“Ya no hallamos de dónde echar mano”: la sequía mata el ganado en Yoro

Al menos 30 comunidades sufren una crisis por la sequía en el Alto Aguán en Yoro, donde las vacas mueren por la falta de comida y agua, constató LA PRENSA Premium en un recorrido

“Ya no hallamos de dónde echar mano”: la sequía mata el ganado en Yoro
  • Actualizado: 16 de agosto de 2026 a las 23:00 /
Olanchito

Don Víctor Meza mira impotente cómo sus vacas, hambrientas y sedientas, se debilitan día tras día bajo el sol implacable de Yoro: la sequía ha secado los pastos y agotado el agua, y ahora teme perder las últimas reses que le quedan.

Su finca, ubicada en Zapamatepe, jurisdicción del municipio de Arenal —una de las zonas más golpeadas por la sequía en el departamento de Yoro—, alberga a 30 vacas y terneros que deambulan entre pastos resecos y bebederos vacíos. Pero el drama de don Víctor no es aislado: la crisis por falta de agua ha puesto en jaque a pequeños, medianos y hasta grandes productores, incluso a quienes cuentan con fincas tecnificadas.

Un equipo de LA PRENSA Premium recorrió las zonas afectadas por la aguda sequía en Yoro y constató el problema que viven a diario los ganaderos, quienes esperan una respuesta urgente del Gobierno, ya sea mediante un auxilio financiero o con alimentos y agua para los animales.

“Me he dedicado a la ganadería en menor escala desde hace más de veinte años, ahora estoy desanimado; desde el 15 de abril hemos estado jalando agua y comida, ya no hallamos de dónde echar mano con estos animalitos”, manifestó preocupado don Víctor, mientras nos mostraba los huesos y el cuero que quedan de una de sus mejores vacas, que murió hace casi un mes.

En Yoro hay unas 30 comunidades sufriendo por la sequía. En el Valle Arriba de Olanchito, la ganadería está al borde del colapso por que no hay alimento para el ganado.
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“Esta vaquita era la mejor que tenía, andaba por más de 40 mil lempiras, pero no la hubiera vendido porque era la que me sostenía, ahora ya ni leche saco para vender porque las vacas paridas tienen que darle a los terneros, sino todos se mueren”, lamentó.

Don Víctor aún conserva 30 cabezas de ganado, pero su supervivencia pende de un hilo y, para mantenerlas con vida, ha tenido que arriesgar otros proyectos: “Estoy sacrificando otro pequeño negocio en el pueblo para comprar agua y comida, no a que se llenen, sino a que sostengan... y hasta tusas de maíz y guineos me regalan para que no se me mueran”.

El alcalde de Arenal, Carlos Darío Romero, gestionó ante la Secretaría de Gestión de Riesgos, mejor conocida como Copeco por su antiguo nombre, el envío de dos pipas con agua. Sin embargo, resultan insuficientes en una zona como Zapamatepe, donde trabajan unos 15 productores en condiciones similares a las de don Víctor, además de agricultores dedicados al cultivo de maíz y frijol.

" En el caso de nosotros las fincas han sido mecanizadas, pero los pastos ya colapsaron y el ganado está arrancando de los árboles"
Roberto Reyes Murillo, ganadero de Olanchito

Sin agua en Arenal

El municipio de Arenal, con aproximadamente 9,000 habitantes y 1,800 viviendas, enfrenta dificultades no solo en la actividad ganadera, sino también en el abastecimiento de agua potable. La situación se ha agravado debido a que las microcuencas Las Galeas y El Chile se han secado, lo que ha obligado a racionar el suministro en los hogares.

El edil de Arenal expresó que la situación no tiene un precedente reciente. El golpe viene por doble vía: en el mismo municipio se cultivan los alimentos para el ganado; ahora, los productores están comprando pasto, pero muchos confiesan estar en números rojos.

Un grupo campesino denominado Mazicales, que aglutina a unos 15 productores, ha recibido asistencia con los pocos recursos disponibles. Sin embargo, para Romero, la capacidad de respuesta de la municipalidad y de los propios productores ya es limitada ante la intensidad de la sequía.

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El Gobierno de Honduras anunció una serie de medidas para contrarrestar las consecuencias del fenómeno, entre ellas la transferencia anticipada de fondos a las alcaldías, la perforación de pozos y la importación de granos básicos.

Sin embargo, en Arenal las condiciones son críticas, por lo que el alcalde lanzó un llamado de emergencia a la administración central: “Le hacemos un llamado al ministro de Copeco (Reinaldo Sánchez) para que mande ayuda, pues solicitamos una máquina para la perforación de unos siete pozos, porque ni los productores pueden hacerlo porque anda arriba del medio millón de lempiras”.

La sequía no solo ha golpeado la producción del municipio, sino también a la población en general. Las dos microcuencas se secaron, por lo que la municipalidad se ha visto obligada a proveer agua mediante una bomba, por la cual paga 100 mil lempiras mensuales de energía eléctrica. El costo resulta insostenible, pues ya acumula una deuda de más de un millón de lempiras.

