprender y admirar.
Las piezas que se exhiben incluyen órganos y huesos reales. ¿Qué criterios científicos, éticos y educativos sigue para decidir qué se expone y cómo se presenta al público?
No se trata solo de mostrar órganos y huesos porque sí. Cada pieza que se exhibe tiene un propósito claro: que la gente aprenda algo real y se lleve conocimiento.
Desde lo científico, solo mostramos piezas que realmente sirven para explicar cómo funciona el cuerpo y la naturaleza. Desde lo ético, todo se maneja con mucho respeto. Trabajamos con piezas obtenidas de forma legal y responsable, y nunca con la idea de causar morbo o incomodar a la gente.
En lo educativo, pensamos mucho en quién nos visita. No usamos lenguaje complicado ni técnico en exceso. La idea es que cualquier persona, aunque nunca haya visto algo así, pueda entenderlo, sorprenderse y aprender. Al final, ORIGEN es ciencia real, mostrada con respeto y con un objetivo claro: educar y crear conciencia.
¿Podría explicar, de manera accesible, el proceso técnico que conlleva la elaboración de las piezas, desde la preparación del material biológico hasta su conservación y montaje final?
Es un proceso largo y cuidadoso, que puede durar hasta seis meses por cada pieza. Primero se prepara el material, limpiándolo y trabajando el tejido biológico de forma controlada. Luego se aplican técnicas de conservación que permiten que la pieza se mantenga estable y en buen estado por mucho tiempo.
Finalmente viene el montaje, donde la ciencia se combina con el arte. Cada pieza se arma pensando en que sea clara, segura y fácil de comprender para el público. Todo el proceso se realiza con paciencia, precisión y mucho respeto.
Las técnicas que aplica suelen ser poco conocidas fuera del ámbito académico. ¿Qué valor educativo aportan estas técnicas dentro de la exposición y qué pueden aprender los visitantes a través de ellas?
Estas técnicas permiten que la gente vea la anatomía de una forma real y directa, no como algo abstracto. Al observar una pieza preparada con estos métodos, el visitante entiende mejor cómo está formado el cuerpo, cómo se relacionan sus partes y por qué funcionan así.
El valor educativo está en que el aprendizaje se vuelve visual, impactante y muy curioso. No es lo mismo ver un dibujo que observar una pieza real. Eso despierta preguntas y, en muchos casos, motiva a niños y jóvenes a interesarse por la ciencia y la salud.
¿Qué tipo de reacción o reflexión busca generar en los visitantes, especialmente en niños, jóvenes y estudiantes, al enfrentarse a piezas anatómicas reales dentro de un espacio cultural?
Más que impactar, lo que buscamos es despertar curiosidad y respeto. Queremos que los visitantes, especialmente los niños y jóvenes, se sorprendan, pero que también entiendan que están frente a piezas reales que representan vida, ciencia y conocimiento.
La idea es que salgan con preguntas, con ganas de aprender más y de entender mejor su propio cuerpo y la naturaleza. En muchos casos, también buscamos que reflexionen sobre el cuidado de la vida, del ambiente y sobre la importancia de la ciencia en el día a día. Si un niño sale diciendo “quiero aprender más” o “quiero ser científico o médico”, para nosotros eso ya es un gran logro.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son sus objetivos con Origen como proyecto?
A futuro, uno de los grandes objetivos con ORIGEN es llegar a tener un museo grande y único, no solo en Honduras, sino en Centroamérica y Latinoamérica. Un espacio sorprendente que combine ciencia, anatomía, arte y tecnología, y que realmente marque a quienes lo visiten.
Pero ese sueño no se construye solo. ORIGEN ha crecido gracias al apoyo de la gente, y creemos firmemente que “solo el pueblo apoya al pueblo”. Cada visita, cada entrada y cada escuela que llega es lo que nos permite seguir avanzando. Seguiremos trabajando y llevando la exposición a más lugares, esperando el respaldo del pueblo hondureño para que este proyecto, que nació aquí, crezca con su gente y para su gente.