San Pedro Sula, Honduras. La falta de aplicación del reglamento especial en el acuífero de Sunseri lo tiene a merced de las invasiones ya los propietarios de los predios con las manos atadas.
La situación ha llevado a dueños de terrenos a levantar muros y cercas para evitar los asentamientos ilegales en una zona donde también existe un campo de pozos que abastece de agua a una buena parte de los sampedranos.
El acuífero está partido por el segundo anillo. Además, sus límites están siendo invadidos por el margen derecho del río Blanco ya la orilla de la carretera que conduce a Los Cármenes, según denuncias de pobladores.
Pero, al no aplicarse el reglamento, hay zonas del acuífero que han sido ocupadas. Son decenas de viviendas construidas sin ningún control en el bordo de la margen derecha del Río Blanco.
También hay construcciones de distintos tamaños, negocios y una serie de edificaciones que poco a poco han ocupado suelo dentro del manto acuífero.
Los dueños de tierras en el sector se ven obligados a pagar seguridad, pues están a merced de las invasiones, pese a que existe un reglamento cuyo objetivo es normar el uso de la tierra en el área de protección, las diferentes zonas de recarga y los acuíferos del municipio, entre ellos el de Sunseri.
El mismo reglamento busca lograr un equilibrio urbano ordenado en la zona referida, alineándose con la visión de manejo de riesgos y cambio climático de la Ordenanza de Zonificación y Urbanización.
Un tema para abordar con responsabilidad
La abogada Elena Fernández, propietaria de un predio en la zona, dice que el tema del acuífero de Sunseri debe abordarse con información técnica, responsabilidad ambiental y, sobre todo, con una visión integral de ciudad.
“Existen diversos estudios que han analizado las características del área y que establecen que puede ser utilizado, siempre que su desarrollo se realiza de manera ordenada y bajo las medidas adecuadas de protección y mitigación ambiental y en la actualidad hasta tenemos un reglamento de desarrollo del área”, explica la abogada.
Es importante entender que en esta zona existen diferentes niveles de agua subterránea: un acuífero superficial y otro más profundo.
"El sistema del que se abastece principalmente la empresa de aguas de San Pedro Sula corresponde al acuífero profundo. Por lo tanto, no es correcto asumir que cualquier desarrollo sobre la superficie automáticamente significa una contaminación del agua que consume la ciudad".
El tema debe analizarse técnicamente y un adecuado diseño urbano, sistemas apropiados de saneamiento, manejo de aguas residuales y pluviales, control de residuos y monitoreo permanente de la calidad del agua explica la propietaria quién ha tenido problemas ya por invasiones en la zona.
La profesional dice que es necesario desarrollar estas áreas de manera responsable, ordenada y bajo reglas ambientales claras.
Consideró que hay que ser realistas respecto a lo que está ocurriendo en la zona porque muchas áreas ya han sido invadidas y hoy tienen una importante densidad de población. Esta realidad genera una situación todavía más delicada desde el punto de vista ambiental y social.
Explica que si se aplicara el reglamento no existiría una ocupación desordenada, sin planificación, sin sistemas adecuados de aguas residuales, sin drenajes y sin manejo apropiado de los desechos. "Esto representa un riesgo mucho mayor para los recursos hídricos que un desarrollo formal, planificado y sometido a controles ambientales", detalla.
Advierte que si no se interviene de manera ordenada, existe el riesgo de que estas zonas terminen convirtiéndose en asentamientos informales o barrios marginales y, una vez que eso ocurra, resulta muchísimo más difícil establecer infraestructura, proteger las áreas de recarga y controlar las fuentes potenciales de contaminación.
"Existe una preocupación constante por las invasiones. Durante los últimos años hemos visto cómo diferentes propiedades han sido invadidas, y muchos propietarios vivimos bajo esa amenaza. La verdadera pregunta es cómo podemos desarrollar esta zona de manera ordenada, evitando que termine siendo ocupada informalmente y sin ningún tipo de control; por ello, la municipalidad creó un reglamento", enfatizó.
La abogada dice que la solución es convertir una zona vulnerable en una zona planificada, con infraestructura, controles ambientales, áreas de conservación y sistemas adecuados de saneamiento.
“Un desarrollo formal y responsable puede ser una herramienta para proteger el recurso, mientras que la ocupación informal y desordenada puede generar riesgos mayores, pues ya hay zonas invadidas”, detalló.
LA PRENSA realizó un recorrido por la zona, donde constató que, en efecto, existen construcciones y asentamientos ilegales.
Según el Plan Maestro de Desarrollo Municipal, el desarrollo de la zona está sujeto al reglamento especial. La clasificación del tipo de zonificación y sus usos para esta zona se encuentran descritos en el reglamento e son: zona urbana actual habitacional especial 1 (ZUARES-RE1), zona urbana actual comerciales-servicios oficinas (ZUA-ECO-COM), zona especial-suelos de protección de aguas pluviales (ZE-PF) y zona especial suelos de protección de aguas pluviales grado 1 (ZE-PF1).
La comuna sampedrana diseñó y validó el Reglamento para la Protección de la Zona de Pozos de Sunseri, un instrumento técnico elaborado por la Gerencia Municipal de Ambiente, la Dirección de Urbanismo y el Consorcio IBI Group-FOA Consultores-Saybe y Asociados.
El acuífero de Sunseri es uno de los más grandes de la ciudad y ha sido protegido por las autoridades, al extremo de que no se ha permitido a los propietarios de los terrenos ubicados en la zona de construcción, pese a la existencia del reglamento especial.
En ese acuífero hay 10 pozos perforados desde 1987, varios de emergencia, de donde se abastecen unas 200 mil personas. Según estudios ambientales, el 80% del agua que consumimos en la ciudad es subterránea.
Hay que revisar y aplicar el reglamento
La ambientalista y experta en el tema Diana Betancourt dijo que el Plan Maestro de Desarrollo Municipal propuso un reglamento para el uso regulado de esas tierras.
Betancourt dice que, para evitar esas invasiones, lo que debe hacer la municipalidad es aplicar la ley, porque cada cuerpo de agua que cruza por la ciudad tiene una franja de no seguridad edificandi que no debe ser utilizada para implementar proyectos ni siquiera invasiones de esa naturaleza.
"Acá ha faltado realmente la aplicación de la legislación vigente. La municipalidad preparó hace algunos años un reglamento para permitir cierto tipo de desarrollos de baja densidad en algunas zonas, pero dejando aproximadamente 70 manzanas alrededor de los cuatro pozos para convertirla en un parque. En ese sector son varios dueños, hay que revisar ese reglamento y ver y permitir donde realmente está autorizado".
El ingeniero Osmín Bautista, experto en hidráulica, dijo que las invasiones se están tornando muy recurrentes en San Pedro Sula.
Bautista dijo que la vigilancia debe ser permanente contra las invasiones para no perjudicar toda acción proclive a garantizar el abastecimiento de agua potable y segura de quienes viven y visitan esta ciudad. Recomendó revisar el reglamento para que se aplique.