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Olanchito en el epicentro de la sequía

En Olanchito, el epicentro más crítico de la sequía se ubica en Valle Arriba, donde productores lecheros de las comunidades de San Lorenzo, Tejeras, El Nance, Tierra Blanca, Santa Bárbara y Tacualtuste enfrentan un escenario dantesco: los huesos de las vacas que han muerto yacen entre pastos resecos, mientras las lagunas donde recolectaban agua para el ganado están desérticas, al igual que las quebradas cercanas. Antes eran fuente de vida; ahora solo se ven piedras y hasta sirven de camino para los habitantes.

“Estamos viviendo una situación muy extrema parecida a la que tuvimos como en 2022, cuando perdimos ganado, ahorita un 92 por ciento de las fincas se han perdido, en el caso de nosotros las fincas han sido mecanizadas, pero los pastos ya colapsaron y el ganado está arrancando de los árboles”, expresó Roberto Reyes Murillo, ganadero de la zona.

En sus propiedades transportan agua desde el río San Juan, ubicado en la misma comunidad, y, como solución, perforaron un pozo para abastecer las pilas. Pero la sequía ha secado todo: no llega líquido ni brota nada de las fuentes. “Tenemos que caminar el ganado unos tres kilómetros para que puedan tomar agua”.

Como ejemplo, Reyes Murillo señaló que, durante una temporada buena, el tanque del centro de recolección de leche alcanzaba su máxima capacidad de 4,800 litros, pero este año apenas almacenó 1,500 litros diarios, “por lo que no sabemos qué va a pasar si la situación sigue igual, porque el valle es cien por ciento ganadería”.

" El cambio climático nos está golpeando fuertemente, algunos compañeros tienen sistemas de riego, pero también han colapsados y si no tenemos ayuda vamos a fracasar”
Juan José Molina, presidente de la Sago

Olanchito y Arenal forman parte de los 49 municipios bajo alerta verde debido a las condiciones climáticas extremas asociadas al fenómeno de El Niño. Sin embargo, para los ganaderos y las autoridades de la zona, la gravedad de la situación amerita elevar la alerta a roja, como ocurre actualmente en 75 municipios, e intensificar la ayuda.

Reyes Murillo reveló que muchos de sus compañeros han reportado muertes de ganado y que, aunque algunos animales con vida no luzcan tan delgados, las altas temperaturas tienden a debilitarlos.

Los ganaderos afectados han recurrido a la compra de coquillo de palma africana para alimentar a sus reses ante la falta de pasto en sus terrenos. También adquieren concentrado, porque el que tenían almacenado en silos ya se agotó.

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Los ganaderos de Olanchito consideraron urgente que el Gobierno, a través de Copeco, emita una declaratoria de emergencia y destine fondos para ayudarlos, pues, aunque hay pronósticos de lluvia para las primeras semanas de septiembre, los pastos no crecerán con rapidez.

Juan José Molina, presidente de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de Olanchito (Sago), confirmó que están viviendo una situación crítica en el Alto Aguán, con un verano prolongado que los tiene de rodillas.

Normalmente, los productores se preparan para veranos de tres a cuatro meses, pero ya llevan casi un semestre. Los animales comienzan a morir y, si no hay una reacción oportuna de las autoridades con la ayuda necesaria, se vivirá un caos total, advirtió.

La producción de leche ha bajado un 70%. Solo los productores agremiados producen 80 mil litros de leche en condiciones normales, pero este año no llegan ni a la mitad. La sequía golpea a todos: otro grupo de productores, no afiliados a la Sago, enfrenta las mismas condiciones.

75

municipios

permanecen en alerta roja en Honduras a consecuencia de la sequía

Para Molina, lo más urgente es que las autoridades del Gobierno apoyen a todos los productores con alimento para el ganado y así evitar más pérdidas.

“El cambio climático nos está golpeando fuertemente, algunos compañeros tienen sistemas de riego, pero también han colapsados y si no tenemos ayuda vamos a fracasar”, apuntó.

La Sago estima que alrededor de 250 productores agremiados han sido afectados por la sequía, a los que se suma una cantidad similar de productores no afiliados que enfrentan la misma situación.

Una declaratoria de emergencia para las aproximadamente 30 comunidades afectadas de Yoro permitiría atender con mayor rapidez las pérdidas registradas en la ganadería y los cultivos de maíz y frijol, además de apoyar a las familias que han quedado sin empleo, exhortaron. La medida contribuiría a aliviar, aunque sea parcialmente, el impacto que actualmente enfrentan los habitantes de la zona.

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Roxana Rodríguez
Roxana Rodríguez
roxana.rodriguez@laprensa.hn

Periodista de investigación y datos. Con más de veinte años de experiencia en casos judiciales, sucesos y desastres naturales.