La saturación de pacientes y la limitada capacidad de respuesta del hospital Mario Catarino Rivas volvió a quedar en evidencia este jueves 19 de febrero, luego de que familiares denunciaran que decenas de pacientes permanecen hospitalizados en áreas improvisadas ante la falta de cupos en las salas, generando preocupación, incomodidad y tensión en el principal centro asistencial de la zona norte del país.
Desde tempranas horas, el ambiente era caótico. Decenas de familiares se formaban en largas filas para intentar ingresar y ver a sus parientes hospitalizados, mientras otros discutían con el personal de seguridad, en medio de reclamos por las restricciones y el desorden provocado por la alta demanda de atención médica.
En el interior del edificio, subiendo las escaleras del lado izquierdo del lobby, donde antes funcionaba la sala de espera de familiares, se observaba una pared móvil color azul que delimitaba el espacio donde unos 35 pacientes permanecen hospitalizados de manera provisional.
Los familiares denunciaron que esta situación no es reciente y que el problema se ha vuelto recurrente en los últimos dos años, al punto de que, en ocasiones, deben esperar que un paciente sea dado de alta o fallezca para que otro pueda ocupar una cama en los pisos superiores, donde funcionan las salas de Medicina Interna, Nefrología y Hematología.
Además de la falta de espacio, también expresaron inconformidad por el trato recibido por parte del personal de seguridad, al considerar que no se les brinda la empatía necesaria en medio de la difícil situación que atraviesan al tener a sus seres queridos hospitalizados en estas condiciones.
Respuesta del personal médico
Ante estas denuncias, el director del Mario Rivas, el doctor Gabriel Paredes, explicó que la habilitación de este espacio provisional responde a la necesidad de mejorar las condiciones en las que permanecían los pacientes, quienes anteriormente eran ubicados en los pasillos, expuestos al constante tránsito de personas.
El galeno señaló que el pasillo es un área por la que circulan cientos de personas al día, lo que representaba un ambiente inadecuado para pacientes que requieren hospitalización, aunque estén estables. Por lo que tomaron la decisión de adaptar tres cuartas partes de la sala de espera de radiología, separarla y convertirla en una extensión del área de Medicina Interna.
Paredes aseguró que, aunque no se trata de una sala formal, el nuevo espacio cuenta con una estación de enfermería, baños y personal asignado, lo que “permite brindar una atención en condiciones más dignas que las que tenían en los pasillos”. Recalcó que se trata de una medida provisional implementada hace tres días y que están trabajando para mejorar aspectos como la climatización.
También dijo que la afluencia de pacientes tiende a aumentar entre diciembre y enero, "cuando pacientes con enfermedades crónicas, como diabetes, insuficiencia renal y afecciones cardíacas, tienden a descompensarse debido a factores como cambios en la dieta, consumo de alcohol o abandono de sus tratamientos".
Déficit de camas
Paredes detalló que el hospital cuenta con 640 camas censadas, pero la alta demanda obliga a utilizar alrededor de 330 camas adicionales, elevando la capacidad operativa a unas 970 camas. Sin embargo, en momentos críticos, el número de pacientes puede superar incluso las 1,100 personas, lo que complica aún más la capacidad de respuesta.
Indicó que las áreas más afectadas por la sobrecarga actual son Medicina Interna, Cirugía y Traumatología, mientras que servicios como Pediatría y Ginecología mantienen una ocupación más controlada. Aun así, reconoció que el hospital fue diseñado hace décadas para una demanda menor a la actual, por lo que enfrenta limitaciones estructurales.
Paredes afirmó que el objetivo de esta sala provisional es ofrecer mejores condiciones dentro de las posibilidades del hospital y pidió a la población comprensión ante las limitaciones, al tiempo que aseguró que se trabaja con las autoridades en buscar soluciones para mejorar la atención.
Por su parte, el doctor Carlos Umaña, diputado por el departamento de Cortés, expresó que el Mario Rivas se encuentra colapsado desde hace años, por lo que la zona norte necesita con urgencia la construcción de un hospital de traumas y uno materno infantil, así como fortalecer al hospital Leonardo Martínez.
El congresista aseguró que desde el Congreso Nacional existe disposición de apoyar, aunque reconoció que la solución dependerá de la voluntad política para enfrentar la precaria situación del sistema sanitario en la región.